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Víctor Rossi, Astori, Valenti, Vázquez, Rosencof y Wilson

Publicado: 8/11/2018 07:17

Opina Miguel Ángel Campodónico*

Viejos tiempos, aunque no tanto, momentos idos que nos explican cómo se cambia de lugar en el escenario público para representar nuevos papeles que exigen actitudes y palabras distintas.

Víctor Rossi, actual Ministro de Transportes y Obras Públicas –ya lo había sido durante la primera presidencia de Tabaré Vázquez- llegó a la política a partir de la catapulta en la que se transformó su actividad sindical, tal como ha pasado con otros dirigentes de distintos sindicatos. Ejerció además importantes cargos municipales, incluso fue diputado.

En la época en que Rossi era Secretario General de la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (UNOTT), Julio César Sánchez Padilla ocupaba la presidencia de la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Carretero por Autobuses (ANETRA). Cuando existía la posibilidad de un paro, Sánchez Padilla invitaba a Rossi a reunirse en el Hotel Columbia. Cafés y whiskys mediante Sánchez Padilla le preguntaba cuándo se haría. Si le contestaba que sería el próximo viernes, Sánchez Padilla le respondía “¡Ah, no, el viernes no, es un día imposible!”, a lo que Rossi replicaba “entonces lo hacemos el lunes”. Y Sánchez Padilla volvía a la carga. “¡No, no, el lunes tampoco, ni el lunes ni el viernes, martes, miércoles o jueves!”. El diálogo terminaba con la aceptación de Rossi: “Está bien, lo hacemos el jueves”.

El prestigioso secretario general de aquel combativo sindicato reconocía que el paro debía hacerse el día que las empresas consideraban menos perjudicial.

Asamblea Uruguay nació formalmente el 19 de mayo de 1994, con Astori a la cabeza junto a compañeros que considerándose como él independientes no se sentían afines a ninguno de los sectores del Frente Amplio. Me dijo Astori: “Yo que siempre me había sentido un frenteamplista a secas podía ser candidato a cargos muy importantes… pero en la orientación del Frente Amplio no llegaba a pesar para nada O a lo sumo pesaba de un modo muy limitado… La necesidad de modernizar y de renovar la izquierda contrastaba con la escasa influencia que podíamos tener quienes estábamos convencidos de la necesidad de esa tarea. Hoy en el Frente Amplio no existen bases independientes, las llamadas “bases” son prolongaciones de los partidos”.

Ha resultado claro que en los últimos años no logró que ni su opinión ni la de Asamblea Uruguay pesaran decisivamente en la orientación del Frente Amplio. Son otros grupos los que la imponen.

Esteban Valenti en el prólogo de mi libro sobre Astori, reedición aumentada y actualizada en 2009, si bien reconoció que entre ellos hubo discrepancias, lo elogió abiertamente: “Creo que la mejor demostración de la pasión de Astori es su actitud de pelea, su firmeza en la defensa de sus convicciones, es uno de esos personajes con los cuales a uno le gusta afrontar las travesías y navegaciones difíciles. No se achica, Y eso es pasión… En estos cuatro años de gobierno me convencí que Astori fue de los que más aprendió, de los que apeló a la sabiduría y experiencia nacional y frenteamplista más amplia…”.

Valenti se encuentra hoy políticamente muy lejos de Astori de modo que en adelante ya no afrontará con él “travesías y navegaciones difíciles”. Es más: abandonó el Frente Amplio y busca concretar la conformación de un nuevo grupo político.

Hubo un tiempo en el que la prensa se ocupó largamente de la relación entre Vázquez y Astori, al punto que se llegó a la conclusión de que se había producido un grave alejamiento. En tal sentido Astori, me ratificó entonces lo que se sospechaba: “Distante quiere decir que no existe una relación que podría llamarse personal, no existe eso de levantar el teléfono para llamarnos y conversar sobre un tema determinado”. Sin embargo, en 2004 Vázquez –candidato a la presidencia por el Frente Amplio- llamó por teléfono a Astori para invitarlo a que lo acompañara en una gira de trece días que haría por Alemania, España y Estados Unidos y para entrevistarse con representantes de organismos internacionales.

Así fue que desapareció el distanciamiento, Vázquez necesitaba de Astori, realidad que por lo demás se comprobaría después en tanto Astori fue el Ministro de Economía de Vázquez en sus dos presidencias. En política las relaciones se rompen y se recomponen sin mayores explicaciones.

Hace poco tiempo Juan Raúl Ferreira sorprendió con la desconcertante afirmación de que el wilsonismo estaba en el Frente Amplio. Y hacia ahí se pasó. Sería bueno que recordara lo que me dijo en el 2000 Mauricio Rosencof: “En el Parlamento había una cantidad de proyectos de Reforma Agraria que no conocíamos (los tupamaros). Y uno de ellos era el de Ferreira Aldunate, el cual hoy por hoy todavía parece ser el más interesante”.

Como ninguno de los proyectos se convirtió en ley –entre 1940 y 1964 se presentaron doce- seguramente Juan Raúl Ferreira logrará ahora desde el “wilsonismo” frentista que se apruebe el de su padre.