Klappenbach: "El logro no es solo de Paysandú, es de todo el interior"

Por: Brahian Kuchman
Publicado: 7/11/2018 07:33
Klappenbach: "El logro no es solo de Paysandú, es de todo el interior"
Foto: Rodrigo Klappenbach (tercero en la fila, con la copa de campeón en mano)

El salteño, reciente campeón con Trébol, cuenta las claves del equipo del interior que hizo historia en el rugby uruguayo.

“Lo que conseguimos es algo único e inolvidable. Uno como jugador de rugby siempre sueña con poder conseguir algo así y por suerte se nos dio a nosotros. Es un premio al sacrificio, al compromiso y a la pasión por este deporte”, dijo a ECOS Rodrigo Klappenbach, jugador de Trébol de Paysandú, que conquistó el título de campeón uruguayo de rugby por primera vez en su historia.

Rodrigo es salteño, tiene 34 años y hace 16 que juega al rugby en primera división. Sin embargo, es la primera vez que le tocó ser campeón uruguayo y no disimuló su felicidad tras conseguir semejante gesta.

“Este título para mí es algo indescriptible. Haberlo logrado con tanta gente que quiero, con amigos, tiene un plus y sin dudas es algo único. Estoy muy feliz”, comentó el rugbista, quién le agradeció a toda su familia por el apoyo incondicional.

“Este logro se lo debo a mi esposa Fiorella y a mis dos hijos. Uno a veces no se da cuenta pero deja de lado varias horas de poder estar con ellos para dedicarle al rugby. Por ello, lo primero que se me vino a la mente cuando logramos el título fue mi familia”, expresó Klappenbach.

El histórico título que consiguió Trébol de Paysandú fue el premio para una de las instituciones más sacrificadas del rugby uruguayo, el club embajador del interior desde hace 42 años.

Rodrigo es uno de los tantos jugadores de Trébol que vive en el medio del campo (localidad de Chapicuy) y hace cientos de kilómetros semanales para poder disfrutar de su pasión: jugar al rugby.

“Para poder entrenar viajo 200 kilómetros por cada práctica, cien de ida y cien de vuelta”, dijo.

“Cada 15 días viajo casi dos mil kilómetros para poder jugar al rugby. Porque jugamos un partido en Paysandú y otro en Montevideo. Por mes, viajo cuatro mil kilómetros aproximadamente entre entrenamientos y partidos”, explicó.

Además, indicó que en el plantel de Trébol son cinco de Salto pero también tiene compañeros que viven en Young, Rivera, Bella Unión y otros en Tacuarembó, y todos viajan desde sus localidades para poder entrenar.

Unos por aquí y otros por allá

Rodrigo contó las claves y cómo es el trabajo a pulmón de un equipo al que todo le cuesta un poco más: porque entrena dividido entre Montevideo y varias ciudades del interior, porque viaja mucho más que el resto de los equipos y porque lucha contra la migración de los jóvenes a la capital.

“Nuestro plantel está dividido, algunos entrenan en Montevideo y otros entrenamos en Paysandú. La mayoría está en la capital por motivos de estudio o trabajo. Pero tenemos un plantel extenso y ello es lo que nos llevó a competir con muy buen nivel en las instancias finales”, explicó.

De todas maneras, Klappenbach comentó que si bien este año priorizaron contar con un plantel numeroso, Trébol tiene “una gran desventaja” con respecto a los demás equipos: el no poder entrenar todos juntos.

“Nunca lo pudimos conseguir. Ni siquiera para las finales. El no poder reunir a todo el plantel en la semana fue complicado. Porque un equipo de competencia necesita por lo menos juntarse con los que van a jugar el sábado. Por ello, el título además de ser histórico, tiene otros sentimientos y satisfacciones a nivel de grupo que se te vienen a la mente”, indicó el campeón uruguayo.

“Con todas esas dificultades hacen que el logro sea más épico aún”, agregó.

Sin dudas, que el hecho de tener un plantel dividido por la distancia pasó a segundo plano para Trébol y sus entrenadores lo tienen más que claro. Eso ya no significa una barrera sino que es parte de la idiosincrasia de un club que el pasado fin de semana escribió el mejor capítulo de su historia.

Sacrificio, compromiso y seriedad

Klappenbach dejó en claro que más allá de la distancia y el entrenamiento repartido de los jugadores del plantel, todos se comprometieron a la causa como una responsabilidad profesional, "y ello dio sus frutos".

