Fatimith: la joven que quería estudiar periodismo y ser conocida

Sociedad

3/05/2019 14:11

Fatimith: la joven que quería estudiar periodismo y ser conocida

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Dávila y Trump durante Miss Universo 2008.

La modelo, exMiss Uruguay en 2006, fue hallada muerta en un hotel de México. Había sido víctima de una red de trata en 2011.

La confusa muerte de la modelo uruguaya Fatimith Dávila, cuyo cuerpo fue encontrado el jueves colgado del cuello en el baño de un hotel de la ciudad de México, en la alcaldía Benito Juárez, está siendo investigada por la Fiscalía de ese país como un posible homicidio.

Según informó la Procuraduría de Justicia de Ciudad de México, Dávila, exMiss Uruguay, de 31 años y oriunda de Ciudad de la Costa, llegó al país el 23 de abril donde una persona conocida la ayudó a instalarse en ese hotel, donde iba a tener una entrevista de trabajo.

No se descarta la hipótesis del suicidio también, según reportan medios de México.

Dávila, quien comenzó en el modelaje a los 15 años, supo ser una de las mujeres más bellas de Uruguay. Ángel Cairo, quien trabajó en Miss Uruguay para Miss Universo y Miss Mundo entre 1990 y 2002, dijo a ECOS que ella hacía publicidades para televisión y desfiles y que había trabajado para Valentino Bookings y Patricia Chabot.

"Yo la convoqué en 2006 para participar de Miss Uruguay. Fue en el Hotel Conrad de Punta del Este, lo transmitió Canal 12 y lo condujo Victoria Rodríguez", recordó Cairo con detalle. Ella ganó el centro de Miss Uruguay 2006, luego de lo cual viajó a hacer su preparación a Colombia para los concursos internacionales. Tenía condiciones para el modelaje, un hermoso rostro y una altura acorde.

Compitió en Miss Universo en 2008, en Johannesburgo, en Sudáfrica, donde llegó a estrecharle la mano a quien hoy es presidente de Estados Unidos y en aquel momento era dueño del evento, Donald Trump. También participó en Miss Mundo y en Model of The World. "Luego perdí contacto con ella", dijo.

En 2006 decía querer estudiar periodismo y trabajar en producción. Sin embargo, cinco años después estuvo involucrada en una trama de prostitución que quedó registrada en el libro “Sueños rotos” (2012) de Javier Benech, hoy portavoz de la Fiscalía.

Víctima de una trama

En ese libro se señala que Dávila fue víctima de una red que involucraba, entre otros, a un argentino dueño de una agencia de modelos, Leandro Santos, y a un hombre que se presentaba como relacionista público, de nombre José Miguel Acosta, alias “el Negro”. A nivel judicial fue conocido como la "Operación Blanca".

Santos es considerado la punta de una investigación comenzada a fines de 2010, a través de la denuncia de cuatro jóvenes que habían sido reclutadas en Uruguay para hacer carrera en el mundo del modelaje. Pronto supieron que para ascender había que pagar un precio. Y ese precio era la prostitución.

Cuando en 2017 el fiscal Carlos Negro pidió la extradición a Uruguay de Santos, señaló que “las víctimas –chicas muy jóvenes e inexperientes- eran entonces seducidas con triunfar en la carrera de modelaje, para luego ser introducidas progresiva y hábilmente en el mundo de la prostitución en ambos márgenes del Plata, a través de promesas inexistentes, manipulación, el abuso de la posición, el engaño, la presión, e incluso las amenazas, todo ello en un contexto de vulnerabilidad y desprotección de las víctimas al estar alejadas de su familia y centro de vida".

El “Negro” Acosta y otro reclutador, Roberto Rodríguez, eran los “perejiles” de esa trama en Uruguay, sobre todo en Montevideo y Punta del Este. Los tres vinculaban a las jóvenes con clientes de alto poder adquisitivo. Las chicas no convenían el precio por sus servicios sexuales (que giraba en torno a los 3.000 dólares) y percibían alrededor del 10% (US$ 300). Su lugar de trabajo era Buenos Aires y Punta del Este. La agencia de modelos de Santos era la plataforma de lanzamiento y el anzuelo, señaló el texto del fiscal.

Santos sigue en Argentina, donde está siendo también procesado, en libertad bajo fianza. Y los “perejiles” fueron procesados con prisión por trata de blancas en 2012. El primero les aseguraba a sus víctimas que gracias a ellos iban a poder llegar a relacionarse con el conductor argentino Marcelo Tinelli, que tenía relación con Santos.

Conocida

“La otra vez estuve hablando con Leandro (Santos) y me dijo que estaría bueno que entre en algo de eso para cotizarme, para hacerme más conocida, porque el tema de Miss Uruguay nadie lo valora”, le dijo Dávila a Acosta, según indica el libro “Sueños rotos” en su página 28, reproduciendo escuchas telefónicas durante esa investigación.

En ese mismo libro, Dávila era definida como “una chica tímida cuya aspiración era seguir estudiando” al momento de ganar Miss Uruguay. Quería ser periodista, agrega el trabajo. Quienes la trataron en eventos la definían como una buena persona.

"Yo no me puedo quejar. Conmigo siempre fue una chica muy agradable, muy dada, siempre con muy buena disposición. Yo no puedo decir nada de ella", indicó Cairo. "Pero las personas eligen su camino, ¿viste?".

Luego de tratarla entre 2006 y 2008, la última vez que Cairo la vio fue en 2011, cuando la convocó a ser jurado de Miss Uruguay, en el último año que se hizo en el Hotel Conrad. "Después no la vi más, pero yo ya sabía que estaba en el exterior, en Uruguay hacía tiempo que no se veía. Yo no sabía en qué estaba". Aclaró que Santos "jamás" tuvo relación con Miss Uruguay.

Fuentes que estuvieron relacionadas a esa investigación definían a Dávila como una chica vulnerable pero más por sus ansias de llegar que por necesidades económicas (provenía de una familia de clase media). "Ella siempre quiso triunfar en el modelaje", destacó Cairo. Luego de este episodio, en el que quedó claro que era víctima, estuvo en Chile trabajando como modelo y actriz. Luego se fue a México.

Cairo señaló que historias como la de Dávila no son infrecuentes en el mundo del modelaje. "A veces las chicas por el tema del dinero se endulzan", deslizó.

México es un país donde la violencia de género provoca la muerte de nueve mujeres al día, según denunció ONU Mujeres en noviembre del año pasado. Allá Fatimith terminó de ver sus sueños rotos.