"Sería el único caso donde el proxeneta es pobre y la prostituta rica"

Sociedad

18/07/2018 07:20

"Sería el único caso donde el proxeneta es pobre y la prostituta rica"

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Jefatura de Policía de Maldonado

El abogado de la familia del docente asesinado en Maldonado minimizó las acusaciones de la exesposa del fallecido, imputada por homicidio.

“Sería la primera vez que se da una situación en que la prostituta es la rica y el proxeneta es el pobre”. De esta forma ironizó Martín Etcheverry, abogado de la familia de Edwar Alexis Vaz Fascioli, el profesor de inglés de 45 años asesinado en la puerta de su casa en Maldonado el 9 de julio.

Se refería a los dichos de L.J.M.M., una mujer de 38 años, exesposa de Vaz, a quien se le decretó una prisión preventiva de 90 días como coautora de ese homicidio, mientras la fiscal Patricia Rodríguez recoge material para presentar la acusación en su contra. En declaraciones publicadas este martes por El País, esta mujer acusó al ahora fallecido de explotarla sexualmente.

“Poco antes de fallecer, mi cliente había vendido un auto que tenía ya más de diez años, vivía en un apartamento alquilado (en la avenida Lavalleja de Maldonado, ahí donde fue asesinado) y estaba atrasado en las cuotas de un apartamento que había comprado por el Banco Hipotecario”, añadió.

El lunes 9 de julio a las 21.57, dos jóvenes tocaron timbre en el edificio en el que vivía Vaz con su pareja, su hijo de 16 años y los hijos de la mujer. Uno se identificó como novio de una amiga de la hija mayor del docente. El hombre fue hasta la puerta y ahí fue baleado en el cráneo.

Los dos hombres, identificados pero aún prófugos, se fueron corriendo del lugar y se subieron al Volkswagen de F.G.S.H. (25). Este hombre, también con prisión cautelar por 120 días por homicidio, es albañil y trabajaba en la mansión de L.J.M.M., un enorme chalet llamado “Gipsy Queen” (reina gitana), en reivindicación de una supuesta ascendencia étnica de la mujer. Ella fue quien el domingo 8 de julio le pidió que a la noche siguiente pasara a buscar a dos jóvenes a la rambla de Playa Mansa, entre las paradas 41 y 42, que venían de Montevideo “para darle un susto” a su exmarido, según indica el petitorio de la fiscal.

Eso fue lo que hizo. Según las cámaras de seguridad de Maldonado, a eso de las 21.30 de ese día recogió a los sicarios de la rambla. Quedó esperando que ellos culminaran su faena, cuyo ruido atrajo a numerosos testigos. A las 22.19 ya estaba solo de nuevo; los había dejado en un punto distante al lugar del homicidio, pasando el puente Garzón.

Vaz y su exesposa estuvieron casados entre el 14 de abril de 1997 y el 3 de junio de 2016. Tienen dos hijos, de 20 y 16 años. Días antes del homicidio, el docente iba a presentar contra L.J.M.M. una demanda de un millón y medio de dólares derivados de una simulación de la compraventa de algunos bienes.

En los hechos, de acuerdo con Etcheverry, la “pareja hacía 13 años que estaba separada”. Hubo momentos en que en esa mansión, de gran magnitud, vivían ambos ya separados, la pareja de ella –quien según Etcheverry sería un “conocido abogado”- y una íntima amiga de ella, expresó el abogado de la familia de Vaz. Este abogado la define como una mujer de carácter dominante. “Ella viajaba y él se quedaba cuidando por los hijos”, aseguró.

El dictamen de la fiscal Rodríguez señala que “la imputada suele ser estricta”, motivo por el cual el albañil que hizo de chofer de los sicarios “le teme”. Este dijo ante la Justicia haber escuchado cómo ella hablaba de un mal vínculo con su esposo, que había juicios y que “debería ir preso”.

El relato de todo el episodio tiene matices exóticos. Según publicó El País, ella organizaba fiestas swingers (de intercambio de parejas) en Maldonado y Punta del Este, en lo que también involucró a su asesinado exmarido. El abogado Etcheverry aseguró haber oído “comentarios” de esos eventos. “Pero siempre se la nombra a ella, nunca a Vaz”.