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Historia

30/06/2020 17:51

Pedro Figari: ver, pensar, sentir y sugerir con el arte

El 29 de junio de 1861 nace en Montevideo Pedro Figari Solari; hijo de Juan Figari de Lazaro y Paula Solari, ambos genoveses.

Pedro Figari: ver, pensar, sentir y sugerir con el arte
Ya de joven Pedro Figari manifestó inclinaciones artísticas que son parcialmente postergadas por los estudios universitarios.

En 1885 se recibió de Doctor en Jurisprudencia en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República (UdelaR).

Se casó con María de Castro Caravia, con quien tuvo nueve hijos. La relación con su familia política lo vinculó a un ambiente abierto a los estímulos del arte, donde conoció al maestro Goffredo Sommavilla, pintor italiano de formación académica con el que estudió un tiempo, según publicó El Museo Figari.

El dominio de un universo formal y temático tan consistente y personal sentó las bases para una tradición pictórica que no fue continuada, acaso emulada por artistas menores. Con rarísimas excepciones, entre las que destacó su hijo, el pintor Juan Carlos, no hubo quienes supieran prolongar los ecos memoriosos de su paleta con igual ímpetu que su creador.

Es una pintura gestual, de mancha, movimiento y color. Pintura espontánea e integradora, que no recurre al boceto previo a lápiz ni a la imprimación (fondo blanco) y que se desata directamente del pincel con una velocidad de trazo y con una intuición colorista sorprentende.

Su técnica es recreadora de las conquistas estilísticas del post-impresionismo pero en ningún sentido deudora a ultranza de sus recursos: “Figari pinta la memoria de memoria”, comentó con acierto el pintor Joseph Vechtas.

O como el mismo Figari afirmó: "Mi pintura no es 'una manera de hacer pintura' sino un modo de ver, de pensar, de sentir y sugerir".

En 1889 fue designado abogado defensor de Pobres en lo Civil y en lo Criminal, cargo que lo puso en contacto con un medio social que alimentará más tarde los temas de su obra pictórica y literaria. Los siguientes años estuvieron marcados por una intensa actividad jurídica que se inscribe dentro de las nuevas vertientes de pensamiento en la materia, con la memorable defensa del alférez Enrique Almeida, quien fue injustamente acusado de un asesinato de implicancias políticas. Luego de un juicio de cuatro años, obtuvo la absolución de Almeida por falta de pruebas, y en ese mismo año, publicó Un error judicial en el cual expuso sus argumentos sobre el caso.

En 1896 editó Causa célebre. El crimen de la calle Chaná, vindicación del Alférez Enrique Almeida.

En 1897 fue electo diputado por el departamento de Rocha, representando al Partido Colorado y renunció al cargo de abogado defensor de Pobres en lo Civil y en lo Criminal.

De 1898 a 1899 se desempeñó como Consejero de Estado por el Partido Colorado. Entre los proyectos que impulsó se destaca la creación de la Escuela de Bellas Artes. El hogar de la familia Figari-Castro fue lugar de encuentro de intelectuales y artistas nacionales entre los que sobresalieron: Pedro Blanes Viale, Milo Beretta, Eduardo Fabini y Carlos Federico Sáez. También lo visitaron extranjeros como Anatole France, Arturo Rubinstein, Arturo Rusiñol, entre otros.

En 1901 comenzó su actividad en el Ateneo de Montevideo, desde donde promovió certámenes artísticos y en 1903 fue elegido presidente de la institución.

Entre 1903 y 1905 destaca con una serie de artículos periodísticos y conferencias contra la pena de muerte, siendo determinante su influencia para la aprobación de la ley abolicionista de 1907.

Asumió el cargo de abogado del Banco de la República de 1905 a 1915.

En 1910 presentó un proyecto para la Dirección de la Escuela Nacional de Artes y Oficios (ENAO) y dos años más tarde publicó el tratado de filosofía y estética Arte, Estética, Ideal.

En 1915 fue designado director interino de la ENAO llevando a cabo una profunda reforma de la enseñanza industrial. A través de la creación de nuevos programas, Figari modificó y amplió la currícula e introdujo innovaciones en los criterios de producción llevando a la práctica el ideario estético-filosófico anticipado en su tratado de estética de 1912.

En 1918 escribió en colaboración con su hijo, el Arq. Juan Carlos Figari, Educación Integral. Luego de la desaprobación del plan de reformas de la ENAO renunció a la actividad pública, abandonó su hogar y se alojó en el Hotel Oriental, en la Ciudad Vieja de Montevideo, dedicándose exclusivamente a pintar.

En 1921 se mudó a Buenos Aires con cinco de sus hijos. Su estancia de cuatro años marcó su plena dedicación a la pintura. En este período recibió un amplio reconocimiento a su labor pictórica hasta entonces mantenida en un ámbito privado y familiar, en especial dentro del círculo de intelectuales que colaboró en las revistas Martín Fierro y Proa.

En 1925 se traslad´p a París donde permaneció nueve años y obtuvo su definitiva consagración como artista plástico. El viaje lo emprendió con su hijo Juan Carlos, colaborador en su aventura pictórica, quien murió repentinamente a dos años de instalados en París.

Al año siguiente, 1928, publicó El Arquitecto, libro de poesía dedicado a su hijo y dos años más tarde Historia Kiria, novela utópica que resume sus ideas filosóficas.

Regresó a Uruguay en 1934 y fue nombrado Asesor Artístico del Ministerio de Instrucción Pública. Falleció en Montevideo, el 24 de julio de 1938.