Gorka Villar, el peor recuerdo para siete clubes uruguayos

Por: Leonel García
Publicado: 23/07/2017 09:06
Gorka Villar, el peor recuerdo para siete clubes uruguayos
EFE
Gorka Villar, detenido.

El español, hoy procesado en su país, extorsionó y amenazó a las siete instituciones que apoyaron a "Paco" en su disputa contra la Conmebol.

“Por la extorsión que nos hizo, tendría que estar preso acá en Uruguay. No conozco bien los antecedentes del caso por el que lo detuvieron. Pero para nosotros fue el hombre que armó toda la estrategia para que nos suspendieran y causarnos un daño moral importante”.

Quien habla para ECOS es Ernesto Dehl, presidente de Cerro Largo Fútbol Club. La referencia es para Gorka Villar, hijo del todo poderoso presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, él mismo director general de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Padre e hijo ahora están presos, a la espera de ser enjuiciados por presunta corrupción en el ente rector del balompié español.

Pero Gorka Villar, un abogado de 41 años que se hizo lugar en el mundo dirigencial deportivo gracias a las influencias de su padre, ya estaba en el peor de los recuerdos para varios clubes uruguayos. Según lo describe el periodista Raúl Ronzoni en su libro “FIFA, la trama secreta de la mafia”, este hombre se acabó convirtiendo en “la cara legal del nepotismo mafioso y en instrumento que su padre (…) ha utilizado para entronizarse en Sudamérica”.

Gorka Villar entró a la Conmebol como asesor legal en 2013. Todavía no había estallado el FIFA-Gate que acabaría revelando a la sudamericana como una confederación corrupta como pocas. Ese año era presidida por Eugenio Figueredo. Y también ese años, según indica ese libro, el empresario Francisco “Paco” Casal había ofrecido 805 millones de dólares, a través de su empresa Global Sports, para obtener los derechos de transmisión de las copas Libertadores y Sudamericana entre 2015 y 2020. La Conmebol prefirió la oferta de otra firma, T&T, a un precio sensiblemente menor: US$ 381 millones.

La investigación posterior –cuando ya habían caído los principales dirigentes de la FIFA y la Conmebol- reveló la existencia de coimas que avalaran esa elección.

Figueredo –hoy uno de los ex dirigentes caídos en desgracia por el FIFA-Gate- y Casal pasaron de ser los aliados de otrora a adversarios irreconciliables. El empresario utilizó a clubes afines --Peñarol, El Tanque Sisley, Cerro Largo, Cerro, Rentistas, Juventud de Las Piedras, Racing- y a la Mutual de futbolistas para presentar una denuncia contra la Conmebol ante la Justicia del Crimen Organizado, en Uruguay.

Desde su posición y desde su fortaleza, Gorka Villar comenzó a amenazar a los clubes. Mucho después, ante la Justicia uruguaya –señala el libro de Ronzoni-, Figueredo dijo que “sobre todo Peñarol” resultó extorsionado. Esas medidas incluían amenazas de desafiliación y la prohibición incluso de que Uruguay participara en el inminente Mundial de Brasil.

“Nosotros nunca lo vimos (a Villar), pero sabíamos que las preguntas las hacía él. Cuando fuimos a declarar a Asunción (sede de la Conmebol) nos trataron como delincuentes. Nos pusieron en un espacio minúsculo, no nos dejaron estar con los abogados”, recuerda Dehl.

Los clubes dieron marcha atrás con la denuncia.

Para el presidente de Cerro Largo, que hoy milita en la Segunda División Profesional pero que llegó a disputar la Copa Sudamericana en 2012, se está dando todo lo que decían por entonces. “Quienes manejaban los destinos de la Conmebol estaban cometiendo actos ilícitos. Lo de Villar ni que hablar... Ahora le salió esta causa en España, lamentablemente no vino acá cuando fue citado”.

Dehl refiere a la causa en Uruguay que investigó a Figueredo y a esa extorsión. Según el libro ya citado, Gorka Villar fue citado por exhorto a Paraguay, siendo notificado el 14 de marzo de 2016. Tenía diez días hábiles para venir al país. Nunca lo hizo.

“Yo no puedo definir a nadie, pero acá ese hombre nos causó un perjuicio grande, nos apartó de cosas importantes”, dice Dehl sobre el ahora procesado en España. Como muestra de su poder, relata algunas de las repercusiones que sufrió en el país, incluso por parte de dirigentes de clubes que no estaban involucrados en esas denuncias. “Fuimos unos parias en Uruguay por varios meses. En un momento se nos pidió que nos retiráramos de una reunión de clubes que se estaba celebrando en la sede de Wanderers, porque les decían que la Asociación (Uruguaya de Fútbol) podía ser sancionada. ¡Los propios pares nuestros decían eso! Fue una presión y una extorsión muy fuertes”.