"El 60% de los puestos de trabajo en Uruguay se perderán para 2030"

Por: Leonel García
Publicado: 31/07/2017 08:02
"El 60% de los puestos de trabajo en Uruguay se perderán para 2030"
EFE
Pablo Regent

Pablo Regent, decano del IEEM, señala que darle valor agregado a un trabajo es la forma de subsistir en un mundo cada vez más robotizado.

La que muchos llaman "cuarta revolución industrial" amenaza con cambiar el mundo laboral tal como lo conocemos, gracias a fenómenos como Internet, robótica, inteligencia artificial, nanotecnología, BigData e impresión 3D. El contador Pablo Regent (53), decano del Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo (IEEM - Escuela de Negocios), no está muy afín con esa definición. Sin embargo, sí sabe que en estos momentos la evolución tecnológica hace que el 60% del total de puestos laborales que hay en Uruguay, tres de cada cinco, estén en alto riesgo de desaparecer para 2030. Esto es válido tanto para trabajos rurales rutinarios como para periodistas.

En diálogo con ECOS, Regent subraya que la creatividad y la inteligencia emocional -algo en lo que todavía las máquinas siguen siendo máquinas- es la clave para subsistir en un futuro próximo e inevitable. Eso y que el país sepa entender bien lo que se viene. Esto último, teme, aún está en duda.

- ¿Está de acuerdo con el concepto de la cuarta revolución industrial?

- Yo creo que eso es como una bolsa de retazos. Sí estoy de acuerdo en que hay un gran cambio, una revolución que hace que las formas de trabajar y competir estén cambiando fuertemente como cuando la vieja primera revolución industrial. Está habiendo un cambio en las formas de competir y por lo tanto trabajar. No se trata solo de cuestiones tecnológicas, sino de temas de demografía, de globalizaciones de mercados. No solo tecnología.

- ¿Está estimado cuántos empleos se perderían en Uruguay en qué futuro cercano?

- A marzo de 2016, cuando replicamos el modelo de la Universidad de Oxford (N. de R. Se refiere al estudio “El futuro del empleo”, de los investigadores Carl Frey y Michael Osborne, que en 2013 pronosticaban que el 47% de los empleos en el mundo se perderían en breve plazo), habíamos hablado de un 54%. Ahora lo refinamos, lo ajustamos, y nos da 60%. Esto habla de 10 a 15 años vista. Se puede hablar de 2030. Eso quiere decir que el 60% de los puestos actuales que hay en el país, que son aproximadamente 1.300.000, tiene un riesgo mayor al 70% de desaparecer por motivos tecnológicos en 10 o 15 años desde ahora. Es un alto riesgo.

- ¿Cuáles serían las áreas más afectadas?

- Los trabajos más rutinarios, más protocalizables, más riesgo tienen. El tema es: dónde están. Cuando vas al sector primario, hay menos del 10% de puestos de trabajos. Pero la probabilidad ahí es de cuatro quintos, un 80%. Los trabajos vinculados a tareas de campos tienden a ser donde más va a impactar. En industria, que en otros países están muy lejanos, acá está muy cercano a los números del campo. El 70% de nuestros puestos de industria es de alta rutina, son trabajos muy fáciles de sustituir. Y aunque te parezca mentira, el comercio también será afectado: los cajeros y el self service, el manejo del depósito y el tema de la robótica. El comercio tiene un porcentaje de puestos muy grande en riesgo, más del 60%. Comprar por Internet ocupa mucho menos gente que ir a una tienda.

- No son los únicos casos. Se están eliminando a los guardas de ómnibus.

- La gente acepta pacíficamente que guardas de ómnibus o cajeros de un banco sean sustituidos, les parece normal. Pero hay algunas posiciones menos pensadas, como periodistas, que también tienen un número bastante alto. Ya hay muchas aplicaciones o software que pueden elaborar la crónica de un partido de fútbol o un informe económica. Muchas de esas cosas pueden ser redactadas en forma robótica. Entonces, usando ese ejemplo, el periodista que no agrega valor en cuanto a opinión o creatividad, va a sufrir. El que va, graba y tipea, seguramente sea sustituido. ¿Abogados? Tienen un ratio muy alto: hay sistemas que leen leyes, que buscan casos similares que redactan. Todo el trabajo mecánico de un abogado también está muy expuesto. Obviamente, el abogado que busca la vuelta para litigar está protegido.

- Habla de creatividad, ¿esa es la clave para sobrevivir a esta revolución?

- Hay tres trincheras para defender puestos de trabajo. Hay una que pesa un 20%, la que pesa menos, que tiene que ver con la destreza manual. Para la tecnología, la motricidad fina cuesta. Es obvio que a medida que pasa el tiempo se irá avanzando. Luego está la creatividad, en un 40%. Hoy hay creatividad tecnológica pero no disruptiva. Se pueden cargar en un software todos los capítulos de una serie, “Friends” por ejemplo, con los ratings y los gustos del público, y poder hacer que la máquina escriba un guión razonable. Lo que parece difícil es que una máquina invente una serie como “Friends”. La creatividad protege todavía. Pasa que ser creativo no es inventar el Iphone, sino saber resolver problemas. Un periodista que sea creativo, que resuelva problemas, es una gran protección. La tercera barrera, el restante 40%, es la inteligencia emocional, la capacidad de negociar, persuadir, de tener empatía, de liderar o arrastrar. Eso es la última trinchera. El trabajo de una enfermera tiene un ratio bajísimo, tendiendo a cero. Porque ella tiene que hacer muchas tareas vinculadas a contener familiares, convencer a un niño que tome un medicamento, negociar con tisanería, detectar una vena… ¡está bravo que un robo haga todo eso!

