"Toledo es una favela y vivimos con el miedo instalado en los huesos"

Por: Danilo Costas

Sociedad

11/02/2019 14:06

"Toledo es una favela y vivimos con el miedo instalado en los huesos"

En los primeros 42 días del año hubo dos homicidios y una muerte dudosa; los vecinos cortarán la ruta y apuntan hacia el Palacio Legislativo

"Acabo de llegar de hacer los trámites de Alicia y parece que el caso se cerrará en las próximas horas. Hoy Toledo es una favela y vivimos con el miedo instalado en los huesos pero ¿qué hago con eso si los que me tienen que cuidar no me cuidan?", se pregunta Alfredo Silva, el edil colorado de Toledo señalado por vecinos y autoridades como el responsable de instaurar los patrullajes ciudadanos en Toledo.

Alicia es Alvez, la almacenera de 67 años que murió apuñalada por un delincuente que le robó tres perfumes y se transformó, en la frialdad de la estadística, en el segundo homicidio que tiene Toledo en lo que va del año.

"Acá el tema no es la Policía, ni el Fiscal ni el Juez, es que hay que cambiar la ley con un sistema político comprometido porque la realidad es que a Toledo vienen todos una vez cada cuatro años, cuando hay que votar y luego nadie aparece. Estamos cansados, vivimos con miedo y no podemos más. Hoy nos vamos a manifestar a la hora 17 en el kilómetro 24 con un corte de tránsito total. Hoy no va a pasar nadie para que nos escuchen y ya estamos organizado para la semana una marcha en la puerta del Palacio Legislativo", dice Silva, quien rechaza que su postura esté marcada por un fin electoral -es edil titular por el Partido Colorado- y sostiene que su partido también se mantuvo al margen, salvo por un llamado a sala que planteó el diputado Tabaré Viera.

Silva organizó hace dos años las rondas de patrullaje vecinal, que él mismo llama rondas vecinales, pero que se parecen mucho a un procedimiento policial desarmado.

"Salimos en cuatro autos, con cuatro personas por auto. La ronda vecinal comienza a las 10 de la noche y termina a las 6 de la mañana. Vamos equipados con focos para iluminar a distancia, precintos y gas pimienta. Actuamos en el marco de la ley y no estamos armados. Si no lo hacemos nosotros esto no lo hace nadie porque sacaron la figura del Policía Comunitario y acá hay un patrullero solo para todo el pueblo", sostiene.

En Toledo viven 48 mil personas distribuidas en 49 barrios y, según Silva, solo hay cuatro policías para atender la situación de inseguridad constante que se vive.

En la zona no hay cámaras ni ambulancias y los vecinos sufren de "un mapa delictivo modificado".

"Yo denuncié 46 bocas de pasta base en Toledo y cerraron una sola. Salís a las tres o cuatro de la mañana y ves a los pastabaseros deambular por las calles. Estamos a la deriva y por eso decidimos hacer esto. Tenemos autos en la entrada y en la salida del pueblo y anotamos todo los vehículos que pasan, marca, modelo, color y matrícula. Si vemos algo sospechoso lo derivamos al 911, porque hay un mapa del delito modificado en Toledo. Todos los delincuentes que dejaron de operar en Montevideo porque se llenó de cámaras se vinieron para acá. En Toledo hay delincuentes y asesinos que vienen a robar y matar y luego disparan para El Borro o el 40 Semanas", sostiene el edil, quien fue cuestionado en su momento por el ministro Eduardo Bonomi y por la vicepresidenta de la República, Lucía Topolansky.

El sociólogo Gabriel Chevalier, asesor del Ministerio del Interior en el programa Convivencia y Seguridad Ciudadana, tiene a Canelones como uno de sus territorios asignados y confirmó que hay un mapa de "reconfiguración del delito".

"Hay una reconfiguración del delito, del mapa y de la articulación de la tarea social de los vecinos en el territorio con la respuesta policial correspondiente. Es como un efecto globo, si uno aprieta en un lugar el aire se corre para otro. El problema es el crecimiento de la cultura del delito y que operaciones como Mirador -destinada a desarticular clanes criminales en los barrios periféricos de Montevideo- atacaron directamente el centro estructural actual del delito. Esas formas de crimen organizado mutan y nacen fenómenos nuevos, también con una nueva territorialidad", expresó consultado por este portal.

