Hinchas de Atenas paladean la gloria de saberse de Primera

Por: Leonel García

Deportes

22/08/2017 15:09

Hinchas de Atenas paladean la gloria de saberse de Primera

Twitter - Atenas

Alberto Sonsol, Isaac Alfie, Edison Lanza, Marcelo Fernández y El Gucci cuentan qué es para ellos el centenario club de Palermo

Con su victoria del lunes ante Verdirrojo, de visita y por 85 a 82, el histórico Club Atlético Atenas se clasificó campeón de El Metro, logrando el ascenso a la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB). Así, la institución del barrio Palermo, una de las históricas del básquetbol criollo, celebrará su centenario en Primera División en 2018.

Seis veces campeón uruguayo (1918-21, 1931 y 1969), Atenas es reconocido sobre todo por su hinchada. Esta es una de las más grandes, fieles y seguidoras del básquetbol uruguayo. También es una de la que más perjuicios le ha causado a su institución, traducidos en sanciones, pérdidas de puntos, desafiliaciones y descensos. El cantante Gustavo Serafini, más conocido como El Gucci, quizá su hincha más famoso, lo reconoce: “Crecimos pensando que la camiseta de Atenas es como una armadura”. Esa mentalidad aguerrida en el peor sentido es algo que, también reconocen sus propios simpatizantes, se está tratando de cambiar.

El día después a la consagración, sabiendo que el año del centenario los encontrará en la elite, ECOS se contactó con varios hinchas famosos de los “Alas negras” que aún tenían bien vivas las emociones del lunes, tras un partido vibrante disputado en Villa del Cerro. Emotivo hasta el final, bien para el paladar de Atenas.

Alberto Sonsol – periodista deportivo

El periodista deportivo es hincha de Atenas desde que nació, hace casi 60 años. Él nació en Minas y Cebollatí, a pocas cuadras de la sede del club. Su familia venía de la Ciudad Vieja, donde se fundó la institución. Todo cierra.
Relator de básquetbol, Sonsol jamás tuvo problema en hacer público su amor por los colores blanco y celeste. “Es al revés. Para que te guste el básquetbol tenés que haber estado cerca de un club. Luego te volvés dirigente, juez, periodista… Nunca tuve problemas. Eso no quiere decir que en el medio de un relato no se te acerque alguno y te grite algo, pero en líneas generales nunca tuve problemas”.

Hace dos meses, Alberto Sonsol sufrió la pérdida de su padre. Él tuvo mucho que ver en su pasión ateniense. “Este campeonato fue muy emocionante por todo lo que pasó con papá”. Ni bien terminó el partido en el gimnasio de Verdirrojo, quedó plasmada la dedicatoria en un tuit: “La familia Sonsol celebra el Campeonato obtenido por el querido Atenas. En nombre de mi padre, Salú campeon!!!!”.

Sonsol fue jugador de Atenas. Jugaba de base. Y, por lo que él mismo reconoce, no fue de los buenos. Sin embargo, tiene el orgullo de haber sido parte del plantel campeón en juveniles de 1975. Lo dirigía el ya fallecido Víctor Hugo Berardi y tenía a Walter Pagani como una de sus estrellas. Pero su gran recuerdo fue posterior, no puede precisar si en 1977 o 1978, ya en Primera. El técnico suyo era Oscar Moglia, quizá la mayor leyenda del básquetbol uruguayo en toda su historia.

“Fue en uno de esos torneos previos al (Torneo) Federal que se jugaban en el Palacio Peñarol. Eran partidos más cortos, en los que se salía por cuarta falta y no por quinta. En un partido contra Bohemios nos quedamos sin titulares, Moglia miró hacia el banco y vio que quedábamos dos, un compañero y yo. Me di cuenta por la cara que puso que si por él fuera no ponía a ninguno de los dos (risas). Lo cierto es que ahí jugué mis únicos 50 segundos con la camiseta de Atenas en el Palacio. Para mí fue como jugar la final del mundo”.

Edinson Lanza – abogado y periodista, ex presidente del club

En su rol de relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el que está desde 2014, la noche de la consagración encontró a Edison Lanza en San José de Costa Rica. Estaba atendiendo una situación de asesinatos de periodistas en Colombia ante CIDH. En medio de esa terrible realidad, llegó una buena noticia por parte de su hijo –jugador de las inferiores del club- y su esposa, que están con él, apasionado del básquetbol como pocos. “Ellos me vinieron a avisar. Fue una felicidad inmensa. Todos somos atenienses”.
Lanza se enteró del título mientras atendía el caso del asesinato de un periodista en Colombia.

Desde niño está vinculado al mismo club al que presidió entre 2013 y 2014. Nació en el Barrio Sur y se mudó a Palermo. Él jugó ahí desde los nueve años, igual que su hermano menor. Hizo las formativas y estuvo en el primer equipo. Jugó y subió de Tercera a Segunda y de Segunda a Primera. “Crecí en un ambiente sano, a diferencia de lo que mucha gente cree Atenas es el más sano que puede tener un niño”. Incluso jugó en los veteranos hasta que por cuestiones laborales se fue a Estados Unidos.

Fue jugador y dirigente. Fue delegado ante la Federación Uruguaya de Básquebol (FUBB) y llegó a ser presidente. “Yo era la continuidad de una serie de directivas que levantaron al club de un momento muy doloroso, de la desafiliación de 2009, y de los problemas financieros. Muchos de esos dirigentes siguen hoy en el club en este momento de éxito”.

