Trabajadores de Ancap levantaron el bloqueo a La Tablada, dijo el MIEM

Economia & Agro

27/04/2018 08:14

Trabajadores de Ancap levantaron el bloqueo a La Tablada, dijo el MIEM

El gremio aceptó un espacio de negociación en el Ministerio de Industria. Se temía desabastecimiento en las estaciones de servicio.

Los trabajadores de Ancap aceptaron que el Ministerio de Industria Energía y Minería (MIEM) ofreciera un espacio de negociación con la empresa y el Ministerio de Trabajo (MTSS), informó este viernes esta cartera en su cuenta de Twitter.



Así, a las 13.30 los trabajadores resolvieron levantar el bloqueo a La Tablada. Esto había generado temor en los estacioneros de un inminente desabastecimiento, tomando en cuenta que el lunes 30 está entre dos días sin reparto -domingo 29 y el feriado del 1° de mayo-.

El gremio de Ancap (Fancap) había anunciado para este viernes la paralización por 24 horas de la operativa de las tres plantas de portland de la empresa, ubicadas en Manga, Paysandú y Minas, en el marco del conflicto que mantiene con la dirección de la empresa en torno a esa unidad de negocios.

El sindicato suspenderá a su vez por tiempo indeterminado la realización de horas extra en ese sector y encomendó al Consejo Federal la instrumentación de un plan de lucha a más largo plazo.

Esta situación se da en el marco de un enfrentamiento que mantiene con la dirección de la empresa y su intención de aplicar un plan de reestructura para “reducir las pérdidas” de ese segmento, que involucra unos 600 puestos de trabajo.

El detonante del conflicto fue la decisión de reducir a la mitad la dotación de guardias mínimas en la planta de Minas, con el objetivo de acercarse a la estructura de la competencia. Eso provocó la reacción del sindicato, que venía aplicando medidas de fuerza afectado la operativa de esa fábrica.

Ante eso, Ancap resolvió el martes apagar los hornos de la planta minuana. En un comunicado, la empresa afirmó que toda la unidad de negocios de portland estaba “en riesgo” ante las medidas aplicadas por la Federación, que la obligaba a asumir costos operativos sin producir, beneficiando así en forma indirecta a sus competidores privados.

En la nota la petrolera sostiene que desde febrero la planta no produce, que las pérdidas ascienden a 3,4 millones de dólares y que la situación ha provocado un posicionamiento de la competencia.

La Federación leyó este comunicado como una provocación. Según dijo a ECOS su secretario general, Gerardo Rodríguez, los trabajadores solicitaron la intervención de los ministerios de Industria y de Trabajo para destrabar una situación que, a esta altura, parece muy compleja.

La intervención del gobierno estaría fundamentada, sostuvo, ante la relación totalmente desgastada con el Directorio presidido por Marta Jara. "Es necesario que entre un actor externo para encontrar una salida", dijo Rodríguez.

Para el dirigente, las acciones de la empresa están dirigidas a un objetivo muy claro: cerrar la unidad de cementos de Ancap.

Desde la asunción de Jara, en 2016, el negocio logró reducir en forma importante los números rojos, cerrando en 2017 con un déficit de US$ 12 millones. No obstante, las pérdidas acumuladas en la última década superan los US$ 200 millones.

Para el sindicato se trata sin embargo de un negocio que puede ser rentable. Rodríguez afirmó que Uruguay cuenta con una riqueza estimada en US$ 9000 millones en piedra caliza, suficientes para asegurar 100 años de producción.

“Es una falacia que no sea rentable,” afirmó, poniendo como ejemplo que Cielo Azul, una empresa privada, planea invertir en una fábrica de cemento en Treinta y Tres. “Si no fuera rentable, no invertiría”, sostuvo.

El destino del horno

Rodríguez confirmó la existencia del interés de un grupo empresarial chino por comprar el horno que debía ser instalado en la planta de Paysandú, pero que descansa desde 2014 en contenedores en el predio lindero a la fábrica.

Adquirido en US$ 80 millones durante la gestión de Raúl Sendic, jamás fue utilizado.

La Federación Ancap consultó los planes de la empresa sobre su destino.

“No estamos cerrados a ninguna posibilidad”, fue la respuesta del Directorio. El argumento oficial es que se necesitarían otros US$ 80 millones para la colocación del horno, una inversión imposible de afrontar hoy para la empresa.

Extraoficialmente se señaló a ECOS que la intención de los chinos sería llevárselo a Argentina para producir allí, limitándose a explotar la piedra a nivel local.

Al respecto el sindicato, en conjunto con el Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT, presentó una alternativa.

Según explicó el dirigente, consiste en instalar el equipo en tramos a través de una línea que lo conecte con otro de los hornos de la planta, que cuenta con un sistema informático actualizado. El costo estimado del proyecto rondaría los US$ 50 millones.

Según Rodríguez, con este horno se lograría reducir a la mitad el gasto en energía eléctrica y combustible, y se pasaría de 180 a 300 días anuales de producción.