Pese al diagnóstico y la iniciativa de Silva, hay vecinos de Toledo que no confían en los patrullajes ciudadanos y sostienen que, pese a la inseguridad, la que debe actuar es la Policía.

"La realidad de Toledo es muy complicada y cuando aún no nos reponíamos de la muerte del ferretero (Leonardo Rivero, asesinado en enero) ya sufrimos otro asesinato. Además hay otro vecino que apareció muerto en situaciones que la justicia aún investiga. Para nosotros que patrullen ciudadanos organizados como una Policía paralela es una bomba de tiempo, reconozco que Alfredo es un militante social y un laburante de muchos años, tengo excelente relación con él, pero el monopolio de la represión del delito debe ser del Ministerio del Interior, que tiene una Policía entrenada, dispuesta, armada y profesionalizada. El estado falla y la gente reacciona, pero no es la solución", dijo el referente vecinal Diego Del Valle, integrante de Vecinos en Alerta, consultado por ECOS.

Chevalier coincide en el diagnóstico y asegura que cualquier iniciativa de los ciudadanos está fuera de los parámetros.

"El patrullaje ciudadano está fuera de los parámetros jurídicos y legales y porque el único que puede hacer eso es el Ministerio del Interior, que tiene un personal profesionalizado, formado en el manejo del Código del Proceso Penal y del Código Civil y que fue entrenado para saber como defenderse, como paralizar a un agresor y como atacar. Estas prácticas no son reproducibles en manos de civiles, aún en el peor estado de indefensión. Me consta que la Policía de Canelones tiene un diálogo abierto con los vecinos y ellos deben trabajar junto al Comisario de la zona y el Ministerio del Interior", sentenció.
Solo en Toledo se registraron dos homicidios en menos de un mes y medio.
Solo en Toledo se registraron dos homicidios en menos de un mes y medio.

En el reparto de responsabilidades Silva menciona al alcalde de Toledo, Álvaro Gómez.

"El alcalde asumió un rol de absoluta pasividad y su función no debe limitarse a arreglar los pozos de las calles o cambiar las bombitas de luz de las veredas. Están matando gente y el alcalde brilla por su ausencia cuando yo creo que debe atacar los temas de fondo. En esta situación estoy de acuerdo con Orsi (el Intendente de Canelones) cuando dijo que o son ellos (los delincuentes) o somos nosotros", manifestó.

Al tanto de la situación y de las declaraciones que lo señalan como una autoridad omisa, Gómez dijo a ECOS que la situación de seguridad de Toledo atraviesa altibajos.

"Es una situación compleja que tiene sus puntos altos y sus puntos bajos. Hay momentos de un alto índice delictivo con una mejora de la presencia policial y otros donde la Policía se retira y los delincuentes aparecen con más fuerza. Si bien tenemos delincuentes propios hay un corrimiento del delito que hizo aparecer los delitos más violentos. Toledo tenía hurtos y alguna rapiña, pero estos homicidios son producto de ese fenómeno", aseguró.

Consultado sobre la postura de Silva y del grupo de vecinos que sale a patrullar las calles por iniciativa propia, Gómez dijo que es un error "politizar el tema".

"Hay vecinos que optaron por responder el llamado de un operador político que respeto, pero es complejo cuando se busca politizar el tema. Acá no hay banderas, hay una cuestión de gente trabajadora que sufre la muerte y el robo. Le planteamos al Ministerio del Interior instalar cámaras de seguridad y la presencia permanente de la Guardia Republicana. Veremos que respuesta tenemos", cerró la autoridad local.

Efectivos policiales de Toledo y de la Jefatura de Policía de Canelones evitaron hacer declaraciones al tiempo que remarcaron su absoluta disposición para abrir una línea de diálogo con los vecinos.

Otras dos muertes que sembraron el luto en Toledo:

El 18 de enero cuatro delincuentes que se aprestaban a rapiñar una ferretería asesinaron a Leonardo Rivero de un disparo en la cabeza en presencia de su esposa.

Apenas dos días después, la familia González se enteraba que el cuerpo de Gabriel -un funcionario del Inisa que había salido a caminar y no había vuelto el 8 de enero- había aparecido en una zona de camino del Andaluz. Ellos habían radicado la denuncia en la seccional de Toledo.