“Los entrenamientos es responsabilidad del cuerpo técnico, ellos hicieron un trabajo increíble este año. Empezamos a entrenar el 15 de enero y no dejaron nada al azar. Estaba todo programado para todas las semanas del año. En la pretemporada fueron más días de entrenamiento, pero cuando comenzó el campeonato practicamos martes y jueves”, detalló.

“Trabajamos con un sistema de entrenamiento que lo fuimos cumpliendo a raja tabla y nos ha dado mucho resultado. En la cabeza de nosotros siempre estuvo la meta del título pero nunca dejamos de lado el próximo partido. Esa fue la clave”, explicó.

Fuerza de voluntad y amor al deporte

La búsqueda de recursos para poder viajar desde Paysandú a Montevideo cada 15 días y competir todos los fines de semana es otra de las tareas que tienen que asumir estos deportistas uruguayos que no cuentan con apoyo económico.

Además de los entrenamientos y su cuidado físico para mantenerse en nivel de competencia, deben hacerse un tiempo para generar recursos e ingeniárselas para cubrir sus gastos.

Sin embargo, ello nunca fue un impedimento para ser jugador de Trébol, que entre cuotas mensuales y eventos especiales organizados por el club, se las rebuscan para competir al primer nivel.

“Económicamente Trébol se sustenta con una cuota personal que pagamos por mes y también organizamos fiestas en fechas especiales. Entre ambas, nos deja un buen monto para cubrir el saldo anual y es uno de nuestros principales ingresos para los traslados y todos nuestros gastos”, explicó.

Klappenbach comentó que los organizadores para dichos eventos por lo general son exjugadores del club o muchas veces los mismos jugadores son los encargados de la organizativa. “Es muy sacrificado”, indicó Rodrigo.

De todas maneras, dejó en claro: “La plata para jugar no se le pasa por la cabeza a un jugador de Trébol porque el rugby es un deporte amateur, entonces si te decidís a jugar ya vas sabiendo que no hay una salida económica”.

“Sí, hay mucho apoyo de todo el mundo, de los directivos y la gente misma del club. Siempre se le busca la manera para que no haya problema económico", dijo.

"Trébol es bien del interior, que abraza a la gente y eso es impagable. Me gustaría disfrutarlo más pero la distancia no me permite estar más días de los que estoy”, sostuvo Klappenbach.

Pasión de familia

De familia vinculada al rugby por decantación, Rodrigo, el tercero de los cinco hermanos, persiguió la misma pasión por este deporte que su padre, así como sus hermanos Nicolás y Facundo, quiénes actualmente juegan en Champagnat de Montevideo.

“Desde los 5 años que juego al rugby. Mi padre (Gerardo) fue uno de los pioneros que llevó la disciplina a Salto. Para mí el rugby es todo. Es la pasión mía y de mi familia. Lo llevamos en la sangre”, indicó.

Es tan trascendente la figura de su padre en este camino, que junto a sus hermanos armaron un equipo llamado “Los discípulos de mi viejo” en honor a su mencionado padre, Gerardo.

“Nos juntamos con mis hermanos y otros amigos que tienen la misma pasión para competir una vez al año en los Seven de arena. Disfruto mucho jugar con mis hermanos y esa es la oportunidad que tenemos”, señaló.

“El rugby es hermoso y los valores que te inculca este deporte desde chico te queda marcado para toda la vida. Te hace crecer como deportista pero sobre todo como persona. Soy un agradecido al rugby”, comentó.

Rodrigo jugó en Salto Rugby hasta los 20 años, hizo proceso de selecciones uruguayas y cuando se fue a vivir a Montevideo jugó en Champagnat, club donde llegó a disputar las semifinales del Uruguayo.

A los 28 años, se casó con Fiorella y se fue a vivir al campo en Chapicuy, localidad de Paysandú. Tras el casamiento, debió abandonar su deporte favorito por una temporada pero al año siguiente retomó la actividad. En ese momento, recaló en Trébol y hasta ahora nadie lo movió del club donde consiguió lo inesperado.

“Este logro quedará por siempre en la memoria de Trébol, fue el triunfo más importante en la historia del club, sin dudas”.

Klappenbach contó que quedó sorprendido con la cantidad de gente que viajó desde Paysandú a Montevideo el día de la final. “Fue increíble”. Y agregó: “El logro no es solo de Paysandú. Trébol Rugby lleva la bandera, pero el logro es de todo el interior”.

"Es un título que se va a recordar toda la vida por ser el primero. Ojalá vengan muchos más”, concluyó.