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Sociedad

22/08/2018 16:11

Lo siguió cuando salió de declarar, le preguntó dónde estaba su padre

Por: Anaclara Trengone

Tras 36 años de la desaparición de su padre, siguió a un militar y le dijo que su abuela, de 97 años, necesitaba saber de su hijo.

Lo siguió cuando salió de declarar, le preguntó dónde estaba su padre

FB: Irma Germana Correa

Comisión de Memoria de la Tablada recordando a víctimas de terrorismo de Estado, entre ellos, Miguel Mato.
Verónica Mato recuerda que tenía cinco años cuando vio por última vez a su padre en el verano de 1982. El 29 de enero Miguel Mato desapareció, tenía 28 años. Como de costumbre, ese día, sobre las seis de la mañana, salió de su casa en el barrio Conciliación a trabajar pero no llegó a destino, posiblemente porque se dio cuenta que lo estaban siguiendo. A las cinco de la tarde, se encontró con una compañera de militancia de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC) y le advirtió que lo estaban buscando, que la cosa estaba difícil y se fue. Desde entonces, no se supo más nada de él.

Más de 36 años después, Verónica está en la puerta del juzgado ubicado en Uruguay y Convención. Es martes 21 de agosto y junto a ella hay unas diez personas más. Son alrededor de las 14.30 y de allí sale Enrique Uyterhoeven, alias Ulises, quien fue citado a declarar por delitos de tortura en La Tablada en la última dictadura cívico-militar que sufrió el país.

El hombre está junto a su abogada, comienza a caminar y detrás suyo lo sigue Verónica, sin pensarlo, por instinto. Camina una cuadra, lo intercepta y lo mira. Él también la mira. Le pide que de su testimonio que "es muy importante" para encontrar los restos de su padre; también le dice que su abuela, la madre de su padre, tiene 97 años, está muy viejita y necesita saber dónde está su hijo.

Uyterhoeven no se detiene en su caminata y le responde que no lo conoce. Ella está segura que es para zafar. Pero aún tiene esperanzas de que se pueda hacer justicia por su padre y por todos los demás que fueron desaparecidos, torturados y asesinados. Quizás, es porque es más joven y no recibió tantos cachetazos como las víctimas que luchan, al igual que ella, por verdad y justicia.

Uyterhoeven es señalado como capitán del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y reconocido por las víctimas en La Tablada, centro de tortura y reclusión de desaparecidos durante la dictadura. Allí se los torturaba para poder obtener información. En general, no estaban más de cinco meses en el lugar. Todos estaban encapuchadas y distribuidos en celdas individuales, pese a ello tenían formas de reconocerse y saber quienes estaban en ese centro. Miguel Mato estuvo en La Tablada, según sus propios compañeros.

Para ese día, también estaban citados en el juzgado penal de 25º turno, a cargo de la jueza María Noel Tonarelli, Jorge "El Charleta" Guldenzoph, Jorge Grau Olaizola y Robert Terra Do Campo, pero ninguno se presentó. Este último, envió documentación alegando que no podía concurrir a la audiencia como consecuencia de un episodio de ACV. Uyterhoeven fue el único que llegó a las 14 horas como estaba pactado. Le pidió a la jueza Tonarelli que cerrara la causa por prescripción y se negó a declarar.

Cuenta Ivonne Klinger que en enero de 1982 caminaba por la calle cuando la detuvo Uyterhoeven y Jorge Grau Olaizola. Era estudiante de medicina y había participado en la ocupación de ese centro de estudios, también era militante de la UJC. Ella pudo verle la cara a ambos antes de que la encapucharan, luego estuvo en La Tablada y allí fue torturada. Por ello, presentó una denuncia. Ahora el fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, logró unificar todas las denuncias por torturas en La Tablada que van desde el 1977 hasta el 1983. Las víctimas estiman que por ese centro pasaron más de 200 personas.

Están previstas más citaciones para el próximo jueves y viernes por esta misma causa.