En su rol de periodista y dirigente, Lanza profundiza en este punto. Para él, hay un sector importante de hinchas del club que sufren una “exclusión social” y que el sistema educativo “no les ha dado cabida”. Por más esfuerzos que haga un dirigente, expresó, si no hay apoyo de instituciones estatales para políticas de prevención “es muy difícil sostener a una población con una problemática específica”. En estos momentos, el ex presidente prefiere darle “todo el crédito” del éxito a la actual comisión directiva y a la hinchada.

“Muchos de los muchachos han madurado, incluso algunos han ingresado a la directiva; si esa es la fórmula, hay que celebrar que Atenas no ha tenido sanciones en este campeonato”, concluye.

Isaac Alfie – economista

El ex legislador colorado y ex ministro de Economía también fue jugador de la institución en las inferiores. Como tal, supo estar en canchas como la de Verdirrojo, aunque el partido consagratorio del lunes lo vio por televisión.

Alfie vivía en Magallanes e Isla de Flores y de niño fue a Atenas a hacer gimnasia. Paralelamente jugaba al básquetbol en Welcome, donde su tío era dirigente. “Por esos días, Víctor Hugo Berardi estaba haciendo sus primeras armas como técnico y estaba armando un equipo de minis. Y como yo me quedaba jugando luego de hacer gimnasia, me dijo que me quedara”.
Alfie jugaba al básquetbol en Welcome, pero un llamado de Berardi terminó inclinando la balanza al lado de Atenas.

Ese equipo, con cuyos integrantes se sigue viendo hasta hoy, es el mejor recuerdo del club del ex ministro. Hincha sufrido, lo que no se puede olvidar es del playoff con Biguá de marzo de 2009, cuando un triple de Martín Osimani frustró los sueños atenienses, que se habían jugado un partidazo.

Marcelo Fernández – periodista de Carnaval

El comentarista de “Pasión de Carnaval” siempre se presenta igual: es hincha del barrio Palermo. Le gustan los tambores, la feria del barrio y Atenas. Lo único que le falta, admite, es ser hincha de Central. Y eso que nunca vivió en esa zona: nació en Brazo Oriental y desde hace 30 años está en Pocitos.

“La pasión por Atenas me la transmitió un amigo que jugó ahí y luego fue dirigente. Y fue él quien me convenció por una cosa: ser de Atenas es nunca darse por vencido, ni siquiera cuando los partidos estaban ‘robados’”. El aguerrido cuadro de los hermanos Alonso, Juan Delgado y el “Carpincho” Silva allá por la década de 1980, terminó de cimentar el fanatismo.

“Era un equipo que en los papeles era muy inferior a los rivales. Pero les hacía tremendos partidos a los más encumbrados, como Biguá o Cordón. Era una filosofía de vida: Atenas no da por perdido nada. Eso fue una enseñanza para toda la vida”, subraya.
Para Marcelo Fernández, ser de Atenas es no dar por perdido nada,<br /> por más difícil que sea el partido.

La final la siguió por televisión. Los muchachos “más efusivos”, cuenta, hicieron volar las cien entradas disponibles para los hinchas de Atenas. El disfrutar de estos tiempos no hace olvidar los dolores del pasado. “Ningún hincha de ningún otro cuadro, ni el máximo rival, le hizo peor daño a Atenas que algunos malos hinchas de Atenas. Por su culpa ha llegado a estar en Tercera. Por suerte, este año se ha llevado un año bastante tranquilo. Aunque hemos tenido que ir a jugar a otros lados, por sanción. De hecho, ¡este año también celebramos volver a jugar en nuestra cancha!”, dice Fernández. Eso fue en julio.

El Gucci – cantante tropical

Gustavo Serafini, El Gucci para todo el mundo, se hizo hincha de Atenas por el barrio –vivía a dos cuadras de la cancha- y por su padre. Vivió el ascenso del lunes en la cancha de Verdirrojo.

“Yo tengo carnet de sponsor del club. Hace dos años que lo ayudo. ¡Pero ese partido igual lo veía desde el techo! ¡Había que estar! Fue un partido increíble, que se complicó, ¡bien a lo Atenas! Es bien nuestro complicarse un partido que teníamos ganado. Pero cuando es más complicado es más lindo”, afirma.

Si bien había visto ascensos, esta fue la primera vez que El Gucci pudo gritar campeón. Otra satisfacción extra, dice, es algo muy satisfactorio para los hinchas de todo club: ver que cuando entran a la cancha los frutos de las inferiores, nacidos en el club, dan la talla.

Además de ganarle a Aguada, para El Gucci la satisfacción más grande que recuerda como hincha fue la bandera gigante, la mayor del básquetbol uruguayo. Esta mide unos 50 metros de largo por 30 de ancho y fue desplegada por primera vez en el Palacio Peñarol, ante Defensor Sporting, en la temporada 2008/09. Él fue, justamente, uno de sus ideólogos. “Lo organicé yo, pero fue la bandera de la gente, porque la colaboración fue de la gente”.
El Gucci dijo que la hinchada entendió que estaban perjudicando al club que decían amar.

El Gucci sabe bien de adentro lo caliente que puede ser la hinchada ateniense. Por eso celebra estos nuevos tiempos más civilizados. “Hay terrible cambio y eso fue otro factor para que nos haya ido bien. Yo no justifico, pero todos crecimos pensando que la camiseta de Atenas era como una armadura. Y eso es un gravísimo error. Cuesta mucho cambiar el chip, pero yo lo entendí. Y por suerte el resto lo entendió, que si seguíamos así solo íbamos a perjudicar al cuadro que tanto amábamos”.