Diego Delgrossi: "Yo quiero que Sendic quede donde está"

Publicado: 13/08/2017 08:57
Diego Delgrossi: "Yo quiero que Sendic quede donde está"
Intendencia de Rocha

"No hago ningún chiste sobre él hace ya casi un año, porque lo conozco en persona y sé que es un buen tipo", dijo el actor y humorista.

Con la agenda “a full”, viajando por el interior del país y actuando en Montevideo, Diego Delgrossi (45), humorista, actor, conductor de televisión y profesor de Historia, realizó una pausa en sus actividades para responder en “Hablemos de Política”. Con chispeante humor, y en forma equivocada, dijo que “seguramente a ECOS le falló el entrevistado”.

Delgrossi pidió en dos oportundiades por la permanencia del vicepresidente de la República, Raúl Sendic, a quien aprecia y conoce en persona, porque su renuncia traería “una crisis institucional compleja” como no la tuvo el Uruguay desde su restauración democrática. Además, dijo, “no es el momento ni hay una causal para ello". “Si es por la mala gestión de Ancap, bueno –agregó–, eso lo juzgará la población, y no será votado en las próximas elecciones".

-¿Cuál es el principal problema que Uruguay tiene hoy?

-La falta de un proyecto educativo serio, sistemático y profundo, al estilo de la reforma vareliana a fines del siglo XIX pero a principios del siglo XXI. Es el gran debe tanto del gobierno como de la oposición, o sea, de todos los que nos están gobernando. Es así porque los legisladores son los encargados de hacer las leyes, el Poder Ejecutivo debería ser el encargado de estructurar y de llevar adelante una política educativa, y el Poder Judicial podría perfectamente ayudar, coordinando los tres poderes para hacer una reforma de la educación que, así como la hizo José Pedro Varela hace 130 años, permita que cambiemos el rumbo de lo que está pasando en el Uruguay.

-¿Cuál ha sido hasta el momento el mayor acierto del presidente Tabaré Vázquez?

-Creo que fue la política anti tabaco; a mí personalmente me llegó mucho y bien. Porque, imaginate, nosotros a veces actuábamos en locales donde la gente fumaba y se generaba una especie de nube en el medio; y los actores, que tenemos que estar inhalando y exhalando en nuestras performances, nos quedábamos prácticamente sin aire. Y además salíamos con la ropa impregnada del olor a tabaco. Pero obviamente también fue positivo por lo que implicó para la salud de la gente.

-¿Y el mayor error?

-No tener el empuje que tuvo en su primera presidencia. Le está haciendo mucho caso a la interna del Frente Amplio, y la interna, desgraciadamente –o una parte de ella–, fue la misma que no dejó gobernar a Mujica en su momento.

-¿Qué medida le gustaría que tomara el gobierno?

-Abrirse más al mundo. No salirse del Mercosur porque ya estamos acá, esa es la coyuntura y nuestro destino también depende de la economía regional. Pero necesitamos abrirnos más, ser más independientes y hacer un tratado de libre comercio con el que se descuide, con las reglas claras, no sea cosa que salga ganando el otro.

-¿Cuál fue la última noticia de la política nacional que le dio alegría?

-Que el Frente Amplio se haya decidido a tratar el tema del vicepresidente, como debe ser. Y que sea lo mejor para el país: yo quiero que Raúl Sendic quede donde está; es nuestro vicepresidente, lo eligió el pueblo, aunque deberá responder como un caballero a lo que irregularmente pudo haber sucedido. Creo que si eso lo hubiese hecho hace dos años, él se hubiese ahorrado un ataque mediático inhumano. De hecho, yo ya no hago ningún chiste sobre él hace ya casi un año, porque lo conozco en persona y sé que es un buen tipo, un ser humano al que le tengo aprecio. Y bueno, se equivocó. Creo que tendría que haber blanqueado la situación dos años atrás, en todo sentido: desde su título inexistente hasta todo lo demás, que se prestó hasta el día de hoy a bromas y agravios que le afectaron su vida personal, su ánimo, su honor, su moral, y con estas cosas no se juega.

-¿Cuál fue la última noticia de la política nacional que lo hizo enojar?

-Que no se sepa qué va a pasar con Venezuela. Que por un lado condenamos, pero por otro, no. Es una cosa medio rara y yo quiero las cosas claras: si van a condenar, que condenen, y si no lo van a hacer, que lo digan, porque estamos quedando ante el mundo como que estamos dubitativos. Está bravo. A favor o en contra, pero que se decidan de una buena vez, porque esto está separando a los uruguayos y yo no quiero pelearme con mi primo porque él esté en contra o a favor de Maduro o de nuestro gobierno, y el gobierno es el reflejo de su pueblo y los gobernantes son referentes, no hay que olvidarse de eso.

-¿La oposición está preparada para gobernar?

-A mí entender no lo está. Hay una frase que dijo la otra vez un periodista: “La oposición no está preparada para gobernar, pero el frente Amplio está preparado para perder”. ¿Vio cómo leo este portal? (Risas). Fue Claudio Paolillo, con quien tengo una afable y cordial relación. Y estoy de acuerdo: los colorados nunca estuvieron acostumbrados a hacer oposición. Nunca. Y siempre que les tocó ese rol, lo hicieron de mala manera, porque pasaban a hacerlo luego de 150 años gobernando. Y los blancos, cuando les tocaba ser oposición, siempre lo fueron del Partido Colorado y nunca del Frente Amplio. Entonces es difícil.

