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Periodistas y cocineros: una respuesta a Sergio Puglia

Publicado: 4/05/2018 08:03

Opina Leonardo Haberkorn*

Desde hace muchos años, Sergio Puglia me alude, a veces nombrándome a veces sin nombrarme, como el responsable del mote “el cocinero preguntón”.

Siempre preferí no responder, pero ahora la anécdota se ha distorsionado tanto que no me queda más remedio que hacerlo.

Puglia dice en una entrevista que le realiza el periodista César Bianchi:
“Hay un periodista (NdeR: Leonardo Haberkorn) que en un momento dado, en Qué Pasa de El País, parece que se molestó porque yo había tenido en mi mesa a Tabaré Vázquez y los candidatos a la Presidencia de la República, y estaba haciendo un programa de almuerzos muy político. Él escribió un texto haciendo un análisis del periodismo y consideró que periodistas son aquellos que se reciben en la academia. Se olvidó que los grandes periodistas veteranos de este país (Jorge Traverso, Néber Araújo, Sonia Breccia...) no fueron a la universidad, porque en aquel entonces no había carrera de Comunicación. Él critica eso y termina diciendo ‘cómo estará el periodismo nacional, que está en las manos de un cocinero’. Por un lado, él me reconoció como periodista -porque me comparó-, pero me resultó ofensivo y doloroso. Dije: ‘No me voy a calentar’. Después de esa lectura, salí frente a cámaras en Puglia Invita y dije que no había pasado por la academia periodística, sí por la academia gastronómica, y que no me consideraba periodista, en todo caso era ‘un cocinero preguntón’”.

Lo que dice Puglia no se ajusta a los hechos.

Supongo que todo tiene origen en una entrevista que me hizo el semanario Voces y que se publicó el 11 de agosto de 2005. Allí me preguntaron: “¿Hay medios profesionales en Uruguay?” Y yo respondí: “Yo quiero que haya periodistas en los medios, que no se gaste plata en un cocinero preguntón o en un tipo que sacude un muñeco de peluche y dice que va a llover o a salir el sol”.

Entiendo el enojo de Puglia, pero tengo que precisar algunas cosas.

Jamás dije que los periodistas solo fueran aquellos recibidos en la academia. Es una lectura incorrecta de mi respuesta. Nunca cuestioné que quienes no son licenciados no puedan ejercer el oficio. Eso va en radicalmente en contra de lo que siempre pensé y todavía pienso: siempre estuve en contra de la colegialización de la prensa, entre otras razones porque entiendo que implementarla afectaría la libertad de prensa, que es un bien superior.

Lo he dicho muchas veces.

Además, yo no soy licenciado en comunicación dado que cuando estudié en la Universidad Católica, y dado la irregularidad y bajo nivel de algunos cursos en mi época, decidí dejar la carrera luego de terminar el tercer año y quedarme con un título intermedio llamado “Técnico en ciencias de la comunicación”, que nunca uso.

Siempre me presento como periodista a secas.

Nunca me adjudiqué el título de licenciado, al estilo Sendic.

Por lo demás, tengo un enorme respeto por la trayectoria de los periodistas a los que Puglia nombra en la entrevista de Bianchi. ¡Elegí a Jorge Traverso para que presentara Liberaij, uno de mis libros!

Creo que eso lo dice todo.

Estoy de acuerdo con Puglia: muchos de los mejores periodistas no pasaron nunca por las carreras universitarias de periodismo. Y eso sigue ocurriendo hoy.

En cambio, desafío a Puglia a que exhiba un lugar, uno solo, donde yo haya dicho o escrito que solo los periodistas recibidos en la academia pueden ejercer el oficio.

No lo va a encontrar.

Lo que dije en Voces, que entiendo haya molestado, tuvo origen en una columna que había escrito en el semanario Qué Pasa, un tiempo antes, en 2004. Allí creo que me expresé mejor y quedó más clara mi idea.

Mi crítica no era tanto a Puglia sino más bien a los dueños de los medios de comunicación, en especial a los canales de televisión, por su permanente reducción de sus espacios y equipos periodísticos, por su desprecio por la investigación, la información profunda y la cultura, todos elementos que cada vez encontraban y encuentran menos espacio en su programación.

Es cierto que puse a Puglia como uno de los ejemplos (no el único) y que la idea en Voces quedó expresada como una dicotomía. Pero la crítica no era hacia él, sino hacia los dueños de los medios.

Mi problema nunca fue que Puglia organizara almuerzos con invitados. Mi crítica era -y es- que el periodismo bien hecho encuentre tan poco espacio, especialmente en la televisión que es el medio que más consume la gente.

En ese sentido, la columna de Qué Pasa -que adjunto- explica mejor mi modo de pensar que la tajante respuesta a Voces.

Nunca jamás me opuse a que la gente no recibida pueda ejercer el periodismo.

No tengo nada contra Puglia. Le deseo lo mejor: salud, trabajo, éxito, reconocimiento, una buena familia y amigos, viajes y todas las cosas buenas de la vida.

Sigo estando en contra del “periodismo sin periodistas” y del muy escaso lugar que el periodismo ocupa en la televisión. La ausencia de espacios culturales, de debate y de periodismo investigativo, que cada vez es más importante y no es solo de la TV, es uno de los factores que influye en el empobrecimiento social tantas veces denunciado.

Voy a seguir machacando con eso.

Dejo la nota completa publicada el 24 de abril de 2004 en el suplemento Qué Pasa que explica este desencuentro que ya lleva 14 años, que de mi parte nunca fue algo personal, y que el paso del tiempo está distorsionando demasiado.