María: "No sé cómo voy a decirle a mi hija que nos tenemos que ir"

Publicado: 8/06/2018 14:48
María: "No sé cómo voy a decirle a mi hija que nos tenemos que ir"
Virginia Salvo y María Eugenia Cal, dos de las abogadas de María y su hija

La SCJ dijo que la defensa de la mujer actuó sin buena fe ni probidad. María se dijo "arruinada" y sin entender el fallo.

"Lo de ayer (por el jueves) no me lo esperaba, estoy arruinada", le dijo María a ECOS. "No sé cómo voy a decirle a mi hija que nos tenemos que ir dos años y tres meses después, cuando esta súper bien y feliz en su colegio, en su casa, con sus primos todo el tiempo, su perra, su terapia, sus amigos... no sé cómo hacer para decírselo, sabiendo que es lo último que quiere vivir ella".

María y su hija, que hoy tiene seis años, habían venido a Uruguay el 7 de abril de 2016. Tenían pasaje para volver a España para el 25 de ese mes. Allá residían con el padre de la pequeña Vielha, provincia catalana de Lleida, España. Fue acá que María comenzó a notar comportamientos “extraños” en su hija por lo que decidió hacerle unas pericias psicológicas primero y quedarse en el país después.

Se constató que la niña percibe a su padre como “peligroso”, se dio por hecho que presenció situaciones de violencia doméstica, aunque el abuso sexual denunciado no fue probado a nivel judicial, aunque peritos del Instituto Técnico Forense (ITF) habían señalado que existían indicios.

Desde España, el padre –que siempre negó haber dañado a su hija-, un técnico radiólogo, comenzó a accionar legalmente la restitución internacional para que su situación sea resuelta allá, lo que le fue concedido en primera instancia y también durante la apelación, ambas en 2016. En octubre de 2017, la SCJ aceptó la revisión del proceso, recurso que fue finalmente denegado el jueves.

"Estamos todos destrozados realmente. No entiendo como con todas las pruebas que había para aceptar la revisión y con el ITF y la abogada de la niña diciendo que lo mejor es que se quede en Uruguay, cómo la mandan igual", agregó la mujer.

ECOS se comunicó con el padre de la niña, en Vielha. Por el momento, se excusó de formular declaraciones.

El porqué del fallo

Que el abogado Walter Pristch, ex representante de la niña cuya restitución fue ordenada a España, haya actuado en colusión con los patrocinantes del padre de la pequeña, "no pasaron de ser una mera conjetura, sin ningún sustento probatorio".

De esta forma, la Suprema Corte de Justicia (SCJ) rebatió el argumento con el cuál los abogados de María, la madre de esa niña, interpusieron la revisión del proceso de restitución de la pequeña a España. El fallo del máximo órgano de Justicia, además de confirmar lo que se había decidido en primera y segunda instancia, cuestionó con dureza a la defensa de esta mujer, compuesta por los abogados Carlos Beceiro, María Eugenia Cal y Virginia Salvo. Concretamente, dijo que actuaron sin buena fe ni probidad, "pretendiendo variar la versión de los hechos" en su alegato.

Que los representantes de María hayan dicho que la pequeña sufrió indefensión ya que Pristch -quien había patrocinado a la pequeña durante el juicio de segunda instancia- se había retirado de alguna de las audiencias del proceso antes que esta finalizara, "parece reñido con un comportamiento de buena fe", debido a que en ese entonces -fines de 2016- se guardó silencio sobre ello y recién se trajo a colación "en el ámbito extraordinario de la revisión".

La SCJ indicó que en el recurso la argumentación de los impugnantes sobre la indefensión se basó en la "imposibilidad de esgrimir algunas defensas", siendo estas la caducidad de la orden de restitución, el arraigo de la pequeña en el país y sus ganas de quedarse aquí. Y que solo "muy al pasar" se indicó una presunta mala praxis de Pristch. Esto último, en cambio, fue lo central en su alegato final que, además, no tuvo "ninguna mención" para aquellas defensas iniciales.

A juicio de la Suprema Corte, este resultó "particularmente llamativo" ya que "los principios de probidad y de buena fe que deben presidir la actuación de los litigantes les impiden variar la versión de los hechos, según su conveniencia, durante el curso del proceso".

El fallo destaca también que fue a través del doctor Pritsch que -en un intento de acercamiento de las partes- se consiguió una restricción de 500 metros para la niña y su madre al respecto del padre de la menor allá en España, donde se desarrollará un juicio de violencia doméstica.

De la famosa entrevista realizada por TNU a Pritsch, a fines de 2016, en la que también se basó parte de la defensa de la madre, no se determinó ningún elemento significativo que perjudicara a la parte, ya que se realizó cinco días luego de que un Tribunal de Apelaciones ordenara la restitución a España.

El arraigo

La abogada de la niña, en este proceso de revisión, Luz Calvo, también había dicho que no se podía comprobar jurídicamente las causales de revisión de la parte recurrente. Sin embargo, señaló que lo mejor para la pequeña era quedarse en el país, donde ya había "consolidado otro eje de vida". a su criterio, en la pequeña debía centrarse la resolución de la SCJ.

Sin embargo, la SCJ consideró que, al considerarse esto recién en el alegato final y no al inicio de este nuevo proceso, esta afirmación es interpretada más "como una reflexión de la defensora de la niña más que como un planteo jurídico digno de ser atendido".

En esta revisión "no corresponde ponderar cuál es el interés superior del niño" sino dilucidar sobre si el proceso o no de restitución estuvo bien hecho. Se recuerda que la niña será devuelta a España junto a su madre y que es en ese país "donde se deberá dilucidar toda la problemática pendiente de esta familia".

La Suprema Corte recuerda que el padre no tomará contacto con ninguna de ellas, ya que existirá en España una prohibición de comunicación o acercamiento a 500 metros.