Uruguayos deben conformarse con vegetales baratos pero carne muy cara

Economia & Agro

12/11/2018 06:10

Uruguayos deben conformarse con vegetales baratos pero carne muy cara
Los uruguayos tienen vegetales a muy buen precio y carne nacional muy cara.

Las verduras y frutas se venden por debajo del precio histórico mientras la importación de carne de los países vecinos continúa creciendo.

Con un índice de inflación que se ubicó en octubre en un 0,23% por encima del mes anterior, con el dígito fuera del rango meta del gobierno y en la recta final del año, los uruguayos hacen números de cara a las fiestas para poder nutrir la mesa familiar sin destrozar las finanzas.

En ese escenario, las familias uruguayas conviven con una contradicción cada vez que van a los almacenes o supermercados, ya que los vegetales se encuentran en un piso de precio mientras que las carnes están demasiados caras para el bolsillo promedio.

El precio de comercialización de las frutas y hortalizas se situó en octubre por debajo del promedio de histórico a nivel mayorista, según se desprende del Boletín Frutihortícola del Observatorio Granjero del Mercado Modelo, 18 de los 30 productos que se comercializan están más baratos si se compara el precio promedio de los últimos seis años.

Solo para tomar dos ejemplos. El morrón rojo se comercializó a 89,6 pesos el kilo en octubre de 2017 y al cierre de octubre de este año el precio promedio se fijó en 47,8 pesos. Lo mismo pasa con la cebolla, vendida a 33 pesos el kilo en octubre del año anterior y comercializada a 14,4 pesos apenas 12 meses después.

¿A qué se debe ese descenso de los precios? La respuesta es simple: explosión de la oferta en un mercado con una demanda controlada.

"Lo que pasó este año es que durante varios meses tuvimos una producción récord de frutas y hortalizas que llegaron a un mercado que tiene los mismos compradores y por ende los mismos comportamientos de consumo. Por lo general ingresan al año 300.000 toneladas de frutas y verduras al Mercado Modelo por año y este año vamos rumbo a los 330.000 toneladas. A mayor oferta el precio baja y se benefician los consumidores", dijo a ECOS el especialista Diego Romero, integrante del área de Desarrollo Comercial del Mercado Modelo.

Si bien hay productos que se encarecieron producto de las condiciones de la cosecha o las reglas del propio mercado, la mayoría tuvieron bajas importantes de precio o se mantuvieron estableces pese a los aumentos de inflación.

Uno de los productos que marca la cara opuesta a la tendencia es el boniato, que llegó a venderse a 14,4 pesos el kilo hace un año y hoy se comercializa a 31,1 pesos, marcando un aumento del 119%.

Además de la cebolla y el morrón también bajaron sensiblemente sus precios las papas, zanahorias, zapallitos, acelgas, choclos, berenjenas, sandías, frutillas, peras y kiwis.

En contrapartida las carnes marcaron un aumento sostenido de precios pese a los decretos del Poder Ejecutivo para frenar su escalada de valor hasta fin de año.

El carácter exportador de los mejores cortes de carne uruguayos hicieron que al mercado interno se le dificulte, en promedio, acceder a estos cortes codiciados en el exterior.

Ese escenario, y la propia característica carnívora que tienen los uruguayos en sus hábitos alimenticios, favorecieron la importación de carne bovina fresca y refrigerada que, según datos de Uruguay XXI, creció un 63,20% este año.

Según informaron a ECOS fuentes de la Unión de Vendedores de Carne, la mercadería fue aceptada pese a que viene de otros países como Paraguay o Brasil que tienen peor fama a nivel de calidad de sus productos.

El secreto, según los vendedores, está en que se importan cortes de razas británicas, que conservan un alto estándar de calidad.

Según el Instituto Uruguay XXI en octubre se importaron 1.471.393 de kilos netos de carne por un total de US$ 5.321.897, una cifra que duplica lo importado en el mismo mes de 2017, unos 541.373 kilos netos por US$ 2.089.004.

Los carniceros reconocieron que es una contradicción que un país ganadero como Uruguay deba importar carne de otros países para abastecer a su mercado interno, pero apuntaron que las diferencias en el valor le hacen imposible competir a los consumidores uruguayos.

"Esto es simple, una colita de cuadril, un peceto o una bola de lomo de carne uruguaya puede quedar muy lejos para las posibilidades económicas de los uruguayos. Es una realidad y las cadenas comenzaron a importar cerdo brasileño a un costo muy bajo para que la gente pudiera comer carne. Con la carne vacuna importada pasa lo mismo, se resigna calidad pero se gana en precio y la gente puede acceder", afirmó un carnicero consultado por este portal.

Además de los productos importados desde Paraguay y Brasil, algunos frigoríficos optaron por comprar carne también desde Argentina, mientras venden sus mejores cortes a Estados Unidos, China y Rusia, a cifras millonarias.