Caso Micaela: esperanzas que se diluyen, vida que sigue con dolor

Por: Mateo Romano

Sociedad

5/04/2019 17:42

ECOS

Comisaría de Villa Rodríguez

ECOS

Intersección de las rutas 11 y 45, donde se produjo el hecho de sangre

ECOS

Familiares, amigos y vecinos de Micaela en la plaza de Villa Rodríguez

ECOS

Arroyo Cagancha, donde la Policía realizó la búsqueda este viernes

ECOS

Predio donde se realiza la Fiesta de la Uva y el Vino

ECOS

Villa Rodríguez, de poco más de 5.500 pobladores acostumbrados a las puertas abiertas y al buen día, pasó de la paz a la conmoción.

Este viernes, la mañana comenzó con la tranquilidad típica de la ciudad. Sobre la avenida Santiago Rodríguez empezaron a abrir los comercios y frente a la parroquia se instaló la feria vecinal. El “buen día” no faltó en ninguno de los vecinos que salieron a hacer los mandados o los niños y adolescentes que iban a la escuela y el liceo.

La mañana típica de Villa Rodríguez se rompió con la llegada de un ómnibus que estacionó frente a la comisaría y del cual se bajaron los efectivos de la Guardia Republicana, que minutos después empezarían una nueva jornada de la búsqueda de Micaela Onrrubio, de 30 años, desaparecida desde el miércoles 27 de marzo.

Quienes también cambiaron por completo su rutina son los familiares de Micaela. Todos los días, a las ocho de la mañana se instalan en la plaza frente a la sede policial con el objetivo de esperar novedades y organizar la búsqueda.

“No estoy yendo a trabajar estos días porque estoy abocada a esto y es mi prioridad”, dijo Felicia, la hermana de Micaela, quien trabaja para el Sistema de Cuidados. En la misma situación están los padres y su cuñado, la pareja de Felicia.

“Nosotros queremos encontrar algo para quedarnos tranquilos y darle paz a ella. Además, hay dos niñas que en cualquier momento van a empezar a hacer preguntas y queremos que tengan un lugar donde puedan llevarle flores a su madre”, dijo Zully, mamá de Micaela, con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada. Su cara denota que las noches han sido difíciles, muy difíciles.

La angustia está a flor de piel. La típica preguntas “¿cómo estás?” de cada uno de los vecinos que se arrima, se responde con un pálido “bien”.

“Dolor, angustia, desesperación e impotencia”, fue lo que dijo sentir Felicia sobre la situación que están viviendo. “Nunca nos imaginábamos que nos podría suceder algo así”.

"La gente está mal, angustiada"

Las puertas de las casas abiertas, los autos estacionados con las ventanillas bajas y el “buen día” de cada uno de los pobladores muestran que Villa Rodríguez es una ciudad tranquila. Sin embargo, estos días las miradas se cruzan con una sola pregunta: “¿Dónde está Micaela?”

“La gente está mal, angustiada. Fue algo que nos sacudió a todos y que rompió la paz”, dijo a ECOS, Alberto Barreiro, alcalde de Rodríguez, ciudad de poco más de 5.500 habitantes ubicada en el este del departamento de San José.

La última vez que se la vio a Micaela discutía con un hombre -todo indica que su expareja, ya formalizado por homicidio con prisión cautelar- en la intersección de las rutas 11 y 45, en una zona conocida como El Tropezón.

Allí, y según la versión de los testigos, recibió al menos dos disparos. El hombre, de 45 años, está detenido por un presunto caso de femicidio. Pero el cuerpo no aparece, el tiempo pasa, la familia se desespera y se tienen más dudas que certezas.

Desde hace nueve días, esta localidad perdió su tranquilidad por la desaparición de Micaela y también por el despliegue policial que se presenta cada día. “Recuerdo que hubo un robo a un comerciante que le dispararon y quedó parapléjico, pero nunca algo así. El hecho fue muy violento y la cantidad de policías es impresionante”, dijo el alcalde.

Policías, funcionarios del Ejército Nacional, estudiantes de la Escuela de Policías, buzos, perros de búsqueda, drones y más se han desplegado por una zona de unos 700 kilómetros cuadrados con la esperanza de dar con el paradero de la mujer. No han conseguido nada.

“Más allá de que aparezca, lo que nos conmueve es el hecho en sí. No puede ser que pase un hecho de tal violencia”, agregó Barreiro.

Pasadas las 19 horas de ese miércoles, Micaela se prestaba a regresar a su casa desde pueblo Capurro donde trabajaba como empleada doméstica. Según las primeras averiguaciones, se encontró con quien había tenido una relación no formal. “Eran amigos y a veces pintaba salir”, dijo Felicia, hermana de la víctima. “Pero a nosotros nunca nos lo presentó”, agregó.

