Joel Rosenberg cuenta por qué se va de Océano

Actualidad

19/10/2016 17:42

Joel Rosenberg cuenta por qué se va de Océano
Javier Calvelo

El periodista explica que "No Toquen Nada" ahora será socio comercial en FM del Sol.

Por Leonardo Haberkorn

La noticia de que No toquen nada, el programa de Joel Rosenberg y Darwin Desbocatti (el alter ego de Carlos Tanco), deja Océano FM para mudarse a la emisora Del Sol provocó un revuelo mediático. Rosenberg agradece la libertad que disfrutó en Océano durante más de una década y explica que el cambio obedece a la posibilidad de que No Toquen Nada se asocie comercialmente con Del Sol, con las posibilidades de crecimiento que eso implica.

-¿Cómo estás viviendo este cambio?

-Con mucho trabajo y expectativa. En realidad el programa no va a cambiar, aunque la intención es renovarse siempre.

-¿Te provoca mucho estrés?

-Es un mercado chiquito, los cambios son raros y entonces se genera toda una movida alrededor. Pero esa movida mediática es más fuerte que el impacto real en la interna del programa. Hay movimientos empresariales gigantes que no tienen repercusión, y los movimientos mediáticos tienen una repercusión sobredimensionada.

-Quizás tenga que ver con que el público pone una carga afectiva mayor en un programa de radio que en otro tipo de actividad.

-Pero nosotros vamos a hacer lo mismo. Y la gente ni siquiera tendrá que girar la ruedita del dial. Ahora es apenas clickear en otro lado. Es cierto que sigue habiendo una afectividad en la radio que escuchás, pero es para los que tenemos más de 45 años. Los demás pueden tener una afectividad a un programa, a una idea, pero no a un medio en sí. Hoy no tiene sentido.

-¿Cuál era tu idea inicial cuando empezó No toquen nada y cómo cambió en estos once años?

-He pensado bastante en esto en estos últimos días. La idea inicial era que tenía un caballito de batalla, que era Darwin, y que tenía que rodearlo. Yo ya sabía que rendía, porque ya había salido en radio. Hoy el caballito de batalla sigue siendo el mismo, pero el programa ha cambiado radicalmente el modo de rodearlo. Yo cambié la forma de encarar las noticias. Cuando empezamos había un fax en la radio. No había redes sociales. La posibilidad de producir “on demand” comenzó hace tres años. Entonces tuvimos que ir cambiando. En lo duro, en lo periodístico, lo que más cambió fue que cada vez fuimos teniendo más trabajo propio. A pesar de que tenemos un equipo muy chico para eso.
Si me tengo que levantar temprano de mañana para hacer lo mismo que los diarios, me aburro.

-Esa fue tu principal apuesta.

-Es algo mucho más egoísta que idealista. Porque si me tengo que levantar temprano de mañana para hacer lo mismo que los diarios, me aburro. La gran discusión conmigo mismo en todos estos años ha sido qué es la agenda y qué tengo que seguir de ella. Al final, mi conclusión es que lo importante es el trabajo propio. Yo le digo al equipo: dejemos de embromar con la agenda y hagamos trabajo propio. No es para hacernos los distintos, no es para que la noticia principal sea una sobre los agricultores de Camboya. Queremos por supuesto la noticia con más impacto. Pero lo que no nos permitimos es que no tenga trabajo nuestro. Porque al final lo que dice Tabaré Vázquez en China o lo que se discute en el Parlamento, eso lo tenemos todos. El asunto es ponerle trabajo propio a esas noticias y tener otras noticias producto de ese trabajo.

-¿Es muy fácil marcarle la agenda al periodismo uruguayo?

-Sí. Yo me indigno con eso. Nos cuesta mucho pelotear la noticia, tensionarla, “estresarla”, como dicen los economistas cuando hablan de un negocio. No “estresamos” las noticias, las largamos una atrás de la otra. El último ejemplo claro fue el proyecto de ley de los arrepentidos de Uber. ¿Cómo informamos que hay un proyecto de ley cuando era un diputado solo, sin ningún apoyo de su propia bancada? Y el mail con el proyecto venía de Oscar Dourado. Ni siquiera había que “estresarla”, solo había que razonarla dos minutos y poner: “Dourado está mandando a través de un diputado un proyecto de ley”.

