La larga resistencia de la Asamblea de Clubes contra el Estatuto

Deportes

22/08/2018 13:36

La larga resistencia de la Asamblea de Clubes contra el Estatuto

Un episodio del 30 de junio de 2017, cuando dos emisarios de la FIFA sintieron el destrato, graficó falta de sintonía entre organizaciones.

Los tiempos cambian; la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), no tanto. El aferrarse a una estructura tradicional de dirigir el fútbol está detrás de la decisión de la FIFA de intervenir a la AUF del martes. En todo caso, todo lo relacionado a la elección del nuevo titular asociacionista habría sido la gota que desbordó el vaso, según admiten distintos dirigentes.

El martes 31 de julio, cuando iba a elegirse el nuevo presidente de la AUF, cuando aún estaba muy reciente la renuncia de Wilmar Valdez, cuando recién se sabía que Eduardo Abulafia no tenía el test de idoneidad de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), llegó a la sede de calle Guayabo una comunicación oficial de la FIFA. En ella se indicaba que si el nuevo Estatuto exigido por el organismo internacional no era aprobado antes del 2 de diciembre, la AUF iba a ser suspendida. Era un ultimátum, no el único pero hasta ahora el último.

El nuevo Estatuto imponía una profunda reforma orgánica de la AUF, la misma a la que tenían que ser sometidas las 204 asociaciones afiliadas a la FIFA. Groso modo, significaba un gran recorte al poder de los clubes de Primera División, ya que todo el fútbol –el profesional, el amateur, el femenino, el del interior, el sala y el playa- debía tener voz y voto. Y la primera reacción de los dirigentes locales fue mostrar los dientes.

Así lo notaron los enviados de la FIFA Jorge Mowinckel y Primo Corvara, español uno y suizo el otro, que estuvieron en las asambleas de clubes el 30 de marzo y el 30 de junio de 2017 para votar al nuevo Estatuto. La FIFA y la AUF venían trabajando conjuntamente en el tema desde 2013. La Asamblea de Clubes –hoy las 16 instituciones de Primera División más un voto de la Segunda División Profesional- iba a ser sustituida por un Congreso de Clubes -16 de Primera, seis de Segunda, seis de la Organización de Futbol del Interior (OFI), una de la Segunda División Amateur y uno del Futsal y uno del Fútbol Femenino-. Eso significa menos peso en la votación y más bocas para repartir la torta. Se había acordado en conversaciones previas, pero cuando eso se iba a votar ardió Troya, como publicó ECOS el 24 de julio de 2017.

- Esta composición se acordó en su momento y cualquier cambio supondría una modificación a la balanza acordada. Y es muy difícil que eso se apruebe – dijo el 30 de junio Mowinckel a los clubes cuando estos, al ver peligrar sus parcelas de poder, pidieron rever la situación. La situación se puso tensa y hubo quien pidió el retiro de los emisarios de la FIFA a la hora de votar. Salto en seguida el clamor de defender la “soberanía”.

- Pedimos que se hagan las cosas con independencia. Sentirnos presionados no le hace bien a la Asamblea, va en contra de la soberanía y en contra de que la AUF tiene que encontrar su propio destino. La AUF tiene bastante experiencia en tema de presiones – dijo según esa crónica la representante legal de Racing, Rossana Tarullo.

No hubo acuerdo. Lo que sí hubo es un cuarto intermedio, algo habitual en la AUF, hasta el 31 de octubre.

La crónica de ECOS de ese episodio, a cargo de Jorge Savia, fue especialmente gráfica: los emisarios de la FIFA sintieron haber sufrido un “destrato” ante la rebelión de los clubes uruguayos. Quedaron con la sangre en el ojo, para ser más gráficos.

Este miércoles, en declaraciones al programa 100% Deporte, de radio Sport, el neutral Alejandro Balbi también hizo alusiones al destrato de los emisarios.
"Acá vino la FIFA y se los maltrató. 'Si están ellos no estoy yo', dijeron algunos dirigentes, y todo eso va sumando. Ellos llegado el momento entendieron que el proceso eleccionario no fue claro. Acá la gente no lo sabe y lo puedo decir ahora, Uruguay estuvo a punto de no jugar el Mundial. Ese Mundial del que nos enorgullecemos, que nos dejó quintos, estuvimos a punto de no jugarlo porque un mes antes de empezar este tema estaba arriba de la mesa y lo seguimos estirando y la FIFA no tiene contemplaciones", expresó.

Si bien las conversaciones para modificar los estatutos iniciaron en 2013, cobraron un nuevo impulso en 2016 luego del FIFA-Gate, cuando el organismo internacional necesitó imperiosamente lavarse la cara.