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Salud

25/10/2018 17:31

Erika tuvo su chance, otros dos niños esperan su corazón

La pequeña no había nacido la última vez que un niño había sido transplantado en Uruguay. ATUR prepara campaña en escuelas y liceos.

Erika tuvo su chance, otros dos niños esperan su corazón

Captura Telenoche

Erika en su casa con sus padres, volver a empezar.
Erika ya está en su casa. El transplante de corazón que le dio una esperanza de vivir llegó el 18 de octubre. La operación duró unas cuatro horas y se realizó en la Médica Uruguaya. El miércoles 24 recibió el alta y se fue a su casa.

Hacía dos años que Erika, a quien se le detectó una microcardiopatía dilatida severa siendo una bebé esperaba un corazón. Según José Fernández, directivo de la Asociación de Transplantados del Uruguay (ATUR), que haya podido esperar tanto "fue un milagro", dada la media habitual.

Erika tiene ocho años y no había nacido la última vez que se hizo un transplante de corazón a niños en Uruguay, hace diez años. Según la legislación actual, todo adulto es donante a menos que en vida haya expresado su negativa a serlo. Pero en los menores la última palabra es de sus padres o tutores, que tienen que tomar esa decisión enseguida de recibir la noticia más dolorosa posible.

Al igual que Erika, en estos momentos hay otros dos niños que están esperando una llamada telefónica que anuncie un donante de corazón, una esperanza de vivir, según dijeron a ECOS desde ATUR y la Fundación Corazoncitos.

Se espera que situaciones como las de Erika signifique una inyección de esperanza a la familia de los niños que esperan. Según Fernández, ATUR está calificando en este momento para ingresar al Comité de Apoyo del Instituto de Donación y Transplante. Una vez allí, van a poner en práctica un proyecto de concientización sobre los transplantes, que también incluirá clases en escuelas y liceos, ahí donde puede comenzar a generarse masa crítica, expresó.

En el mundo de los adultos, la ley de 2010 significó un antes y un después. Fernández, por caso, fue transplantado de riñón en 1999, cuando entre 44 y 45 personas recibían nuevos órganos y tejidos por año en Uruguay. "Hoy se hacen entre 140 y 160 transplantes por año".

En el caso de los niños -donde el donante también tiene que ser un niño- la situación es otra. José Fernández recordó que en estos diez años tres niños no pudieron esperar más por un corazón. El último de ellos, Ezzio, de dos años, falleció en noviembre de 2017. El directivo de ATUR no puede evitar emocionarse al recordarlo.