De esos ejemplos tenemos uno por semana, de esas cosas que nadie se detiene a pensar un segundo. Capaz que la locura por la inmediatez nos llevó a ser peores. Antes vos llegabas a la redacción, contabas la noticia que tenías, alguien te preguntaba, vos tenías que explicar. Ahora hay que tirar la noticia en internet antes que el otro, una competencia que es solo para nosotros, porque solo los periodistas vemos quién subió un minuto antes la noticia que el otro.
Hemos tenido una libertad y una comodidad para trabajar que yo no pensé que iba a encontrar en Uruguay.

-Darwin fue el caballito de batalla con el que nació el programa. Pero aun hoy hay quienes dicen que No toquen nada se escucha solo por él. ¿Te molesta?

-Yo me acostumbré y lo llevo bárbaro, porque lo dije desde el comienzo. Siempre dije que el gran imán de audiencia era él. Si me lo dicen con algún argumento, trato de rebatirlo, trato de explicar lo que hemos hecho para rodearlo con algo que también tenga su sello, su estilo. Si me lo dicen con desprecio, lo dejo correr. Estoy acostumbrado. Es cierto y no lo puedo negar, que más de la mitad de los comentarios que me hacen en la calle tienen que ver con él. Y a veces son ocho y hasta diez de cada diez.

-Pero con tanto esfuerzo por hacer buen periodismo, ¿no te molesta?

-Y bueno, cuando alguien viene y me dice que se da cuenta que tratamos de tener nuestras propias noticias y -me pasó la última vez en el dentista de mi hija- ahí me dan ganas de abrazarlo y besarlo.

-Los dos periodísticos más escuchados, el tuyo y el de Ignacio Álvarez, tienen espacios muy amplios destinados al humor. Los programas que siguen el formato tradicional que durante años tuvieron los matutinos periodísticos vienen atrás. ¿Ya no se puede hacer un periodístico de éxito en las mañanas sin humor? ¿Es un cambio definitivo?

-Yo trato que el programa tenga un formato periodístico hasta el personaje y después del personaje...

-Sí, en eso se distingue del programa de Ignacio Álvarez, donde los personajes interactúan más a lo largo del programa. De todas maneras, a los dos los une una apuesta importante al humor.

-Yo creo que el formato tradicional ya no tiene lugar, pero no porque del otro lado haya uno, tres o cinco humoristas. El formato tradicional está asociado a la agenda de los diarios, y no se han dado cuenta que la gente ya no compra los diarios de papel y que la agenda hoy es aleatoria: la gente elige la noticia que le llega por su red social, no un orden que vos le establecés. Entonces copiarle un orden a un diario es arcaico por dos: porque hacés un periodismo viejo, que ya no tiene sentido, y seguís una agenda que la gente ya no sigue. Nos han dado una ventaja tremenda porque los periodísticos tradicionales siguen en lo mismo, clavados en la agenda que el diario tira en la mañana. No quiere decir que las notas no sean buenas, que los periodistas no sean excelentes y que no hagan mucho mejores entrevistas que yo. No me interesa pararme en el lugar del que explica cómo se hace este oficio porque no lo sé, no es lo mío explicar cómo se hace. Lo único que tengo claro es que hay que trabajar con cuidado todos los contenidos que salen al aire. Y que trabajo propio es más importante que agenda propia.
Nadie quiere hacer la inversión de armar un equipo de radio capaz de salir a buscar sus propias noticias

-¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra?

-Se puede tener agenda propia con poquito trabajo, casi nada. Hay varios que se hacen los diferentes solo por seleccionar temas que no están en discusión, pero no aportan más nada que tirarlos arriba de la mesa. Lo que trato de decir es que en los medios debemos discutir, además de los temas que seguimos, el cómo los seguimos, cuánto y cómo los trabajamos. Se puede seguir la agenda de presidencia, del Legislativo sin aportar nada propio, sin más que copiar y pegar. Pero se puede seguir temas como la ley de salud mental con mucho trabajo propio: lectura de las versiones taquigráficas de las comisiones, entrevistas a los especialistas consultados, recorrida de centros y asilos. Yo digo que no me interesa si el tema es considerado de agenda oficial o no está en la agenda: me importa que el tema sea de interés público y, sobre todo, que estemos aportando algo de trabajo propio al difundirlo. No estoy dando cátedra ni diciendo que No toquen nada haga eso en todos los casos, digo que esa es la discusión que me interesa: la combinación de los temas a seguir con el trabajo le ponemos a los temas que seguimos.

