Cannabis medicinal generó inversiones por US$ 70 millones en Uruguay

Por: Fabian Cambiaso

Sociedad

18/04/2018 18:57

Cannabis medicinal generó inversiones por US$ 70 millones en Uruguay

A nivel local hay 22 proyectos , ya aprobados o en fase de análisis, con orientación terapeútica, veterinaria e, incluso, cosmética.

El cannabidiol (CBD) es el principal componente no psicoactivo de la planta de cannabis y representa hasta el 40% de sus extractos. Hoy por hoy, es lo que se ve con mayor interés, lo que genera mayor demanda y la mayor cantidad de emprendedores que pretenden hacer negocio con su producción.

Se ha convertido, por eso, en el principal "commodity" que se mueve en torno a la industria del cannabis con orientación medicinal, terapeútica e, incluso, cosmética y veterinaria.

En la actualidad existen en Uruguay 22 proyectos para ese fin, ya aprobados o en fase de análisis por parte de los diversos organismos encargados del proceso, e involucran una inversión total que supera los US$ 70 millones.

Así lo informaron ante el Parlamento desde la Junta Nacional de Drogas y del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca), que comparecieron este martes en la Comisión de Adicciones de Diputados a los efectos de exponer en qué etapa está el desarrollo de esta variante en Uruguay.

Según explicó el director ejecutivo del IRCCA, Martín Rodríguez, hay tres licencias otorgadas. Una fue a un laboratorio nacional, para la formulación de aceites con cannabidiol (CBD) como principio activo. La autorización comprende la elaboración de dos variedades diferentes.

El mismo laboratorio tiene en su licencia el aval para el desarrollo de un producto cosmético con presencia de CBD. Todos sus productos ya están registrados ante el Ministerio de Salud Pública y vienen siendo distribuidos en farmacias. La crema es de venta libre y el aceite se entrega con la receta profesional convencional.

Otra de las licencias es para el desarrollo de un cultivo con fines de investigación, cuyo horizonte es poder determinar el perfil cannabinoide y las características químicas de un conjunto de variedades que tenga un uso ulterior en la producción de insumos para tratamientos médicos.

La tercera, otorgada en setiembre del año pasado, es para la producción de hasta diez toneladas anuales de flores de cannabis, también para uso medicinal.

Estos tres proyectos constituyen, según Rodríguez, los primeros pasos en términos de licencias otorgadas y, en conjunto, involucran una inversión inicial de US$ 1,5 millones.

Otras 19 iniciativas en fase de evaluación están orientadas, según el jerarca, al cultivo para uso medicinal o bien a la estandarización de variedades. Dos de ellos tienen como base investigaciones clínicas, y siete están dirigidos al desarrollo de una fase industrial para la extracción y formulación de derivados a partir de la planta de cannabis.

Al estar en fase de análisis, no es seguro que todos se vayan a materializar y concretar.

Eslabones en casi todo el país

En paralelo, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, organismo responsable de autorizar el desarrollo de cultivos de cannabis no psicoactivo, otorgó el aval a esos efectos a una decena de empresas en trece locaciones diferentes en varios puntos del país.

Rodríguez explicó que, en general, se trata de cultivos bajo techo con inversiones de menor porte, pero con la particularidad de llegar a zonas donde es muy interesante el desarrollo de este tipo de proyectos.

La inversión de estas diez empresas, en fase inicial, ronda también US$ 1,5 millones. Están radicadas en Paysandú, Soriano, Salto, Artigas, Montevideo,Flores, Canelones, Florida, Durazno y Maldonado. Estos emprendimientos tienen autorización para el cultivo de poco más de 1200 hectáreas.

Martínez señaló que la mayoría están orientadas al desarollo del uso medicinal y son eslabones de una cadena que se relaciona con algunas de las siete iniciativas que se están evaluando para la generación de extractos.

Situación internacional sigue complicada

Todos estos emprendimientos son, según dijo, sociedades anónimas con mayoría de capital nacional, aunque varias tiene relación con inversores extranjeros o con parte de la industria a nivel nacional.

"Hay una fuerza emergente que tiene la industria del cannabis, particularmente los productos terapeúticos, que lleva a que existan determinados mercados e inversores que están muy interesados en Uruguay, porque entienden que existen condiciones favorables", dijo el secretario general de la JND, Diego Olivera.

Entre ellas el nivel educativo del país, su certeza jurídica y la estabilidad macroeconómica, que se suma a la "muy robusta y completa" normativa relacionada al cannabis.

Según el jerarca, esto va en paralelo a la existencia de una serie de mercados que se están abriendo, ya que muchos países han habilitado el uso de productos derivados del cannabis para distintas patologías, pero no permiten el cultivo. Una situación que hace necesario que se produzca en otro lado y luego se importe.

Uruguay, explicó, tiene habilitada la exportación, pero es un proceso que está lejos de ser sencillo, ya que existen controles especíicos. La División Sustancias Controladas del Ministerio de Salud Pública se encarga de la supervisión y hay organismos internacionales que controlan los cupos de importación y exportación de los extractos de cannabis.

Rodríguez señaló al respecto que la situación sigue siendo compleja ya que no existe un marco normativo a nivel internacional.

Este año, la Organización Mundial de la Salud va a someter a una revisión crítica a toda la planta del cannabis desde el punto de vista farmacológico.

El jerarca dijo entender que existe ambiente y evidencia suficiente para que se concluya como necesario separar la regulación para uso medicinal de las de uso no médico.

Es que, al haber quedado toda la planta de cannabis bajo el mismo tipo de fiscalización internacional y en una misma lista, los bancos, que en general evitan cualquier tipo de riesgo, si algo está relacionado con el cannabis se repliegan, sea cual sea su destino final.

Olivera dijo ver señales adelantadoras, en el sentido que muchas empresas vinculadas al negocio a nivel mundial cotizan en bolsa. De hecho, dijo, las firmas que operan en Uruguay, más allá de algunas dificultades particulares, han logrado concretar sus negocios en las condiciones que esperaban.

Por ahora, de Suiza

Las autoridades se preocuparon en remarcar ante la comisión que los productos medicinales que ya están registrados en Uruguay y se están comercializando en las farmacias están usando, por el momento, extractos provenientes de Suiza, autorizados por los organismos sanitarios de ese país.

Olivera dijo que eso representa un desafío para que los laboratorios que producen a nivel local estos fármacos puedan hacerlo pronto en base a materias primas uruguayas. "Creemos que están dadas las condiciones para eso acontezca más temprano que tarde", afirmó.