Un grito en el aeropuerto: "Dejame ver a mi mamá por última vez"

Por: Danilo Costas
Publicado: 7/05/2018 18:45
Un grito en el aeropuerto: "Dejame ver a mi mamá por última vez"
Aduanas

Elizabeth, madre de los niños dominicanos que Migraciones no dejó entrar al país, se reunió con Cancillería. Le dieron una solución.

“Dejame ver a mi mamá por última vez”. Así era la voz del niño, en forma de grito, que Elizabeth lograba escuchar a duras penas por el teléfono. Era en la madrugada del sábado.

Del otro lado de la línea, una amiga, dominicana como ella, acababa de darle la mala noticia. Sus hijos no habían superado el control migratorio y no podían entrar a Uruguay tras llegar al Aeropuerto Internacional de Carrasco con la visa vencida hace tres días.

Elizabeth, que trabaja como acompañante en un centro de salud por las noches y cuida a una señora mayor durante el día, no daba crédito de lo que ocurría.

Había ahorrado durante tres años para pagarles el pasaje a sus hijos, de 13 y 16 años, y el sueño de volverlos a ver quedaba trunco.

“Mis hijos venían con una amiga. En el Aeropuerto ella me llamó por teléfono y me dijo que los niños no iban a poder pasar. Ellos se tuvieron que volver solos, los mandaron de vuelta sin poder hablar con nadie. Yo escuchaba por teléfono cuando me hijo les decía: ‘dejame ver a mi mamá por última vez’. Al otro día hablé con mi hijo mayor (tiene 21 años y vive en Dominicana junto a su abuela y sus hermanos) y él me tranquilizó. Me dijo que habían llegado bien de regreso pero que no querían hablar”, le cuenta Elizabeth a ECOS.

Su amiga, que vino al país en busca de una oportunidad laboral, pasó el control migratorio sin problemas.

La noticia, divulgada por El País, generó la rápida intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Me reuní con Cancillería y el problema de la visa ya está resuelto. Ahora ellos se van a comunicar con la aerolínea para ver si se hacen cargo de los pasajes para que mis hijos puedan volver o se busca otra alternativa. No se comprometieron a una fecha de regreso, lo que si ya llamaron a mi madre en Dominicana por el tema de la visa”, agrega.

Elizabeth extraña a sus hijos y la buena noticia de Cancillería le sirvió como para volver a esperanzarse.

“Yo hace cuatro años que estoy en Uruguay y me vine por trabajo. La idea era que mis hijos estuvieran conmigo porque yo soy mamá y papá de ellos. Ahora estoy muy contenida, pero me vienen crisis de llanto y angustia, por suerte estoy muy contenida por una amiga uruguaya y por mis compañeras dominicanas que me apoyaron todo el tiempo”, añade.

El papá de los chicos falleció cuando eran niños y Elizabeth tuvo que dejar su casa a las afueras de Santo Domingo para embarcarse detrás de una posibilidad laboral.

Hoy, a los 39 años y pese al mal momento, no reniega de su vida en Montevideo: “Yo no puedo decir nada del Uruguay porque desde que llegué pude empezar a trabajar. Nunca tuve ningún percance, pero esto me duele porque son mis hijos. Los mandé a buscar, hace tres años y pico que no los veo y no me dejaron ni verlos. Yo no pude hablar con nadie en el aeropuerto y me regresaron a los niños a República Dominicana. Le pedí a mi hijo mayor que me los traiga de nuevo y le dije que él se puede quedar si quiere. Es mayor de edad y puede elegir. Él me dijo que me traía a los más chicos para que me quede tranquila, pero hasta que no los vea es muy difícil”.