Un quinto robo y el miedo que arruinó las fiestas a una familia

Sociedad

26/12/2018 18:23

Un quinto robo y el miedo que arruinó las fiestas a una familia

Les robaron la casa en Parque del Plata el 24 a horas del festejo familiar que habían organizado e incluía a dos niños de 8 años.

El ambiente propio de las tradicionales fiestas se podía sentir en todos lados. Era 24 de diciembre, luego de varias lluvias, el calor se podía sentir en Parque del Plata donde hacía apenas unos meses que Marcelo Perrone (48) se había mudado, buscando la paz que había perdido en el barrio Español en Atlántida, luego de que lo robaran en más de una oportunidad.

Marcelo salió rumbo a su negocio sobre las 16:20 horas, un autoservice que tiene sobre en la ruta 11 en el kilómetro 165.500 para ultimar los detalles antes de pasar las primeras fiestas en su nuevo hogar. Menos de una hora más tarde, descubriría que, en ese momento, dos jóvenes vigilaban sus pasos.

La alarma de su casa sonó por primera vez 16:50, la empresa llegó y no notó movimiento. Minutos después, otra vez la sirena de alerta y en tres minutos se llevaron sus pertenencias, las de sus hijos y el dinero de su pareja que guardaba en un bollón.

Su mundo una vez más se vino abajo, otra vez perdía las horas de trabajo invertidas, el esfuerzo y el tiempo que había dedicado para volver a tener en su hogar, sus pertenencias. Esta vez le robaron casi 1.000 dólares, su colección de relojes, una cámara de fotos Nikon y una grabadora Sony que habían dejado encima de la mesa lista para registrar los momentos de la fiesta y el Play Station 4 de sus hijos, dos niños de ocho años con Trastorno del Espectro Autista.

Marcelo no pudo contener el llanto, cómo les explicaría a sus hijos lo que había sucedido. Justo, esa misma noche, se suponía que Papa Noel les dejaría nuevos juegos de Play, tal como habían pedido en la carta que le habían hecho. Si bien explica que son cosas materiales, los temores perduran incluso en los adultos, pero en los niños todo es mucho más difícil y verlos llorar por esta razón es una imagen que no puede sacar de su cabeza.

Y a esto se sumaba el dinero de su pareja, atrás habían horas y horas de trabajo por las fiestas, él la había visto los últimos días acostarse a las cuatro de la mañana y levantarse a las siete para cumplir con los pedidos.

Marcelo admite que ya no sabe cómo volver levantarse, esta es la quinta vez que le roban lo suyo en poco más de un año. El 7 de setiembre del 2017 había pasado por uno de los momentos más terribles al llegar a su antigua casa y encontrarla vacía. "Me dejaron sin nada, ese día se llevaron gran parte de mi pasado, pero también de mi futuro", dice muy angustiado.

Antes de eso, el 25 de agosto había sufrido su primer robo, esa vez le rapiñaron su comercio. Y luego, para Marcelo los robos fueron moneda corriente, a tal punto que ya le cuesta identificar y debe corregirse en más de una oportunidad, sobre los detalles de uno y de otro. Las cosas también se complicaban más; robaron su autoservice a punto de pistola.

"Empecé a sentirme al límite, no podía pegar un ojo en la noche, vivía en un estado de alerta que cualquier ruido en la noche me sobresaltaba", cuenta y explica que debió iniciar un tratamiento psicológico por todo esto.

Y ahora de nuevo debió empezar a medicarse para poder dormir porque luego del último robo sufrió un ataque de nervios y también de pánico. Marcelo pasó Navidad y Nochebuena revisando y contando todo lo que le faltaba, medicado para poder dormir y no pensar.

Otra vez volvió el miedo. No quiere dejar su casa sola "ni para ir a la esquina". Se lamenta que sus hijos deban pasar encerrados las vacaciones y no puedan disfrutar en familia de la playa. Y no para de repetir que no sabe cómo va a seguir, que tiene dos opciones, irse al exterior y dejar a sus hijos con su mamá, cosa que no va a hacer, o quedarse y vivir en un país donde se siente "indefenso, impotente y con miedo".

"¿Dónde está solución? Supongo que en la mano dura. Esto es una guerra de buenos contra malos, los buenos tenemos la de perder. Los delincuentes roban y los honestos nos escondemos, vivimos enjaulados. Sin seguridad nadie puede vivir", afirma.

"Es un problema social, muy grave. Con un fondo gigantesco, no se soluciona de un día para el otro, no es una cuestión del partido que gobierne, estamos en el país de los delincuentes", sostiene resignado.

Cansado, asegura que el 24 otros dos vecinos vivieron está misma situación, que entre ellos pudieron identificar a los implicados y son de la zona. Pero cuando van a la Seccional les responden que la policía "no puede hacer nada y que no tienen la bola de cristal" para poder encontrarlos y atraparlos.