Trasante: "Parece que en el plantel de Peñarol hay mucho amiguismo"

Por: Jorge Savia

Deportes

15/07/2017 12:08

Trasante: "Parece que en el plantel de Peñarol hay mucho amiguismo"

El ex zaguero habló del ADN perdido: “Hay que inculcarles a los jugadores que, así quedemos con siete, en nuestra cancha no podemos perder".

“El ADN de Peñarol es el corazón, la garra”, dice el ex zaguero aurinegro Obdulio Trasante, campeón uruguayo en 1985 y 1986 y de la Libertadores 1987, acerca de eso que hace un par de años el presidente Juan Pedro Damiani dijo que había que recuperar.

Más que por los títulos de campeón de América y bicampeón uruguayo que logró en los tres años que jugó en Peñarol, el ex zaguero tiene autoridad para hablar de ese ADN. Su fútbol duro, recio, de fuerza anímica y física exuberantes, lo convirtió en el típico exponente de eso a lo que refirió Damiani. Su gravitante presencia influyó mucho en la conquista continental de 1987, agónica y en Chile, ante el América de Cali.

Hincha fanático, además, el ex jugador reflexiona que el ADN de Peñarol “se perdió en el tiempo” y no se ha recuperado. Eso pareció estamparlo con la fuerza de una cachetada la humillante derrota que los aurinegros sufrieron en el Campeón del Siglo frente a Defensor Sporting el sábado pasado.

“Pienso que lo que pasa es que dentro del plantel hay mucho amiguismo, en el sentido de que parece que tuvieran miedo de pegarle una puteada a otro compañero, o de decirle ‘¡vo’, cag… de mierda, vamo´a ganar este partido!’, como nos decíamos nosotros. A mí me pasó varias veces con Bossio y Saralegui, aunque eso quedaba ahí adentro de la cancha”, reflexiona Trasante.
Por eso, entonces, es que el zaguero cree que los equipos de Peñarol que integró en aquellos años no hubiesen perdido ese partido con Defensor en el que los aurinegros tuvieron uno y hasta dos jugadores de ventaja, sin aprovecharlo.

“Creo que no. Defensor es buen equipo, pero el Campeón del Siglo es algo maravilloso, espectacular, y ahí no se puede seguir perdiendo más. Hay que inculcarle a los jugadores que, así nos quedemos con 7, tenemos que mandar como nosotros mandábamos en el Centenario”, le dice Trasante a ECOS, como si las palabras le brotaran desde el alma.

Sin embargo, el ex futbolista no acusa ni reclama; sólo maneja causas.

“Yo en los 60 era chico y quería ser como Pedro Virgilio Rocha, como William Martínez… pero en la cancha, no en el Facebook, no en el Twitter: en el campito, donde nos pasábamos horas hasta que las cosas salían. Hoy se hace todo más teórico, se pasan imágenes, pero el jugador tiene que estar todo el día con la pelota, y se perdió todo eso”.

A su vez, Trasante recuerda cómo llegó a Peñarol y compara: “A mí me marcaron William Martínez, Rocha, Luis Varela, ‘Tito’ Goncalves… y en el 85, cuando vine a Peñarol, me encontré con campeones del mundo como Miguel Bossio, Mario Saralegui, el ‘Tano’ Gutiérrez, Fernando Alvez, que me dijeron:
‘Acá tenés que jugar como jugabas en Central (Español), como en la B, nosotros estamos para bancarte, si saliste campeón con Central en la B y en la A, a Peñarol viniste también para ser campeón’. Hoy esa transmisión no se da, porque los gurises pasan rápido, los contratistas los sacan enseguida del país. Antes estábamos tres, cuatro o cinco años en el mismo club, ahora los grupos se desarman”.

Trasante, emblema genuino de ese ADN que Peñarol perdió y no ha recuperado, según las varias frustraciones recogidas en su propio estadio, trabajó como técnico en el fútbol infantil (AUFI) de los aurinegros, pero hoy vive en Juan Lacaze, afuera del club y lejos de poder transmitir su legado.

“Yo no seguí en Peñarol porque es como dijo el finado Amadís Errico: a veces uno es demasiado hincha, pone mucho corazón, muchas horas, y hoy a lo que uno recogió no se le da tanta bolilla como se le daba antes”.

Además, Trasante tiene otra explicación: “Por lo que uno lee y escucha, Peñarol se está encarando de una forma diferente a la de antes, se hace muy difícil desde la cabeza: Damiani tiene un pensamiento y una lista, otra lista tiene otro pensamiento, y así es más complicado…”.