Los que están gobernando tiene que reconocer sus errores, porque son seres humanos y no se les va a caer la moral por admitir sus equivocaciones, al revés: para mí es un caballero el que admite haberse equivocado. Y luego, los que no están gobernando, tienen que plantear un proyecto alternativo creíble, porque la gente, en este país, ya más o menos piensa y no se come la pastilla.

-¿Imagina a Edgardo Novick presidente?

-Hoy en día cualquiera puede llegar a la presidencia de la República si tiene un buen plan de gobierno, muestra sinceridad y promete hacer las cosas decentemente. Cualquiera de los presentes, con estas características, y sin mentirle a la gente, puede llegar a ser presidente.

-¿Cuál fue la mejor presidencia desde 1985 a la fecha?

-Creo que la mejor fue la primera presidencia de Julio María Sanguinetti, por la coyuntura que le tocó vivir; tuvo que reconstruir nuevamente la institucionalidad del país, conjuntamente con todos los demás partidos. Y a mi criterio lo hizo bien, porque mientras en Argentina estaban los “carapintadas” levantándose en armas, y en Chile Augusto Pinochet le estaba susurrando al oído al primer presidente democrático, acá nosotros pudimos construir una democracia, que aunque algunos digan que fue tutelada, los milicos quedaron en los cuarteles. Y pudieron retornar los exiliados, se restituyó a la gente que había sido destituida, se legalizaron los partidos que habían sido proscriptos, se dio amnistía general e irrestricta, y se hizo la Ley de Caducidad que con sus defectos y sus virtudes también apoyó a la paz en ese gobierno. Y hubo que reinstalar al Uruguay en el mundo, hasta tal punto que Fidel Castro visitó el país.

-¿Y la peor?

-No hubo una peor presidencia, aunque, tal vez, la que me dejó con más gusto a poco fue la de José Mujica. Creó muchas expectativas y, desgraciadamente, por distintas causales, tanto internas como externas, no las cumplió. Me hubiese gustado que hubiese alcanzado muchos de los objetivos que se planteó, entre ellos el de la educación. Me ilusionó mucho cuando anunció que iba a haber “educación, educación y educación”.

-¿Mujica debería volver a ser candidato a presidente?

-Ya está viejito. Creo que sería depositarle una responsabilidad y un desgaste muy grandes, y más para una persona de más de 80 años.

-¿Cuba es una dictadura?

-Desde mi punto de vista, tiene todas las características de una dictadura. Yo soy liberal, y hasta los años 70’, te bancaba a Fidel. Luego, cuando se vio que no iba a llamar a elecciones pluripartidistas empezó a faltar a su promesa. Después tuvo el ataque externo y comercial de los Estados Unidos, es cierto. Hasta ahí todo bien. Pero ya después cuando pasaron más de cincuenta años sin que hubiera pluralidad de partidos políticos, libertad de prensa, de expresión, sin que se respetaran las minorías, con presos políticos… Ahí se constituyen las características de un autoritarismo, que se le podría llamar democracia popular, como las que hubo en Europa del Este –que cayeron por desgaste y la propia gente se levantó en contra–, pero no sé hasta qué punto.

Considero que en una población de, supongamos, tres millones de habitante, donde haya una persona que opine distinto, tiene todo el derecho del mundo de manifestarlo y de decirlo sin ser procesado, arrestado, torturado y proscripto. Y en cuba, por desgracia, eso sigue sucediendo. De inmediato, a quien piensa diferente ya se le pone el rótulo de “gusano”, “antirrevolucionario”, etc… Esas cosas me rechinan mucho. Yo soy partidario de la libertad, con respeto y dentro de la ley.

-¿Venezuela es una democracia?

-Es una democracia autoritaria, porque se despojó a la Asamblea legalmente constituida por el pueblo de todos sus poderes, se dejó de pagar los sueldos de los representantes parlamentarios, se vetaron todas sus iniciativas; o sea, es un Poder Legislativo casi sometido a la nulidad total y a la posible desaparición, porque ahora se le puso al lado a la Asamblea Constituyente, que también fue convocada en forma irregular.

-¿Hay corrupción en la política uruguaya?

-En todos lados hay corrupción.

-¿Estaba de acuerdo con que se levantara una estatua de la virgen María en la rambla del Buceo?

-Estaba de acuerdo, pero da para el debate, porque estamos hablando de la religión que más lugares de culto tiene en nuestro país. Entonces, como que no faltan espacios para la expresión de la religión católica apostólica romana.

-¿Qué haría si estuviera en los zapatos de Sendic?

-Someterme al Tribunal de Conducta del Frente Amplio, como ya hizo. Y después, encarar las responsabilidades, pero, reitero, debería mantenerse en el cargo porque es nuestro vicepresidente. Creo que si renuncia, generaría una crisis institucional compleja: desde que Uruguay retornó a la democracia nunca tuvo la renuncia de un vicepresidente. Y creo que no es el momento ni hay una causal para ello. Si es por la mala gestión de Ancap, bueno, eso lo juzgará la población, y no será votado en las próximas elecciones por haber administrado mal. Y lo del título… Pero como sea, no me gustaría que dejara el cargo, porque no me gusta la inestabilidad. Soy partidario de la fraternidad y de la convivencia pacífica entre los habitantes de una República. Y más en este país que somos tan pocos: estoy en contra de esos que quieren enfrentar una mitad con otra. No quiera que venga esa famosa brecha tan común en Argentina. Por eso, no compro la lucha de clase.