-¿No aportar trabajo propio es un problema de no querer o de no poder?

-Nadie quiere hacer la inversión de armar un equipo de radio capaz de salir a buscar sus propias noticias. A nosotros nos cuesta mucho, porque somos muy poquitos. El otro día leí a un colega, que no voy a nombrar, que dijo: “me di cuenta que me encanta seleccionar y redactar las noticias”. Le faltó una parte, que es buscar las noticias. ¿Cómo seleccionar y redactar? A mí me gusta también seleccionar y redactar las noticias... las internacionales, porque no puedo mandar a alguien a Afganistán. Pero las uruguayas...

-Pero los empresarios de los medios tampoco ayudan mucho. En general cuando uno les plantea lo importante que es formar equipos para investigar, ellos piensan que con un pasante que copie y pegue igual pueden llenar los espacios.

-Ahí a nosotros nos ayudó tener un personaje exitoso. Porque eso nos permitió invertir en lo que viene alrededor. Pero eso ha sido por obra y gracia de la generosidad de Carlos (Tanco). Porque bien pudo decir que, por lo que arrastra de publicidad y de gente, él se llevaba el 70% de nuestro presupuesto y que el resto lo hiciéramos con lo que pudiéramos, levantándolo de los diarios. Su generosidad ha permitido que el presupuesto del programa esté equilibrado y que haya periodismo alrededor.
Darwin ha ayudado a que haya mejor periodismo alrededor

-Es decir que Carlos no tiene un sueldo fijo de parte de la radio...

-No, hay un presupuesto para todo el programa. Y Carlos ha ayudado a que haya mejor periodismo alrededor.

-De todas maneras, el presupuesto que tenés para periodismo imagino que no será el que te gustaría.

-Nunca alcanza. Y no podés exigir mucho más, porque no hay costumbre, no se entiende. Yo quiero periodistas que solo trabajen en No toquen nada y eso sale caro. Lo máximo que hemos llegado a tener son dos productores y cuatro periodistas.

-¿Los periodistas tienen que estudiar ciencias de la comunicación o tienen que seguir otras carreras?

-Formarse es importante. Pero para mí lo ideal es estudiar dos años en una carrera técnica en periodismo, corta. Y después estudiar historia, ciencias políticas, relaciones internacionales, medicina, ciencias duras...

-No te convence el formato de las licenciaturas de ciencias de la comunicación que tienen cuatro años.

-Lo que pasa es que tienen una base para permitir hacer otras cosas: publicidad, narrativa. Me parece que está bueno hacer una carrera técnica de dos años, porque hay cosas del periodismo que hay que saber y los muchachos llegan a los medios sin tener ni idea. Pero hace mucho que no estoy en una carrera, opino desde un punto de vista más lúdico que académico.

-Hay gente que opina que tu ida de Océano FM es una especie de traición. ¿Lo has oído?

-Poco, pero me ha pasado.

-Una cosa que Océano les dio fue libertad e independencia absoluta, ¿es así?

-Total.

-¿Censuras? ¿Condicionamientos empresariales?

-Nada, ni una vez. Obvio que hubo llamadas, pero siempre se filtró y se detuvo a tiempo.

-Eso no pasa en todas las empresas de comunicación. ¿Es algo que le agradecés a Pablo Lecueder?

-Sí. Él lo sabe, se lo hemos agradecido. Es una de las razones por las cuales estuvimos tantos años, que hemos tenido una libertad y una comodidad para trabajar que yo no pensé que iba a encontrar en Uruguay.

-¿No te había pasado antes?

-No de esa forma absoluta. Pero nosotros lo respaldamos con rigor, sin ningún llamado a réplica en más de diez años, sin ninguna vez que hayamos tenido que salir a decir esto está mal.

