Medicamentos de alto costo: van 40 juicios de los que ya se ganaron 31

Salud

18/07/2017 12:37

Medicamentos de alto costo: van 40 juicios de los que ya se ganaron 31

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Especialistas calculan que será año récord en cantidad de recursos de amparo. Fármaco más solicitado es el Cetuximab para el cáncer de colon

El Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho, a cargo del doctor Juan Ceretta, presentó en este primer semestre del año la mayor cantidad de recursos de amparo por acceso a medicamentos de alto costo de los últimos años.

Según explicó Ceretta a ECOS, en lo que va de 2017 se realizaron 93 consultas por amparos, de los cuales se promovieron 40 juicios. De esos, 31 fueron ganados por los pacientes, mientras que los restantes aún esperan la sentencia.

"Recién estamos a la mitad del año, por lo que haber presentado esa cantidad es muchísimo. Nunca se había llegado a estos extremos", señaló. A su vez, destacó que desde 2007 se observa una tendencia de "absoluto crecimiento" en cuanto a la presentación de este tipo de acciones.

"Hasta 2015 fue creciendo exponencialmente. En 2016 se observa una bajada producto de la ordenanza n° 692 y en 2017 vuelve a subir fuertemente", afirmó.

Dicha normativa generó números engañosos, dijo Ceretta, ya que a raíz de la nueva ordenanza, los recursos de amparo se congelaron durante seis meses, lo que desencadenó un "parate" muy importante. Debido a eso, en todo el 2016 se registraron solamente unos 40 amparos.

La doctora Florencia Cornú, abogada especializada en litigios por el acceso a medicamentos de alto costo, señala que cuando el Ministerio de Salud Pública (MSP) creó este procedimiento administrativo abreviado para la tramitación de estos casos, “tenía grandes esperanzas en que la necesidad de las acciones de amparo se redujera. Pero la realidad es que fue la introducción de un nuevo obstáculo”.

En Uruguay existen medicamentos de alto costo que no son cubiertos por el Fondo Nacional de Recursos (FNR) y tampoco el MSP prevé su incorporación al Formulario Terapéutico de Medicamentos (FTM). De esta forma, dentro del sistema de salud hay personas que luchan día a día ante la justicia con el fin de hacer valer su derecho a los cuidados.

En ese sentido, Cornú explicó a ECOS el enorme impacto que genera en las personas la lucha por los tratamientos. “Lo que transitan los pacientes enfrentados a un medicamento que no pueden adquirir es indescriptible. Al peso de la enfermedad deben sumarle la angustia por tener que poner su vida en manos de jueces, que en dos instancias, decidirán sus vidas”, señala.

A su vez, afirma que la lista de tratamientos no incluidos dentro del FTM “es enorme y crece con cada avance”. Las razones por las que no se incorporan son variadas, sostiene, pero la fundamental es el costo. Asimismo, otras veces el MSP dice que no se ha demostrado su eficacia, pero en ocasiones “es simplemente un tema de burocracia”.

En ese sentido, la directora del FNR, Alicia Ferreira, indicó a ECOS que cuando el instituto costea un tratamiento, ya sea en Uruguay o en otro país de la región, lo que se evalúa es que exista la posibilidad de que el Estado financie a todos aquellos pacientes que lo necesiten, no a un caso en particular.

“Desde el enfoque del Estado, cuando se resuelve que el fondo va a financiar algo de alto costo, lo que se hacen son proyecciones, incluso con procesos matemáticos, para saber cuánto se va a gastar en los casos que van a aparecer en un futuro, de acuerdo a los precios que están hoy y a los que serán después”, explicó la jerarca.

Y puntualizó: “Cuando se financia algo para toda la población con la plata que es de todos, lo que hace el gobierno es estudiar que realmente esté comprobado que el dinero que se invierte tenga un resultado 100% positivo para todos los pacientes. Es difícil tomar esa decisión”.

Al mismo tiempo, la jerarca explicó que se busca que los procedimientos y tratamientos incluidos en el formulario terapéutico muestren evidencia suficiente respecto a la proyección de sobrevida. Hay medicamentos que prolongan la vida unos días, otros dos meses, mientras que otros lo hacen por años. Para los pacientes, un día más ya vale mucho, pero desde la visión del Estado, la plata es finita.

Distribución de recursos

El FNR es una institución que brinda cobertura financiera a procedimientos de medicina altamente especializada y a medicamentos de alto costo para toda la población. Pero en ocasiones, ocurre que los tratamientos de alta complejidad que integran el FTM dejan por fuera procedimientos debido a la desactualización y a cuestiones económicas.