- Eso es lo que se valorará en el futuro.

- Ese porcentaje, el 60% de los empleos se pueden perder, lo que dice en el fondo es el valor agregado que tiene el trabajo de tus ciudadanos país. Si un país tiene un 80 y otro un 50, lo que te dice en el primero de los casos es que el valor agregado de tu trabajo es muy bajo. Lo que agrega la mano de obra es, apenas, aplicar procesos. Es muy buen indicador para ver qué tipos de trabajos o relaciones laborales proponer. Tenés que ir a niveles bajos de riesgo porque así tenés un alto valor agregado. Se habla de la industria, pero en un país como Alemania no hay un alto riesgo en ese sector, porque los puestos de la industria alemana son de procesos, tareas o productos más sofisticados. Como son más complejos, el hombre tiene más lugar. En el fondo, se trata de evitar competir con las máquinas. Si una máquina puede competir contigo, lo único cierto es que te vas a robotizar, vas a parecerte más a ella. ¡Y además, vas a perder! Es como volver a 1890. Hay que repensar el derecho laboral, pensar uno que se adapte las nuevas necesidades y que promueva esos trabajos.

- Trabajos no robotizables.

- Si tenés un derecho industrial pensado para una economía industrial de mediados del siglo XX, con las horas o el corte, eso no tiene que ver con el mundo de hoy que se trabaja a distancia. Hay que proteger no tanto el puesto de trabajo sino el concepto de trabajo. No sirve proteger puestos de trabajo que están condenados

- Habla sobre los puestos de trabajo que se van a perder, ¿pero se sabe cuántos ganarán? Eso también ha pasado en toda las revoluciones industriales.

- La historia muestra que en cada uno de estos shocks tecnológicos se han creado más puestos de trabajo de los que se han destruido. Pasa que lo que cambia sustancialmente con el pasado es que la tipología de los nuevos puestos de trabajo exige unas destrezas y formas de trabajar que son más difíciles de tener que quien hoy están en puestos de rutina. Hablo de Uruguay. Si solo perdemos puestos, pero los que se crean están en otros países, vamos a tener un drama social. Siempre se crean más puestos de los que se destruyen, el tema es que los creemos nosotros.

- ¿Y cuál es la respuesta? ¿La formación?

- La educación es imprescindible, ni hablar, pero solo es una condición necesaria. Imaginate que todos tengamos un postgrado, ¡el problema sigue siendo el mismo! Porque esos puestos de trabajo que no demandan esas habilidades. Hay que trabajar en la educación para tener habilidades más sofisticadas, pero también trabajar para que las empresas que operen aquí demanden puestos de trabajo con tareas más sofisticadas. Si solo vamos por la educación, como esos puestos no van a estar acá la gente se va a ir a otros países. Se salva la gente pero se vacía el país.

- ¿Cómo cree que cambiará la cultura de trabajo?

- Va a cambiar sobre todo en dos facetas. Hoy te "seteas" mentalmente en un horario de trabajo, de 9 a 5. Esto es un problema porque las nuevas tecnologías en que la unidad horaria no es la base de la relación laboral. La base es hacer tareas, ya sea en cuatro horas o en ocho. Esto lleva a un cambio en costumbres grandes, mezclar trabajo y ocio, trabajar a horas que te vienen bien. Van a estar más mezcladas las facetas de la vida. Capaz estás en el gimnasio y estás charlando con el exterior para mejorar un software. Obviamente, a los más veteranos esto les va a chocar. Y lo segundo es que está tendiendo a desaparecer es la relación de subordinación.

- ¿Cómo piensa que cambiará la relación empleado-empleador?

- Yo tengo 53 años. Yo arranqué pensando “tengo un jefe y yo soy empleado y en algún momento voy a tener un subordinado”. Cada vez más, las relaciones de subordinador se van a complicar. De alguna forma, todo el mundo va a tender a tener trabajos liberales. Como los periodistas free lance. Vas a trabajar para varios jefes, lo que hace que en sí ninguno sea tu jefe porque de ninguno dependés.

- ¿En Uruguay cómo estamos preparados?

- Cuando uno habla de 10 a 15 años desde ahora no es que entonces explota la bomba, las cosas están pasando a cada hora y a cada minuto. Si bien cada vez más estamos asimilando lo que pasa, todavía no tenemos el sentimiento de urgencia que el desafío exige. Tendríamos que ser mucho más proactivos, en tratar de ser creativos, en ser hábiles resolver problemas, en tratar de no apegarse a puestos de trabajos rutinarios. El otro día se hablaba de los cargos perdidos por un eventual Tratado de Libre Comercio con China, entre 35 o 40 mil puestos. ¿Pero sabe qué pasa? Esos puestos en peligro son los que tienen más riesgo de desaparecer por cuestiones tecnológicas. O sea: es inevitable, con China o sin China muchos de esos puestos van a desaparecer. Entonces, ¿estamos entendiendo lo que va a pasar? No hay en esto una solución a la uruguaya, de espaldas al mundo.