Fiscal pidió prisión para cuatro militares por muerte en mayo de 1973

Sociedad

19/04/2018 19:00

Fiscal pidió prisión para cuatro militares por muerte en mayo de 1973

Presidencia

Ricardo Perciballe, fiscal de Derechos Humanos, investigó el homicidio por torturas de Fernández Mendieta, en un batallón de Durazno.

El Fiscal de Derechos Humanos Ricardo Perciballe solicitó el procesamiento con prisión de cuatro militares retirados por el homicidio por torturas de Oscar Fernández Mendieta, un militante del Partido Comunista Revolucionario ocurrido el 24 de mayo de 1973, según comunicó este jueves en su página web la Fiscalía General de la Nación.

A dos de ellos, Daniel Blanco y Gustavo Mieres, les imputó la autoría de un delito “muy especialmente agravado”. Lo mismo le tipificó a Alberto Ballestrino, a quien le agregó abuso de autoridad. A Líber Molinelli la solicitud de procesamiento fue por coautoría de homicidio más dos delitos de privación de libertad y dos de abuso de autoridad.

Según indica el pedido de procesamiento, Fernández Mendieta, un trabajador rural de 26 años, fue detenido por oficiales del Batallón de Caballería Blindada de Durazno ese día de mayo, poco más de un mes antes de la disolución de las Cámaras y el Golpe de Estado. Mieres y Ballestrino fueron quienes lo aprehendieron, bajo las órdenes de Molinelli.

La detención fue sin que hubiera orden ni prueba de que hubiera participado en un ilícito o mucho menos había sido agarrado in fraganti.

Mendieta llevaba tres meses de casado y su esposa estaba embarazada de dos meses.

En ese batallón, agrega el pedido del fiscal, está probado que la tortura era una práctica frecuente. Esa misma suerte corrió el detenido el mismo día de su captura. Pese a que el parte médico oficial (militar) señalaba que la causa de defunción fue un infarto al miocardio, un análisis particular convocado por la familia indicaba que era una persona demasiado joven y sana para ese diagnóstico.

El cuerpo presentaba lesiones “provocados, no autoinferidas” y quemaduras de cigarrillos en la frente. Lo que más llamó la atención a un médico que tuvo contacto con el cadáver, fue que pese a que tenía un “gran hematoma” en el cráneo, lo que podría haber sido la causa de la muerte, este no había sido revisado.

Blanco, Ballestrilno y Mieres fueron los autores de la golpiza que acabó con la vida de ese joven en un cuartel de Durazno.