En principio, el FNR cubre todos los medicamentos que demuestran su efectividad a través de diferentes estudios, salvo “para los que todavía no hay suficiente capacidad económica para poder financiar a todo el mundo”, dice Ferreira.

Pero para Cornú, lo interesante es ver cómo se distribuyen las cargas de las prestaciones. Indica que hay cosas que están de cargo del FNR pero que ya no son cuestiones de última tecnología o avances recientes, razón por la que deberían estar a cargo de las instituciones médicas. “Sin embargo el sistema, para proteger la sustentabilidad de las instituciones, pone prestaciones a cargo del FNR. Esto podría no ser cuestionable si uno no viera que tenemos instituciones pobres o débiles con empresarios médicos ricos. Y eso es inadmisible”, explica.

Por otro lado, afirma que si una prestación no está incluida dentro de lo obligatorio por ser, por ejemplo, novedosa, no implica que no deba darse. Para la especialista, debe existir un mecanismo “ágil y efectivo” que habilite los tratamientos que no están incluidos en forma general.

“Hoy hay una perspectiva que se enfoca exclusivamente en preservar el sistema pero que descuida al individuo y la necesidad de acompasar sus tiempos vitales. Hace 20 años los medicamentos que hoy se necesitan no existían. Y los costos actuales de muchos de ellos son insólitos. Los gobiernos deberían dejar de ajustar por la parte más fina, los pacientes, y poner coto al lucro desmedido de los laboratorios”, señala Cornú.

Por otro lado, afirma que en la gran mayoría de las situaciones el fármaco que se solicita tiene un abundante respaldo científico y en todos los casos ha sido indicado por un médico tratante. “Los medicamentos que se solicitan no son aventuras, cosas que los pacientes sacan de internet: siempre hay una indicación atrás”, destaca.

Respecto a este punto, desde el Fondo de Recurso, Ferreira explica que cada persona tiene el derecho de buscar el tratamiento que pueda resolver su problema individual, pero no puede ser así desde el enfoque del Estado, “porque sería una irresponsabilidad tener una visión caso a caso dentro del SNIS”.

En ese sentido, desde la institución aseguran que el sistema “es justo desde el punto de vista social, tal vez no para la persona individual que no puede acceder a un tratamiento caro que no está cubierto. Puede sentir que es injusto, pero en realidad el sistema está basado en la justicia distributiva, es la distribución más justa posible del dinero”, cierra Ferreira.

Cornú afirma que esto puede ser eventualmente cierto, pero también lo es el hecho de que antes de negarles medicamentos a los pacientes se debería tener “muy afinadas las cuentas en todos los rubros”. “No pueden dilapidarse recursos por un lado y negar tratamientos por el otro. Es moralmente inadmisible”, explica.

Medicamentos especiales

Uno de los fármacos más solicitados mediante acciones de amparo que no está incluido en el FTM es el Cetuximab, un medicamento utilizado para combatir el cáncer de colon. Diferentes estudios comprueban que detiene la progresión de la enfermedad y prolonga la vida del enfermo; sin embargo, tiene un costo de $300.000 por mes, un monto imposible de costear por una familia estándar.

Cornú ha estado a cargo de numerosos litigios de pacientes que reclamaban el suministro del medicamento. En ese sentido, explica que el MSP ha debido afrontar una erogación muy importante por condenas en Cetuximab que alcanzaron más de tres millones de dólares en los últimos años, pero el medicamento sigue sin estar incluido en el FTM. Esta estrategia, implica que aquellos pacientes con menos recursos que no tienen acceso a un abogado o a la información, queden desamparados.

“Cuando comenzamos los amparos, en el año 2010, el MSP decía que no lo incluía porque no era efectivo. Cuando se demostró que eso era falso, comenzaron a sincerarse; no lo incluyen porque tiene un costo muy elevado. El medicamento es importado por un representante y el costo es alto pero también es cierto que los médicos entienden que, en determinadas situaciones, es imprescindible para mejorar la calidad de vida y prolongar la vida de los pacientes en condiciones de calidad”, sostiene.

El presupuesto anual que maneja el FNR para tratamientos de alto costo es de U$S 240 millones. Por año, en cáncer de colon se gastan U$S 5.000.000, por lo que si se comenzara a cubrir el Cetuximab la cifra se multiplicaría por cinco y se pasaría a invertir U$S 25.000.000.

En 2016, las apelaciones realizadas al Fondo se dieron en su mayoría, además del Cetuximab, por Sorafenib (para combatir el cáncer de hígado) , Acetato de Abiraterona (para el cáncer de próstata), Vemurafenib (para el tratamiento de melanoma) y Regorafenib (para el cáncer colorrectal).