Con seis años, sorda, logró ganarle al Estado y volver a escuchar

Sociedad

27/07/2018 08:04

Con seis años, sorda, logró ganarle al Estado y volver a escuchar
Sara junto a sus padres, Gabriela y Andrés, y su hermano Marco.

A la pequeña Sara le falló su implante coclear y dejó de escuchar. El FNR no se hacía cargo de la operación y debieron acudir a la Justicia.

Se tiró en el piso, al tiempo que gritaba y lloraba, le decía a su abuela: "Sara Elinger sorda, no escucha más. Quiero oír". A la niña de tan solo 6 años le había dejado de funcionar el implante coclear que tenía desde que era una bebé y de un día para el otro dejó de escuchar.

Su abuela materna, Yoselin Bonilla, aún recuerda la angustia que sentía su nieta y lo desesperada que estaba porque no entendía qué era exactamente lo que le sucedía. La niña no dejaba de repetir: "¿Cuándo hombre?". En realidad, lo que quería saber era cuándo su médico la iba a operar para reimplantarla y que pudiera oír nuevamente.

Sara nació sorda, al igual que sus padres y su hermano Marco, de 12 años. Pasó de no escuchar nada, a poder hacerlo y gracias a ello aprender a hablar. Pero luego, por cinco meses, volvió otra vez al silencio y eso la atormentó.

Su implante falló pero estaba en garantía así que sin mayores problemas, el nuevo aparato llegó pero el Fondo Nacional de Recursos (FNR) no se hacía cargo de la cirugía de reimplantación que tiene un costo de 220 mil pesos. Por ello, tuvieron que presentar un recurso de amparo y finalmente, la Justicia falló a su favor por el artículo 20.9 del Plan Integral de Atención en Salud (Pias), explicó a ECOS el abogado del consultorio jurídico de la Facultad de Derecho, Juan Ceretta.

Los caminos que deben recorrer los padres de los niños que se hacen implantes son afrontar los costos de la operación o el juicio, indicó el profesional.

"Se echaban la culpa unos a otros que era el Fondo, que no era, que era el Ministerio. Una burocracia brutal", recuerda su abuela. Finalmente, la pequeña fue operada en marzo y al volver a oír se sintió "super feliz", cuenta su abuela Yoselín. El dejar de hacerlo, hizo que ahora valore aún más poder escuchar. Ahora es una niña que no para de cantar, leer en voz alta y grabarse para volver a oír su voz.

Sara, según el relato de su abuela, es "super picara e inteligente". Va a la escuela con los demás niños, está en primer año, juega y se divierte mucho. Ahora, recibió su segundo carné. "Muy buena actitud de trabajo, continúa evolucionando dentro de metas establecidas acorde a sus progresos en la adquisición de la lengua madre. Se valora su interés y esfuerzo", escribió su maestra.

La pequeña hace mucho esfuerzo por superarse, y si bien aún le falta mucho por aprender su abuela está segura que va a lograr. Yoselin recuerda que los padres de Sara, Gabriela y Andrés, decidieron que lo mejor era implantar a Sara y su hermano Marco porque no querían que "estuvieran muy limitados como lo están ellos".

Marco fue el primer niño implantado de padres sordos en 2007 y fue el que le "abrió el camino a su hermana", rememora la mujer. También, cuenta que los niños se comunican con sus padres mediante lengua de señas y lo ven como "una situación normal".

Yoselin explica que sus nietos tendrán las mismas posibilidades que cualquier otra persona gracias al implante coclear. Esa suerte no la tuvieron sus padres, que acceder a la educación les ha costado mucho y como la mayoría de los sordos, terminaron la escuela pero no pudieron culminar el liceo. Ahora hay interpretes, pero en Montevideo. En Maldonado, donde vive la familia, es muy difícil acceder a ello, señala la mujer.