Conmoción en Tranqueras: un "abuso sexual" que no todos ven así

Por: Leonel García
Publicado: 20/11/2018 16:43 | Actualizado:
Conmoción en Tranqueras: un "abuso sexual" que no todos ven así

Un joven de 17 años está en el CTI tras ser apuñalado por su amante de 50. Desde afuera, interesa más el morbo que el intento de homicidio.

Tranqueras, la segunda ciudad de Rivera, está conmocionada. “Estamos sorprendidos, desilusionados, tristes e impotentes”, dice como en cascada el alcalde Milton Gómez. Un joven de 17 años, de iniciales M.L., uno de los dos hijos de una “familia de buen nombre”, tal como la definió el director ejecutivo de FM Tranqueras, Fabricio De la Rosa, está luchando por su vida en el CTI de la mutualista Casmer de la capital departamental. Una mujer de Montevideo, de iniciales M.G.L.P., dueña de un comercio y de 50 años, con la cual el chico mantenía un vínculo sentimental desde hace aproximadamente un año, lo apuñaló en el cuello y en el brazo izquierdo.

Tranqueras, la “Capital Nacional de la Sandía”, una ciudad de unos 8.000 habitantes y capital del municipio homónimo, a unos 30 kilómetros de la frontera, 54 kilómetros de Rivera y 474 de Montevideo, ya cuenta con otro triste registro policial reciente: fue aquí donde ocurrió el primer femicidio del año, el 23 de enero, cuando un hombre llamado Luis Farías mató de un disparo a su pareja, Edelma Suanes, de 65 años, y luego se suicidó.

Sin embargo, la reacción popular más allá de Tranqueras fue muy distinta en un caso y en otro; eso es algo más allá de que en la primera situación se consumaron dos muertes y en esta el menor sigue en estado crítico pero estable. Tras lo primero se produjo la lógica reacción de dolor e indignación generalizada. “Pero ahora llaman de todos lados más por curiosidad que por otra cosa; como es varón, lo que más les interesa conocer es la foto de la señora, por ejemplo…”, lamenta De la Rosa, responsable de una radio de pueblo que mezcla información con música.

Esto último es una sensación generalizada en los tranquerenses consultados.

Hay varios detalles que alimentan el morbo. Se trata de un adolescente que vive con su familia a unos 15 kilómetros de Tranqueras en la Subida de Pena, por el turístico Valle del Lunarejo, donde trabaja y donde conoció a una mujer. Ella, 33 años mayor, venía seguido de Montevideo para estar con él. Además, todos los días hablaban por teléfono, según indicó la fiscal que investiga el caso, Tania Vidal. El mandato social, ese que también tildan de sociedad patriarcal, hablaría casi de un pichón de tigre.

El petitorio de formalización de la Fiscalía habla de una mujer soltera; fuentes policiales habían dicho a ECOS que se trataba de una mujer casada. Ella había estado en pareja antes, relación fruto de la cuál nació su hija, una adolescente.

El ataque ocurrió el domingo en la mañana, en el auto de ella, estacionados en la orilla del arroyo Rubio Chico, a 11 kilómetros de Tranqueras. Ahí habían pasado la noche, tenido relaciones sexuales y recién habían despertado.

"¿Qué me hiciste?, ¿qué me hiciste?", gritó el joven, saliendo del auto, luego del ataque, según indica el texto de la fiscal Vidal.

Lo espeluznante del episodio parece escapar a algunos. “Al hecho se lo ha tomado afuera más como una forma jocosa, desconociendo que hay un joven que está en peligro de vida. La repercusión parece ser la de una curiosidad y no de un intento de homicidio que es como debería hablarse”, agrega De la Rosa. No hubiera pasado lo mismo si la víctima fuera mujer y el victimario hombre, subraya.

Esta es la misma consideración que tiene en Montevideo Andrea Tuana, la directora de la ONG El Paso y reconocida activista por los derechos de mujeres y menores. Ella incluso tuiteó el lunes –el mismo día en que la agresora fue formalizada con 120 días de prisión preventiva por un homicidio especialmente agravado por premeditación en grado de tentativa- que lo ocurrido en los alrededores de la Subida de Pena es “abuso sexual y si hubiere pago por sexo sería explotación sexual”.