-¿Y dejar la empresa y a la persona que te dio ese respaldo no es una traición, de alguna manera?

-No. Eso se lo agradezco porque es raro, pero es una parte del todo. Nosotros necesitamos la independencia, pero también necesitamos crecer. Y para crecer hemos encontrado un techo. Y no es solo plata. Más independencia no vamos a encontrar, buscamos la misma. Pero hay formas de entender un periodístico y ver lo que tenemos para crecer, que no se estaban dando.

-¿Faltó un reconocimiento de Océano FM a lo que se logró periodísticamente, comercialmente y en audiencia?

-Reconocimiento hay. Pero hay un montón de circunstancias que hacen que encontremos una mejor oportunidad para crecer. Y la radio lo sabe. En este terreno nunca hay traiciones, lo que hay son oportunidades, contratos, empleados, y cada uno elige lo mejor y nada más. No he sentido que la otra parte lo considera una traición, por suerte.

-Lo que yo he visto son comentarios en las redes sociales de gente que considera una especie de desgracia que se quiebre esa imagen que la radio cultivó estos años: una radio joven, cómplice...

-Hay gente que se había habituado a escuchar una programación. Y lo asimilarán o no. Pero No toquen nada llegó como No toquen nada y se va como No toquen nada. Muy agradecidos como equipo. Pero tampoco debemos nada. Porque lo que hicimos para pagar esa generosidad fue trabajar como unos burros durante casi once años.

-¿Qué soñás para la nueva etapa?

-Afianzar el camino de sello propio, más allá de lo de Darwin. Y que el programa tenga ese sello no solo en radio sino en un nivel multimedia.

-¿Podrás tener ese mayor presupuesto para periodismo que tanto anhelás?

-Lo que tenemos es un crecimiento potencial en todas las áreas. Es potencial.

-¿Está asociado al éxito comercial?

-Está asociado. No al éxito comercial, pero está asociado.

-¿No toquen nada está asociado a la nueva radio?

-Nosotros seguimos siendo una unidad, No toquen nada, que se asoció comercialmente a la radio.

-¿Esa es la diferencia con la relación que tenían con Océano?

-Es una de las diferencias. Ser una empresa asociada a otra es una de las diferencias. Te da potencialidad. Sin lo potencial, el techo es muy bajo. Con lo potencial es más alto. Es muy difícil hablar de lo económico, porque es un terreno en el cual no quiero entrar por confidencialidad con la emisora, y porque herís sensibilidades. Respeto a la gente que dice que nos vamos solo por plata. Pero si fuera solo por plata, no hubiera rechazado las ofertas para hacer publicidad durante diez años. Sí hay un componente de dinero, pero hay un poco más. Lo que pasa es que ese “poco más” es difícil de explicarlo para que se entienda bien. Es tener la potencialidad de poder crecer.

-Las cosas cambian si pasás de ser empleado a ser socio.

-Cambian. Y esa es una de las razones. La apuesta que hacemos es a crecer como programa y como equipo, para eso necesitamos un presupuesto que banque un equipo full time y un potencial fuerte de crecimiento de ese presupuesto. Buena parte del cambio es una apuesta a crecer en sociedad con la radio, y no teníamos ese potencial. Además, ahora el programa creció como medio: No toquen nada y el portal 180 quedan unidos desde lo periodístico y comercial, ese es otro punto potencial de crecimiento.

-¿Qué le dirías a un joven que quiere empezar en el periodismo?

-Que todavía está a tiempo de cambiarse a publicidad. (Se ríe). Siempre se lo digo a los que estudiantes que visitan la radio. Pero es más un chiste que otra cosa. Lo que les digo es que ellos hoy, con internet y las redes sociales, tienen la posibilidad de construir un sello propio que nosotros no tuvimos.

-¿Estás arrepentido de haber sido periodista?

-No, porque no sé qué otra cosa hubiera podido hacer. Y después de 26 años de hacer esto, menos. No me arrepiento. A mí me gusta. Despotrico porque no me siento parte de un corporativo, no por diferente ni por mejor, sino para debatir un poco más, para no seguir todos juntos siempre la misma noticias, para que nos usen siempre de anzuelo.