Detrás de los números: las historias de las familias desplazadas

Sociedad

18/06/2019 06:18

Atrás quedaron sus casas, bajo agua. Muchas perdieron todo y a la lluvia se suma el frío. Lo que más preocupa son los niños.

En la noche del domingo Yeniffer Mora, una joven de 23 años, y su esposo durmieron fuera de su casa. También sus hijos, de seis, cuatro y dos años. Faltan tres días para que entre de manera oficial el invierno. A las lluvias, se suma el frío. Su hija, la del medio, ha tenido dos congestiones seguidas. Hace poquito salió de una.

Su improvisado hogar, desde las primeras horas de la tarde del domingo, es una carpa del Ejército en la que cruza una cuerda donde, permanentemente, hay ropa colgada. El lugar no lo han podido conservar seco, con las fuertes lluvias, "al entrar y salir del lugar, el piso vive húmedo".

Atrás quedó su casa, en un segundo piso de una vivienda abandonada con peligro de derrumbe en Santa Bernardina en el departamento de Durazno. Luego que, en esa zona, durante el fin de semana lloviera lo equivalente a dos meses. "La casa no es nuestra estamos como ursupadores porque no teníamos a otro lugar", admite Yeniffer.

Cuando salieron de allí, con ayuda de la Intendencia, el agua había inundado el patio, estaba cinco metros por encima del suelo, pero a la casa no había llegado. Pese a que ya les había entrado por las grietas que tiene en las paredes. "Cuando llueve suave no es tanto pero estos días era impresionante como entraba agua", señala.

Igual, se llevaron lo que pudieron, los colchones de los niños, la cama matrimonial y ropa de abrigo. Pero todo lo demás quedó. La heladera, los sillones, los roperos con la mayoría de la ropa de los niños y de ellos. "Posiblemente las cosas que se pierdan", dice Yeniffer lamentándose.

Desde que viven allí, el agua nunca los había alcanzado. Hasta el domingo. En enero también habían tenido que ser evacuados y estuvieron en ese mismo campamento en el barrio de Las Higueras por 20 días. Pero, esa vez, tuvieron suerte, su hogar se mantuvo medianamente seco. La evacuación de la familia llevó a que les dijeran que un arquitecto y un ingeniero evaluarían la situación. Pero esa visita nunca llegó.

"Más allá de las inundaciones estaría bueno tener una solución, una casa, aunque sea chica. No es que uno quiera vivir de arriba es que, sinceramente, no tenemos los medios como para tener algo", expresa.

"Estamos bien, tranquilos. Cuesta un poco por los nenes que quieren jugar afuera y está todo lleno de agua", cuenta la joven que no puede evitar pensar en el futuro. Ella y su marido actualmente están desempleados. Él hace changas y todo lo que tienen ha sido en base a un gran esfuerzo por salir adelante. "Todo cuesta", relata.

Por primera vez, el Comité Departamental de Emergencias (CDE) deberá instalar un nuevo campamento en Durazno luego que se completara el tradicional campamento que se instala en Las Higueras, con 40 carpas ocupadas por 121 adultos y 80 niños, informó a este portal el teniente coronel, jefe del Batallón de Infantería Blindado Nº 13, Alejandro Capeluto.

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La situación en el departamento sorprendió a todo el mundo, no solo al CDE sino también a los vecinos. Una mala predicción meteorológica de la cantidad de agua que iba a caer y una crecida muy rápida llevó a que, desde el sábado, unos 40 camiones estén recorriendo las calles del departamento para evacuar a familias. "No damos abasto", admitió. Hasta esta lunes por la tarde, se había evacuado a 655 personas, a esta cifra se le deben sumar los autoevacuados, (aún no se han podido sistematizar).

"En la mañana recomendamos la evacuación hasta la cota de 12,5 metros y esperamos, lamentablemente, que siga creciendo. La última inundación grande, en 2017, había llegado a 12,80 metros y estamos evaluando si subimos la recomendación de seguridad a 13 metros, así que ya vamos a superar ese indicador", señaló.

Desde este lunes el Ejército está cocinando para unas 300 personas y se estima que para las próximos días lo haga para otras 200. El perfil de los evacuados se repite, suelen ser las mismas caras. Se trata de familias de bajos recursos, con niños, desempleados, que ocupan terrenos irregulares cerca del río Yi y que deben sobreponerse a estos episodios en cada inundación que sufre el departamento, describió Capeluto.

"Año a año se viene trabajando en ese sentido pero es muy complejo porque en cualquier descuido la gente vuelve a esas casas, ocupa y después es muy difícil sacarlos", explicó.

Florida

Otro de los departamentos fuertemente golpeado por las inundaciones es Florida. El intendente interino, Guillermo López aseguró que están atravesando "una situación compleja".

"El domingo fue el pico máximo del río Santa Lucía Chico, de acuerdo a los registros históricos que datan del año 1953 durante este tiempo nunca se había alcanzado este máximo en la ciudad", alertó López.

Se estima que hay unos 96 evacuados en la ciudad de Florida y unos 1.000 autoevacuados. "Lo peor ahora está pasando en 25 de agosto que está levantando fuerte el nivel del río Santa Lucía Grande y esperamos que en esta tarde llegue al pico máximo. Está creciendo minuto a minuto la cantidad de evacuados", dijo con preocupación el intendente.

Al pabellón de la Casa de los Deportes de la ciudad llegaron muchas de las familias desplazadas, como María Guerrero, su marido y sus dos hijos, de 16 y 4 años.

"Mi casa quedó bajo agua, Perdimos todo al igual que el resto de los vecinos. Tuvimos que salir con lo puesto y sacar a las criaturas que era lo más importante", cuenta.

Llegaron mojados y con frío, allí les dieron ropa, colchones y frazadas. Ahora están bien. "Los niños están todo el día ocupados porque juegan entre todos", relata aliviada.

María ya ha perdido la cuenta de la cantidad de veces que las inundaciones le llevaron lo poco que tenía. Esta fue la primera vez que las lluvias intensas la encuentran bajo techo, antes vivía abajo de un puente. "Me mudé y me agarraron igual. Ya estoy más acostumbrada a perder las cosas...", confiesa.

La situación de Juliana Matonte es diferente. Estas fueron las primeras inundaciones en las que su casa quedó perdida entre el agua. "Nunca pensamos que esta vez iba a ser tan grande, la casa quedó tapada literalmente. Perdimos todo", indica.

Juliana y su pareja tienen cuatro hijos. Dos de 13 años, una de 12 y la más chica de 7. La mujer espera que este martes "de a poquito" puedan ir abriendo y ventilando la casa. Asegura que no tiene palabras para agradecer cómo los han ayudado. Esta es la primera vez que la familia debe enfrentar una inundación de tal magnitud y dos de sus hijas se descompusieron. "Estuvieron tan mal, se agarraron un estado de angustia. Pero, por suerte, ahora estamos bien", dice.

Este lunes también llegaron al lugar estudiantes del Instituto de Formación Docente de Florida. "Venimos a entregar donaciones que hemos estado recibiendo. Son colaboraciones de todos los estudiantes del Instituto y de personas diversas", comentó Fernanda Bergani.

"A su vez, la idea es acercarnos a donde están los evacuados para recrear con los niños para poder darles un momento distracción y disfrute entre tanto caos y problemáticas", concluyó.