Siempre según la versión de testigos, se habría ofrecido a llevarla hasta su casa, pero siguió su rumbo y dejó Villa Rodríguez atrás. Cuando Micaela sintió que algo no estaba bien intentó salir del auto. En El Tropezón, el hombre se bajó y le habría disparado dos veces, la subió al auto y desaparecieron.

“No existe el crimen perfecto y creo que su error estuvo en dejar que Micaela saliera del auto”, dijo Claudia Pérez, amiga de la familia, voluntaria de Cruz Roja y una de las personas que coordina la búsqueda paralela que hacen los familiares y amigos.

Para ella es un alivio que eso haya sucedido porque les da la seguridad de que alguien está cumpliendo con una pena por el crimen. “No tenemos consuelo porque no podemos encontrar a Micaela, pero al menos él está pagando por lo que hizo y no le va a ir bien. Si ella no hubiera salido del auto capaz que él estaba acá con nosotros ayudándonos”, agregó.

Un pueblo unido

En la noche del miércoles pasado, cuando se cumplió una semana de la desaparición, casi todo Villa Rodríguez estuvo en la plaza para prender velas, pedir justicia, unidad y para que “no haya más Micaelas”. Algunas ONGs que luchan contra la violencia de género estuvieron presente.

“Ahora viene menos gente porque pasan los días y la vida tiene que continuar, pero siempre están todos pasando, tomándose un tiempo y preguntando qué se necesita”, dijo Claudia sobre el accionar de los vecinos.

Sin embargo, también refleja que con el paso del tiempo se van perdiendo las esperanzas de encontrarla. Incluso la familia ya no sale a buscar con la misma intensidad.

“Los primeros días no podíamos estar quietos. Estábamos con eso en la cabeza y no podíamos parar”, dijo Leonardo, cuñado de Micaela. “Lo que pasa es que ya buscamos en todos lados y no la podemos encontrar”, agregó Felicia.

Ya en la cárcel, el imputado repitió dos veces que nunca iban a poder hallarla y sigue sin brindar información sobre lo que sucedió.

La Policía no puso una fecha límite para la búsqueda, pero ya son menos los efectivos que trabajan en el rastrillaje. “Nosotros no queremos que esto se olvide y quede como una desaparecida más. Tenemos que encontrarla”, remarcó Claudia.

La búsqueda policial de este viernes se centró en la zona del arroyo Cagancha. Ese es un lugar que habían empezado a rastrillar el jueves, pero que debieron suspender por la lluvia.

Sin dudas sobre el asesino

“Desde chico ya mostraba que era una persona rara”, dijo Claudia, quien fue compañera de la escuela del imputado.

Solitario, sin amigos, con "trastornos mentales", negocios raros y sin trabajo fijo, fueron conceptos que se repitieron para describirlo. A pesar de eso, nadie pensó que fuera una persona con un potencial criminal de tal magnitud. “Lo pensó todo muy bien, lo calculó todo y lo hizo bien. Es un psicópata y tiene que pagar”, agregó.

En Rodríguez nadie duda que él fue el responsable y que Micaela está muerta. “Aunque a veces te preguntas: ‘¿Y si está viva?’, pero después te das cuenta que solamente es el poco de esperanza que te queda de encontrarla con vida”, indicó Claudia.

Tanto ella como el alcalde son trabajadores de la salud y señalaron que por la cantidad de sangre que había en el lugar del hecho y en el auto es imposible que esté con vida. Desde la Policía y la Justicia son muy reservados con esa información y esperan poder encontrarla para tener la certeza.

“Son dos familias que vienen de muchas generaciones viviendo en Villa Rodríguez y nos da mucha pena que haya tenido ese desenlace”, dijo el alcalde Barreiro.

Rodríguez: entre el dolor y la fiesta

Este viernes comienza la Fiesta de la Uva y el Vino, que tiene como sede a esta ciudad. “Cuando pasó esto, la comisión organizadora decidió suspenderla. Pero la propia familia pidió que se hiciera”, señaló el alcalde.

El domingo, una reunión entre la organización, el municipio, la intendencia y distintas instituciones que participan resolvieron llevar a cabo la fiesta que se celebra hace 25 años y que contará con la presencia de Larbanois y Carrero, Lucas Sugo, Chacho Ramos y Copla Alta, entre otros.

“No es que hayamos pedido que se haga la fiesta. Nuestra cabeza está en otra cosa, pero no podemos impedir que nadie deje de celebrar”, dijo Leandro. “Nos gustaría poder estar disfrutando de eso con Micaela, pero no lo vamos a poder hacer”, agregó Felicia.