Malala volvió a Pakistán, pero no todos la recibieron con honores

Mundo

31/03/2018 13:27

Malala volvió a Pakistán, pero no todos la recibieron con honores

EFE

La vuelta de la joven, que siendo niña se transformó en un símbolo mundial de defensa de la educación de las mujeres, genera emoción y odio.

Malala recibió un disparo en la cabeza por defender la educación de las niñas y ganó un Nobel de la Paz por su labor en ese campo, pero es despreciada por muchos en su país, Pakistán, donde algunos la acusan de ser una espía, de traición por abandonarlo o de simular el ataque que casi la mata.

La joven de 20 años ha sido recibida por el gobierno y las instituciones paquistaníes con honores, en su primer regreso a Pakistán desde que le dispararon en la cabeza en 2012 por defender la educación de las niñas frente a los talibanes.

El primer ministro paquistaní, Shahid Khaqan Abbasi, se reunió con ella y acogió en su oficina un evento con parlamentarios, políticos y diplomáticos en el que homenajearon a la activista. "Te damos la bienvenida", le dijo Abbasi el jueves, en el regreso a su país de Malala.

"Siempre ha sido mi sueño venir a Pakistán en paz y sin miedo, andar por las calles y reunirme y hablar con la gente", afirmó Malala, secándose las lágrimas con las manos en un discurso televisado en la oficina del primer ministro, Shahid Khaqan Abbasi, con quien mantuvo un encuentro. "Y está ocurriendo. Es el mejor día de mi vida, es un sueño", subrayó la joven de 20 años, que estudia la licenciatura de Filosofía, Política y Económicas en la universidad británica de Oxford.

Ataviada con un tradicional shalwar khameez y un pañuelo, la joven habló en urdu, pastún e ingles ante un público formado por parlamentarios, políticos y diplomáticos ante el que reivindicó a la juventud del país y el papel de la mujer.

"Las mujeres también pueden ser superhéroes, empresarias... necesitan ejemplos", dijo la activista.

Malala indicó que es necesario invertir en la educación de los niños ya que son el futuro del país y que su organización el Fondo Malala ha invertido más de seis millones de dólares en la educación de niñas en Pakistán.

"Deseo que os podáis unir en nuestra misión para mejorar Pakistán, especialmente en el empoderamiento de la mujer", exhortó la joven a un entregado público.

Tras las palabras de la activista, llegó el turno de Abbasi, quien bromeó que tras el discurso de la Nobel no tenía que decir.

"Dejaste el país (...) y ahora eres la paquistaní más famosa", manifestó el político, quien le dijo que Pakistán es su casa y puede venir cuando quiera.

La llegada sin anunciar de la famosa activista provocó una avalancha de mensajes de bienvenida en la red social Twitter.

"Bienvenida a casa Malala, continúa haciéndonos orgullosos", tuiteó Bilawal Bhuto, presidente del opositor Partido Popular de Pakistán e hijo de la ex primera ministra Benazir Bhuto, asesinada en 2007.

Por su parte la escritora Kamila Shamsie calificó en la red la visita como "la cosa más gloriosa" y avisó a los detractores de la activista: "Nunca digas nunca acerca de Malala".

Odiadores

Las redes sociales se han llenado de mensajes de admiración y todo el que puede acudir a alguno de los secretos y protegidos actos en los que participa se hace un "selfie" con ella con una sonrisa de oreja a oreja. Pero al mismo tiempo, su regreso ha alimentado a aquellos a los que se conoce como "odiadores de Malala".

La principal federación de colegios privados de Pakistán, con 200.000 escuelas afiliadas, realizó este sábado una protesta con el lema "Yo no soy Malala", en la que acusó de "terrorismo ideológico" a la Premio Nobel de la Paz.

Profesores pertenecientes a la federación lucieron brazaletes negros y explicaron en las clases a los niños los "perversos" planes de Malala Yousafzai, dijo en rueda de prensa el presidente de la Federación de Colegios Privados de Pakistán, Mirza Kashif Ali.

"Condenamos este terrorismo ideológico y protestamos por ello", remarcó Kashif. Esta federación ya prohibió la lectura en sus centros del libro de la activista "Yo soy Malala" y publicó otro en el que la atacaba con el título "Yo no soy Malala".

En las redes sociales ha sido atacada sin compasión por personas como Mirza Aslam Beg, exgeneral que comandó el Ejército paquistaní entre 1988 y 1991, quien pidió su deportación en su cuenta de Twitter.

"Elegir a Malala antes que a Edhi (un conocido filántropo del país ya fallecido) es parte de una conspiración internacional contra Pakistán y el islam. Deberíamos deportarla inmediatamente", instó el exmilitar. Su cuenta de Twitter fue suspendida horas después de publicar ese mensaje.

En las redes también se ha recordado la teoría de Mussarat Ahmed Zeb, parlamentaria del opositor Tehreek-i-Insaf (PTI), que ha afirmado en numerosas ocasiones que el ataque de 2012 fue "simulado" por personas que incluían activistas de derechos humanos y que fue invitada a participar en esa acción.

Ello a pesar de que el principal grupo talibán del país, el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), reivindicó el intento de asesinato de la joven de 15 años. En las calles de Islamabad, se vivía esa dualidad entre la admiración y el desprecio. "No me gusta porque no debería hacer lo que hace. Ella es un agente de Occidente que ataca nuestras tradiciones", dijo a EFE Maqsood Sadiq, que a sus 55 años trabaja para una ONG estadounidense que prefirió no identificar.

El cooperante indicó que le enfadó ver unas fotos de ella con Salam Rushdie, el autor del libro "Los versos satánicos" que despertó la ira en muchos países musulmanes. Fouzia Khan, estudiante de 22 años de psiquiatría de la etnia pastún, la misma que Malala, la calificó de traidora.

"Ha traicionado a toda la comunidad pastún. Yo soy pastún y no haría lo que ella hizo", señaló la joven al referirse a la salida de Malala del país. En su opinión, muestra una mala imagen de Pakistán como parte de una maniobra estadounidense.

Otros mostraron su admiración por la joven que se convirtió a sus 17 años en la Premio Nobel de la Paz más joven de la historia, galardón que compartió con Kailash Satyarthi, activista contra el trabajo infantil en la India. "Ella es muy valiente y esta haciendo un gran trabajo, especialmente por las niñas", afirmó Shandana Saeed, una mujer de 39 años, que calificó de orgullo para el país que le diesen un nobel y de triste que los talibanes le disparasen.

El prestigioso diario Dawn mencionaba en un editorial a los críticos de la activista. "Cegados por una visión del mundo simplista, ven conspiraciones donde deberían ver coraje, difaman cuando deberían celebrar a una paquistaní que representa lo mejor de nosotros", expresó el diario. "Bienvenida, Malala", sentenció.