Ricci: "El gobierno debe tomar decisiones drásticas en seguridad"

Hablemos de Politica

7/10/2018 07:10

Ricci: "El gobierno debe tomar decisiones drásticas en seguridad"

El periodista y presidente del gremio de OSE cree que Tabaré Vázquez no debería tener un asesor empresario y habla democracia y privatación.

Gustavo Ricci convive con un doble rol entre su función como presidente de la Federación de Funcionarios de OSE –que se trabó en conflicto con el directorio de la empresa y encabezó una campaña de firmas contra la Ley de Riego– y como periodista deportivo de Radio Universal, como un integrante destacado del equipo de Alberto Kesman.

Acostumbrado a los medios de comunicación y con conocimiento político fruto de su función sindical, Ricci sostiene que la mejor presidencia desde 1985 fue la primera de Tabaré Vázquez pero le critica que un empresario, Juan Salgado, forme parte de su círculo íntimo.

Además, en esta entrega de “Hablemos de Política”, habla de corrupción, de democracia y de privatizaciones.

-¿Cuál es el principal problema que Uruguay tiene hoy?

-La seguridad porque es un tema que tomó ribetes importantes y es una cuestión en la que el gobierno debe tomar decisiones drásticas, por más que parezcan incómodas. Me llamó mucho la atención y creo que se actuó muy bien en Casavalle, con la modalidad de casas usurpadas como forma de delito y de ganar un territorio de forma criminal.

-¿Cuál ha sido hasta el momento el mayor acierto del presidente Tabaré Vázquez?

-La política antitabaco me parece fundamental.

-¿Y el mayor error?

-Darle espacio a empresarios en su círculo más cercano y de mayor confianza. Hablo puntualmente de Juan Salgado. Que un gobierno de izquierda tenga empresarios de la actividad privada en su círculo de confianza no me convence.

-¿Qué medida le gustaría que tomara el gobierno?

- Me gustaría que fomentara políticas de vivienda social como están previstas en la ley de exoneración de inversiones, pero que sean viviendas para gente que las necesita. Vemos una cantidad de proyectos en Montevideo de inversores que exoneran impuestos y luego alquilan o venden a especuladores de mercado. Hay una realidad clara de muchísima gente con problemas de vivienda que tampoco puede acceder a esas viviendas supuestamente sociales.

-¿Cuál fue la última noticia de la política nacional que le dio alegría?

- Me voy lejos, el triunfo del Frente Amplio en 2004.

-¿Cuál fue la última noticia de la política nacional que lo hizo enojar?

- La aprobación de la Ley de Riego por parte de la bancada oficialista. Es una ley que privatiza el agua y que contradice las definiciones históricas del Frente Amplio. No me gustó para nada.

-¿La oposición está preparada para gobernar?

- Creo que no porque, entre otras cosas, la oposición le dice al Frente Amplio que tiene que renovarse, que tiene que haber una política distinta y son los mismos candidatos que están en la vuelta hace un muchos años. Ahora volvió Sanguinetti al ruedo por ejemplo. Me da la sensación de que tampoco tienen una política definida de qué hacer con el país.

-¿Imagina a Edgardo Novick presidente?

- No, en esta elección no, pero en un futuro puede ser porque cualquier cosa puede pasar. Creo que Novick es una imitación de candidatos que aparecieron por fuera del sistema político tradicional en otros países y que tuvieron algún resultado, pero eso en Uruguay es muy difícil. El electorado uruguayo está muy apegado a los esquemas tradicionales.

- ¿Cuál fue la mejor presidencia desde 1985 a la fecha?

- El primer gobierno de Tabaré Vázquez porque rescató de la pobreza a miles de uruguayos, redujo el desempleo a un mínimo histórico y mejoró la economía de manera sustancial.

- ¿Y la peor?

- La de Luis Alberto Lacalle, porque se intentó implementar el modelo de países de la región con la privatización de empresas públicas con todo lo que eso implica para un país como Uruguay. En este país las empresas públicas tienen un rol clave en la economía uruguaya y privatizarlas era un error estratégico, era como vender las joyas de la abuela. Por suerte se hizo un referéndum y la gente le dio la espalda. Al margen de lo económico hubo cosas que no quedaron claras como la situación de Eugenio Berríos, como los militares chilenos se metieron en el país sin dar explicaciones, no hay argumentos oficiales, no hay nada. Solo queda la especulación propia y subjetiva de cada uno.

- ¿Mujica debería volver a ser candidato a presidente?

- No, sería una locura. No por Mujica concretamente, pero Uruguay ya no resiste candidatos de 85 años. Al estilo uruguayo hay que iniciar una renovación de una vez por todas.

-¿Cuba es una dictadura?

- Con Cuba me pasa lo siguiente. Yo estoy formado de acuerdo a determinados parámetros de lo que significa la democracia, la libertad de los partidos y las garantías de las elecciones. Entiendo por libertad que se respeten las ideas que son contrarias a las mías o a las del gobierno y estoy en contra de limitar las libertades. Si parto desde esa base, Cuba no tiene todas las garantías de la libertad. Por otro lado no puedo desconocer el impacto de la Revolución Cubana en la historia del continente y el bloque inhumano y absurdo que le aplica Estados Unidos hace décadas.

-¿Venezuela es una democracia?

- No, de ninguna manera, el de Nicolás Maduro es un régimen que encarcela a las personas que protestan y tiene presos políticos. Eso nunca puede ser una democracia, al menos como la entiendo yo.

- ¿Hay corrupción en la política uruguaya?

- Desconocer que la corrupción es un elemento vinculado a la actividad humana es utopía. La corrupción está instalada en todos los ambientes de relaciones de poder o económicas. Hay gente procesada en la década de 1990 por corrupción y hay casos de corrupción ahora.

-¿Está de acuerdo con el lenguaje inclusivo que propone el feminismo?

- Estoy de acuerdo con los reclamos del feminismo y también con el lenguaje inclusivo, aunque me parece que es una cuestión que lo bordea y está muy lejos de lo central. Las reivindicaciones del feminismo para acabar con el machismo instaurado desde los orígenes de la sociedad no pueden pasar por cambiar una letra. El lenguaje puede ser una arista, pero no es determinante.