Malvín y Aguada al todo o nada, los hinchas palpitan la gran final

Por: Leonel García

Deportes

29/05/2018 15:27

Malvín y Aguada al todo o nada, los hinchas palpitan la gran final

@Aguada_oficial

Aldo Silva, Gandini y Arnicho por el aguatero; Veiga, Navatta y Tito Mastandrea por los playeros. Y una hija del Maestro Tabárez por lado.

Y, finalmente, al igual que en la temporada pasada, la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB) se define en una séptima y última final. Más de 4.000 personas abarrotarán este martes al Palacio Peñarol, donde Malvín y Aguada se verán las caras desde las 21.15. Según los especialistas, los de la playa son favoritos, en base a un plantel más largo y a un proceso de trabajo que lleva más tiempo. Pero los verdirrojos han demostrado un gran pundonor y sacado la cara en los momentos más difíciles.

En base a ello, tres conocidos hinchas de Malvín y otros tres de Aguada palpitan para ECOS la final de este martes. Y, a modo de yapa, dos hijas de Óscar Washington Tabárez, estarán esta noche gritando por sentimientos opuestos. Por suerte para el Maestro, este tiene la cabeza más ocupada por estos días.

Eleonora Navatta, comunicadora (1° final: MALVÍN 86 – Aguada 71)

La periodista, comunicadora y excampeona de esgrima Eleonora Navatta se hizo de Malvín por una cuestión familiar. La casa de su abuelo paterno estaba frente al club. Desde ahí, no hubo demasiadas opciones. “Y pese a que viví en varios lugares, incluso en el Interior, siempre vinimos a ver a Malvín. Fue algo que se transmitió de generación en generación”.

Aún hoy, ella, sus hijos, su madre y sus dos hermanas van juntos a ver al equipo.

La ya legendaria cancha abierta y de una sola tribuna, por calle Legrand, le evoca los recuerdos de niña. Ya adolescente, se ve bronceada en dicha tribuna. Eso parece ser una característica de los tiempos de Malvín previos a la LUB, rememorados con una mezcla de nostalgia y culpa: “Éramos gente de hawaianas blancas, musculosa y un bronceado perfecto. Era un club más social que deportivo. Esa era nuestra esencia. ¡Luego la cosa se profesionalizó!”

Lo que pide para esta noche es un equipo que pelee todas las pelotas, ahogue en la defensa y genere juego en el ataque. O sea, resume, que haga lo que no hizo en la sexta final, la que emparejó la serie. “Quiero una actitud distinta, no podemos estar muertos en tres de los cuartos como estuvo en la sexta final, ¡un cuadro que juega finales no pueda hacer eso!”.

José Luis Veiga, Secretaría de Comunicación Institucional (2° final: MALVÍN 73 – Aguada 64)

El director de la Secretaria de Comunicación Institucional (SCI) de Presidencia, José Luis Veiga, se dice “más que hincha” de Malvín. Tiene 74 años, es socio desde 1954 y va a ver a su quinteto desde que la cancha estaba en Amazonas y la rambla. “Es mi sentimiento, es mi barrio”, resume.

Para él, la de este martes es una final más. De las muchas que le tiene acostumbrado en los últimos años: cuatro títulos, dos subcampeonatos y diez años seguidos entre los cuatro mejores. Todo esto en la era de la LUB, iniciada en 2003.

“Antes era un club muy bohemio sin grandes pretensiones”, asegura Veiga. “El equipo andaba bien en la tabla, pero llegaban los días lindos y todos los jugadores se iban a la playa. ¡Eso era Malvín! Ahora es un club serio”, añade, llenando de elogios al presidente Sergio Somma y al técnico Pablo López.

“Pero seguimos siendo un club social. A Malvín lo banca su barrio, su gente, no tiene mecenas. Es un grande hecho de abajo”, saca pecho el responsable de Comunicación de Presidencia.

Nicolás Arnicho, músico (3° final: AGUADA 101 – Malvín 64)

En la familia de este percusionista, o se era de Aguada o no se era. Se dice nieto e hijo de dos “enfermos” de Aguada. Y él, Nicolás Arnicho, respetó el mandato familiar. “Del fútbol puedo tener algún cuadro con el que simpatice, pero de Aguada soy hincha. No lo elegí, nací con esto”.

Arnicho tiene bien presente en la memoria los duelos por el Torneo Federal, esos que Aguada ganó en siete oportunidades, con su presencia de hincha, junto a su padre, en el Palacio Peñarol y el demolido Cilindro Municipal. “Teníamos a Jeff Granger y a Larry Bacon, los primeros extranjeros que vinieron al club, que parecían dos NBA, a Peñarol, que tenía a Joe McCall, le ganamos en la hora; algunas finales con Welcome…”.

Cuando empezó a hacerse un nombre en la música y viajar dejó de ir a ver a su club. Era necesario: cada partido de Aguada significaba tres o cuatro días sin voz. “Aguada me puede, es lo único que me puede…”.

La clave para esta noche, a su criterio, es eso que los hinchas suelen reclamarle a sus equipos ante situaciones adversas, eso cuya variante más académica puede definirse como pundonor, y eso que, asegura, a Aguada le sobra. “Malvín tiene un cuadrazo, un plantel más largo. Aguada juega con seis a lo sumo, porque los otros recambios son pibitos (sic). Pero los jugadores me demostraron tener un temple muy superior a lo que pueda hacer Malvín. Además es un partido solo. Y es hoy”.

