River dio vuelta una final épica y es el nuevo Campeón de América

Deportes

9/12/2018 20:07

Pablo Pérez cruza a Ignacio Fernández.

EFE

Pablo Pérez y Leonardo Ponzio, dos símbolos de Boca y River.

Pablo Pérez le pega de volea ante la mirada de varios jugadores millonarios.

Pavón toca la pelota ante la mirada de un marcador de River.

Maidana e Izquierdoz, zagueros de River y Boca, en una pelota quieta.

Lucas Pratto, uno de los delanteros de River, intenta superar a Izquierdoz.

Exequiel Palacios y Wilmar Barrios pelean la pelota en el Bernabéu.

Todos los jugadores de River se abrazan tras el gol de Quintero.

En Madrid, escenario improvisado de la final de la Copa Libertadores, el equipo de Gallardo le ganó a Boca 3-1 y sumó su cuarta estrella.

La final de la Copa Libertadores de los bochornos y las suspensiones crónicas será recordada también como la final dónde la técnica le ganó al corazón y le permitió a River Plate sumar su cuarta estrella continental.

Con goles de Juan Fernando Quintero y Gonzalo Martínez en el tiempo suplementario, el equipo de Marcelo Gallardo derrotó 3-1 a Boca Juniors -el empate se había gestado con goles de Darío Benedetto y Lucas Pratto- y se consagró como el mejor club de América.

En un partido con poco fútbol, que ni de lejos se acercó al trepidante juego de la ida, River tuvo el carácter para levantar un gol en contra que no supo resguardar Boca, quien se quedó sin recursos tras la expulsión de Wilmar Barrios, bien decretada por el árbitro uruguayo Andrés Cunha.

El partido, que tuvo a River intentando jugar y a Boca buscando cerrar los caminos al arco de todas las formas posibles, lo abrió el colombiano Juan Fernando Quintero con un golazo de afuera del área, tras una asistencia hacia atrás del uruguayo, exDanubio, Camilo Mayada.

River quiso llevar la iniciativa, pero no encontró la forma de hilar el juego en el centro del campo y Lucas Pratto vagó por el ataque sin que le llegase la pelota en los primeros 45 minutos, un tiempo donde Boca se puso en ventaja gracias a la genialidad de Nahitan Nandez con un paso al espacio libre marcado por tres defensores, que el propio Benedetto definió muy bien ante la estéril salida del arquero Franco Armani.

Durante más de media hora, todo el peligro que llegó a las áreas estuvo motivado por errores.

River tuvo más llegada tras el descanso, se acercó al gol con un disparo de Nacho Fernández, ligeramente desviado y antes de la hora Gallardo envió al campo a Quintero en lugar de Ponzio -un cambio ofensivo y decisivo- en busca de un chispazo del colombiano con el que equilibrar la final.

Boca, que se quedó sin Benedetto en el 61, sustituido por Ramón Ábila, no tuvo reparos en vivir el segundo tiempo cerca de su área, en busca de algún contragolpe decisivo, pero también expuesto a que algún desajuste le dejase sin ventaja.

Y este le llegó a tiempo para cambiar el ánimo del encuentro, para que Nacho Fernández encontrase con un pase al centro del área a Lucas Pratto y el ariete restableciese la igualdad.

A partir de ese momento River, que equilibró en dos ocasiones el marcador en la ida y llegó a Madrid con sensación de injusticia por haber perdido la condición de local, se adueñó del partido y llegó al tiempo suplementario más armado.

Un alargue que, como no podía ser de otra forma en la final más accidentada de la historia, aún deparó un nuevo giro a su increíble historia; nada más comenzar, fue expulsado Wilmar Barrios, que se ganó la segunda amarilla por una innecesaria entrada en el centro del campo sobre Exequiel Palacios.

Boca quedó cada vez más expuesto al talento de River con 10 hombres y, si de talento se habla, nadie mejor que Quintero para desequilibrar la balanza del partido.

El colombiano protagonizó una brillante jugada colectiva que terminó con un bombazo de afuera del área para poner el 2-1. Desesperado, Boca Juniors se fue al frente y dejó espacios de todo tipo, que el millonario supo aprovechar para que Martínez, vital en los clásicos ante Boca, cerrara el partido con un 3-1 que fue alegría para los millonarios y drama sin final para los xeneizes.

RIVER PLATE 3-1 BOCA JUNIORS

Estadio: Santiago Bernabéu, de Madrid.

Árbitro: Andrés Cunha (Uruguay)

River Plate: Franco Armani; Gonzalo Montiel (73’ Camilo Mayada), Jonatan Maidana, Javier Pinola, Milton Casco; Leonardo Ponzio (59’ Juan Fernando Quintero), Enzo Pérez, Exequiel Palacios (107’ Julián Alvarez), Ignacio Fernández (123’ Bruno Zuculini); Gonzalo Martínez y Lucas Pratto. DT: Matías Biscay (Marcelo Gallardo vio el partido en la tribuna al estar suspendido).

No ingresaron: Germán Lux, Lucas Martínez Quarta, Rodrigo Mora.

Boca Juniors: Esteban Andrada, Julio Buffarini (110’ Carlos Tevez), Carlos Izquierdoz, Lisandro Magallán, Lucas Olaza, Nahitan Nandez, Pablo Pérez (88’ Fernando Gago), Wilmer Barrios, Sebastián Villa (95’ Leonardo Jara), Cristian Pavón y Darío Benedetto (62’ Ramón Abila). DT: Guillermo Barros Schelotto.

No ingresaron: Agustín Rossi, Paolo Goltz, Mauro Zárate.

Goles: 43’ Darío Benedetto (BJ), 68’ Lucas Pratto (RP), 108’ Juan Fernando Quintero (RP), 120’ Gonzalo Martínez (RP).

Tarjeta roja: 91′ Wilmar Barrios (BJ).

Incidencia: Fernando Gago se lesionó a los 116′ y salió de la cancha cuando Boca ya había efectuado los cuatro cambios. El equipo quedó con nueve hombres.