Si la víctima hubiera sido mujer, como pasa en la inmensa mayoría de los casos, tanto de violencia de género como de abuso sexual, nadie hubiera dudado. Pero en este caso, dice, no todos le llevaron el apunte.

“Está primando un pensamiento sumamente machista: como que el chiquilín se estaba ‘aprovechando’ de una mujer adulta. Eso es un pensamiento machista y conservador, que invisibiliza la violencia sexual, el abuso de poder y la asimetría, solo porque la víctima es varón”, dice Tuana. Hoy hay conciencia que una mujer menor con un hombre adulto configura una relación de abuso, explica; pero lo contrario no genera idéntico rechazo. Como si el varón menor que consigue la atención de una mujer adulta mereciera alabanzas y que, en todo caso, se tiene que hacer cargo de las eventuales complicaciones.

“A mí me gustaría saber (si en Tranqueras) esa relación se sabía, si a nadie se le ocurrió denunciarla. Una mujer adulta con un chico de 17 años configura abuso sexual. Punto. Y si hay plata de por medio, es explotación”, concluye.

Se investiga

Pueblo chico, infierno grande, De la Rosa dice que desde que el episodio saltó a la luz, surgieron todo tipo de conjeturas, rumores y certezas de dudosa fiabilidad. Por su lado, el comisario de la zona, Gesner Gómez, conocido como el “Sheriff de Tranqueras” por un estilo que –dicen- no tendría nada que aprender del exalcalde neoyorquino Rudy Giuliani, dice que los vecinos “no entienden qué llevó a tal grado de violencia con el adolescente” y que “lógicamente la diferencia de edad llamaba la atención”.

Pero nadie puede asegurar si era una relación conocida o no.

Gesner Gómez se excusa de hacer públicos detalles de una investigación en curso. Señala que está en contacto con los padres del joven –el padre, un trabajador rural; la madre, una asistente habitual a una iglesia evangélica protestante en Tranqueras-, por lo que se dice optimista que el chico va a salir de esta. Se apresura en agregar que la familia le está agradecida a la Policía. “Es que al principio la mujer puso a un ‘fantasma’ en el lugar”, explica.

La agresora dijo en su primera versión que un tercero -que surgió del monte- agredió al menor, luego de llevarlo ella misma a un centro asistencial de Tranqueras. Luego se desprendió del cuchillo en la ruta. Recién después admitiría a la fiscal Tania Vidal que ella lo apuñaló ya que el chico se habría puesto "violento", según la información ya pública.

Según el texto de la fiscal Vidal, la mujer llegó en un auto alquilado a alojarse en una posada el Valle del Lunarejo, propiedad de sus amigos, el 9 de noviembre. Hasta que pasó el ataque, ella estuvo todas las noches con el adolescente, que ahí trabaja como guía senderista. La noche del sábado, cenaron en un carrito de Tranqueras. Los mensajes de whatsapp revelaron que el joven no quería encontrarse ese día con M.G.L.P., pese a la insistencia de esta. Hablan de un incidente en el cuál ella estuvo agresiva y él temió por algo que la mujer escondía. “Aparte cuando estabas con las manos para atrás algo tenías. No quiero ir”, decía M.L. Ella insistió en verse y él accedió.

El celular del muchacho no fue encontrado, pese a que cuando ella lo recogió en su casa, él lo tenía consigo.

“Se trata de un excelente muchacho”, subraya el alcalde Milton Gómez, quien no cree –pocos en la ciudad lo creen- en una reacción violenta, de la nada, del adolescente; más tomando en cuenta que la mujer ya tenía el arma blanca consigo: un cuchillo de 12,5 centímetros.

M.L. es un estudiante de turismo en la UTU de Minas de Corrales, a 70 kilómetros de Tranqueras. Los fines de semana trabaja como guía; conoce como la palma de su mano al Cerro Boquerón, el Valle del Lunarejo, la Subida de Pena. Hoy está peleando por su vida. La familia pidió donantes de sangre y tanto en la capital municipal como en el centro de estudios donde cursa se están impulsando movidas solidarias para ayudarlo. Para ellos no se trata de ningún hecho curioso ni jocoso; ni que hablar.