Jorge Gandini, diputado (4° final: AGUADA 75 – Malvín 70)

El diputado nacionalista Jorge Gandini es hincha y socio de Aguada y en algún momento dio “una mano” en la directiva. Como estudiante del liceo 21, en sus instalaciones hacía gimnasia. Y fuera del horario curricular, aprendió ahí a jugar tanto al básquetbol como al futbolito y al billar.

Aguada fue motivo de muchas discusiones en su casa. El padre del legislador era hincha de Goes, la contra.

“Yo espero la novena estrella”, resume Gandini. A los siete federales a Aguada se le suma el título de la LUB de 2013, la mayor alegría de estos tiempos modernos. “Se lo merecen, por perseverancia y por actitud. No sé si es el favorito, pero merece ganar”.

Aguada se quedó con la espina en el ojo en el torneo pasado, cuando perdió la final ante Macabi también en siete partidos.

José Mastandrea, periodista (5° final: MALVÍN 79 – Aguada 76)

Los periodistas deportivos suelen guardar bajo siete candados su sentimiento futbolero; curiosamente, con el básquetbol no tienen problemas en ventilar su pasión. El reconocido José Mastandrea no es la excepción. El “Tito” se hizo hincha de Malvín en los ’70, cuando iba a jugar a la cancha con el “Pilo” González, hermano del “Manteca” González, la figura del equipo por esos años. En partidos de dos contra dos y tres contra tres nació el amor, ahí en la cancha de Legrand, la abierta, la de una sola tribuna.

“Yo vi grandes planteles. Estaba Sergio Somma, hoy presidente, Castro, Pazos, el ‘Manteca’, todos del club. Pero llegaba el verano y se relajaban. Se iban a jugar al volley a la playa. No era un ambiente profesional como el de ahora, era un club bien de barrio”, cuenta sobre el recuerdo más folklórico del club playero. Eso y la cancha abierta, lo que provocaba que un mal pique terminara con la pelota en la calle.

“El club mejoró mucho en infraestructura y en lo social. Cambió completamente la fisonomía. Y con la llegada de la Liga se pudo verlo campeón por primera vez (en 2007, luego repitió en 2011, 2014 y 2015). No salir campeón fue la frustración de muchos hinchas”, asevera.

El “Tito” hoy la ve difícil, pero confía en el plantel y en su técnico, Pablo López, al que considera fundamental para el club. “Quieras o no, lleva doce años en el club. Él es para Malvín lo que Tabárez ha sido para la selección de fútbol”.

Aldo Silva, periodista (6°final: AGUADA 86 – Malvín 69)

Para el presentador de Telemundo, Aldo Silva, Aguada es algo demasiado grande en su vida. “Es mi club del barrio. Aprendí a jugar ahí, jugué hasta la reserva. Es un sentimiento de pertenencia muy grande, una historia”.

Esa historia incluye los festejos por los viejos campeonatos federales (el último logrado fue en 1976), el pasaje por segunda de ascenso, el título de hace cinco años y la reciente derrota en la final anterior con Macabi.

“De hecho, estuve alejado porque me cansé de los líos y de sufrir. Yo recorrí todas las canchas de básquetbol habidas y por haber en Montevideo”. Su hijo, de 14 años, hoy juega al básquetbol. Para sorpresa de su padre, hay algunas canchas que siguen exactamente igual.

Y de todos los aguateros consultados, es el que la ve mejor: “Yo los veo jugando muy bien y con posibilidades de ganar. Es diferente al año pasado, donde el claro favorito era Hebraica y Macabi. Esta vez es más parejo”.

LAS HERMANAS SEAN UNIDAS, MENOS EN LA FINAL

La directora de la Contaduría General de la Nación, Laura Tabárez, y la periodista Tania Tabárez son hermanas, hijas de Óscar Tabárez, técnico de la selección uruguaya de fútbol, y apasionadas por el básquetbol. Y quiso el destino que una palpite por Malvín y otra por Aguada.

“Cuando nos mudamos a Malvín, que era un sueño de la familia, el doctor Alberto Pan (médico de la selección) dijo que si yo iba a ver a Malvín me iba a hacer hincha”, cuenta Tania. Y así fue.

La periodista recuerda aquel equipo con unos muy jóvenes Marcelo Capalbo y el “Chato” Martínez. Viendo nomás el entrenamiento surgió el flechazo. No todo pasaba por el básquetbol. “Íbamos a la cancha abierta, que también en Carnaval era tablado. Entonces, ese lugar era nuestro templo sagrado de las emociones y del amor”, evoca. Eso sí, no quiere decir nada del partido de esta noche. “Antes de las finales no se habla”. Una postura que más de una vez se escuchó de jugadores de la Celeste.

Tania Tabárez es una voz muy reconocida en el medio si de Carnaval se habla. Y desliza que “toda la familia” –incluyendo al Tabárez más famoso- es de Malvín, salvo su hermana mayor Laura.

Y Laura, la mayor, también se hizo hincha mirando los entrenamientos. Claro, en ese momento la familia vivía en el Reducto, ella iba al liceo Miranda y su barra de amigos era de Aguada, club del cuál es socia y fanántica.

“Si me entero que (en Contaduría) hay un hincha de Goes lo gasto un poquito, pero nada violento”, se ríe. No va a ir hoy a la cancha, lo cual no quiere decir que esté más tranquila. “¡En la cancha me porto mejor que viendo la tele!”. Como le pasa a muchos de sus colegas de sentimiento, no se siente hincha de ningún equipo de fútbol (a menos que lo dirija el padre, huelga decir), como sí lo es de Aguada.

Y se tiene fe para esta noche, y se anima a pronosticar: “Me encanta no ser favorito. Este cuadro va mejor en las difíciles”. ¿Cómo Uruguay?