Dietas flash vs. cambio de hábitos alimenticios para bajar de peso

Publicado: 11/07/2017 12:55
Dietas flash vs. cambio de hábitos alimenticios para bajar de peso
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Perder muchos kilos en poco tiempo se puede, pero vendrá el efecto rebote. Lo mejor es cambiar el estilo de vida. Nutricionista lo explica.

Se acerca una fiesta o una ocasión especial que requiere de nuestras mejores galas, pero ese vestido o el traje que esperaba pacientemente a ser lucido, al parecer, se achicó. O quizá fue uno el que, sin querer, aumentó algún talle, y perder unos kilos se hace urgente.

Pero se plantean varias preguntas: ¿es posible adelgazar rápido y de manera efectiva? ¿Las dietas que proponen éxito inmediato funcionan? ¿Y la salud cómo se cuida en estos casos? La nutricionista Elizabeth Barcia explicó a ECOS qué es lo mejor para estas situaciones.

Existen las mil y una dietas que prometen resultados rápidos, que son de muy bajas calorías, pero las pruebas muestran que los resultados que se logran son muy difíciles de mantener.

Además, con ellas se termina produciendo el famoso efecto rebote, porque para bajar las calorías la persona come muy poca comida, algo que no es sostenible en el tiempo y cuando vuelve a comer más parecido a lo que comía antes, no solo gana kilos, sino que llega a un peso superior al que tenía al inicio.

Comer lechuga y tomate o pollo con calabaza por el resto de la vida no es sostenible. Lo más efectivo para el descenso de peso es realizar un cambio que se mantenga en el tiempo: incorporar hábitos alimenticios saludables, hacer ejercicio y también tener un sueño saludable. Esto último, porque se ha comprobado que las pocas horas de descanso y el estrés son factores que influyen en el peso.

Claro, esto no permite una pérdida de peso flash, pero sí permitirá lograr el objetivo de peso deseado y su mantenimiento. La recomendación es cambiar el estilo de vida y no obligarse a no comer nada por dos o tres meses y después volver a la comida anterior. Hay que controlar las elecciones alimenticias en cuanto a calidad, frecuencia y cantidad.

Lo aconsejable es bajar medio kilo por semana o como mucho un kilo. En ese ritmo de descenso se pierde grasa y no músculo. Las dietas muy veloces implican la pérdida de masa muscular, que es la que gasta energía (al contrario que la masa grasa, que la reserva), y eso hace que se dificulte aún más el mantenimiento del peso logrado.

Para realizar ese cambio de hábitos es bueno contar con el apoyo de un profesional capacitado, como un nutricionista. Y lo importante en estos casos, no es solo obtener un plan alimenticio, sino hacer el seguimiento, ya que habrá dudas o momentos de recaída.

Es un proceso que lleva tiempo, pero es posible y asegura resultados muy disfrutables.