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Deportes

7/05/2020 11:00

El boxeo volverá con cambios revulsivos por el coronavirus COVID-19

Por: Jorge Savia

Protocolo del Consejo Mundial pondrá a deportistas en cuarentena de 14 días, no habrá shows cara a cara y los jurados puntuarán desde su casa.

El boxeo volverá con cambios revulsivos por el coronavirus COVID-19

EFE (Archivo)

Por estos días se suele decir que el mundo, y la vida misma, no volverán a ser los de antes después del Coronavirus; y el boxeo, como no podía ser de otra manera,no será una excepción.

La organización y el desarrollo de las veladas sufrirán modificaciones que tienen que ver con la esencia y también el folklore propio de ese tipo de espectáculos.

Esto, al menos, es lo que surge de varios aspectos -a los que accedió ECOS- que se encuentran contemplados en un protocolo sanitario elaborado por el Consejo Mundial de Boxeo, cuyos lineamientos básicos fueron revelados por el mexicano Mauricio Sulaimán, presidente de dicho organismo, en conversaciones mantenidas en las últimas horas con su entorno de dirigentes más cercano.

La estrategia a seguir por el Consejo Mundial de Boxeo fue desarrollada por especialistas de diversos países y, obviamente, prevé la realización de veladas a puertas cerradas, lo que en alguna medida y en los casos de peleas entre grandes protagonistas, que por lo tanto despiertan la atracción universal y son muy esperadas por los aficionados, se incrementará el volumen del fenomenal negocio que ha representado la transmisión televisiva de las mismas en el curso de los últimos 50 años.

Más allá de ese aspecto, lo real es que -por ejemplo- se acabarán los shows promocionales que la mayoría de las veces, sobre todo en Estados Unidos, montan los boxeadores y hasta sus séquitos habituales, en las ceremonias del pesaje y las conferencias previas a los grandes combates.

Es que ambas instancias se llevarán a cabo en forma virtual, a través de la aplicación “Zoom”, lo que de inmediato lleva a imaginar que si hoy llegara a surgir otro Cassius Clay -o Mohammed Alí- el impacto publicitario de su particular personalidad ya no sería el mismo que provocó, obteniendo grandes dividendos, la aparición de aquel en la segunda mitad del siglo pasado.

No es lo mismo decirle al rival “te voy a matar” o “payaso” por videoconferencia, que cara a cara y “ñata” contra “ñata”.

Desde ese punto de vista, incluso, hasta podrían cambiar resultados de legendarias peleas que, por lo ocurrido en el pesaje, tuvieron un desarrollo y hasta un desenlace inesperados, tal como sucedió con la primera que sostuvieron Sugar Ray Leonard y Roberto “Mano de Piedra” Durán en Montreal, Canadá, hace 40 años.

En aquella ocasión, Leonard llegó al combate siendo el favorito en las apuestas, ya que era un boxeador técnico, fino, cuyo despliegue contrastaba con el más tosco y aguerrido de Durán, pero en el pesaje previo “Mano de Piedra” le hizo gestos obscenos y hasta llegó a manosear a Juanita, la esposa de su rival, y esto enfureció a Leonard de tal forma que salió a pelear con furia, en forma desordenada y casi hasta callejera, cayendo en un grueso error estratégico que le hizo ir al juego de su adversario y doce rounds más tarde le significó la pérdida del invicto, pues los jurados vieron ganar al panameño por puntos en fallo unánime.

Aquello, entonces, ya no podrá volver a pasar, como desde el 20 de junio de 1980 volvió a suceder -con las variantes del caso- en varias oportunidades; como también “desaparecerá” de la escenografía propia del entorno de todos los combates la presencia de los jueces (jurados), apostados en tres de los cuatro costados del ring, pues éstos harán su trabajo desde sus casas mediante una aplicación especial que les permitirá escuchar el sonido ambiente del desarrollo de la pelea, pero no los relatos y comentarios televisivos para que no reciban ningún tipo de influencia al momento de anotar los puntajes que, a su vez, serán recibidos por un supervisor después de la finalización de cada round.

La normativa prevista por el Consejo Mundial de Boxeo, será muy rigurosa -y revulsiva, además- en otros planos, y uno de ellos es que se refiere a la antesala de los combates: por ejemplo, boxeadores, técnicos, asistentes, médicos, árbitros e integrantes de la producción televisiva deberán hacerse pruebas de coronavirus 14 días antes de cada pelea y entrar en cuarentena hasta que la misma se lleve a cabo.

Otro detalle no menor es que, una vez iniciado el distanciamiento social de los involucrados con cada velada, se les hará un seguimiento médico diario y antes de la pelea se les realizará un nuevo test para recién ahí establecer si hay alguno de ellos que no puede participar en el espectáculo.

Menudo problema si uno de los boxeadores no puede sortear esta última valla, pues la “caída” del programa horas antes del mismo, tendrá mayor impacto que un nocaut.

Los boxeadores, sus técnicos y asistentes, y los árbitros, subirán al ring con barbijo, y los mantendrán mientras este último imparta las instrucciones tradicionales en el centro del ring antes del comienzo del combate.

Los recintos en donde se llevarán a cabo las veladas serán desinfectados y deberán cumplir con rigurosas normas sanitarias, y el número de participantes será el mínimo posible en todos los casos.

Por último, según el protocolo elaborado por el Consejo Mundial de Boxeo, los entrenadores y asistentes mayores de 60 años y con problemas de salud, como así también los trabajadores de la televisión con más de 70 que padezcan otros factores de riesgo, no podrán tomar parte de los espectáculos.

De más está decir que el Consejo Mundial de Boxeo es sólo uno de los varios -demasiados- organismos que rigen la actividad pugilística a lo largo y ancho del mundo, pero es una de las dos entidades (la otra es la Asociación Mundial de Boxeo) más importantes, de modo que cualquier intento de reanudación de disputa de las veladas, aún con matices, deberá seguir estos pasos marcados por el protocolo que Mauricio Sulaimán reveló a su entorno directriz más cercano.

El boxeo, pues, como el mundo y la vida misma, porque forma parte de ellos, no volverá a ser igual después del coronavirus, que -como a otros deportes a los cuales pone en jaque- lo tendrá contra las cuerdas; pero, aún en el marco de la nueva normalidad, parece que no va a poder ganarle por nocaut.