El cóctel social y psicológico que mató a una niña en Rivera

Publicado: 21/02/2018 16:22
El cóctel social y psicológico que mató a una niña en Rivera

El texto de la acusación fiscal es el relato de la cosificación de una niña de nueve años, 1,38 metros de altura e imposibilitada de defensa

La peor conceptualización de cuáles son los roles femeninos y masculinos, así como el de la cosificación de la mujer, en este caso una niña de nueve años y un metro y treinta y ocho centímetros de altura, estuvo presente detrás del asesinato de Valentina Walter en Rivera, el pasado 12 de noviembre.

Así lo indica el texto de la acusación presentado por la fiscal Verónica Bujarín, en el que pidió para los asesinos de la niña, ocurrido en un monte cercano a su casa, en una zona de Rivera conocida como La Pedrera, la mayor pena posible para Y.F.C.S. (22) y J.M.D.L.S.M. (23): 30 años de prisión por homicidio muy especialmente agravado más otros 15 años por medidas de seguridad eliminativas, como autor y coautor del hecho.

Ese día, a eso de las 17.00 horas y mediante engaños, Y.C. violó a la niña en un barranco formado con piedras naturales. Ella amenazó con contarle a su madre y él la mató, golpeándole la cabeza contra el suelo. Eso fue relatado por el imputado como coautor: este “durante ese lapso de tiempo, viendo el sufrimiento y la desesperación de la niña, más allá de no ayudarla a huir, satisfizo sus instintos sexuales observando la escena”, indica el texto.

Para la fiscal actuante, este femicidio –así lo indica- fue un “delito misógeno” con elementos de “odio, desprecio y menosprecio” a la condición de mujer de la pequeña Valentina, “dominado por la idea de la cosificación de la niña, a quien en ese marco se la considera una cosa u objeto destinado a una satisfacción concreta y a su deshecho posterior”.

El contexto social vulnerable ayudó. Los relatos esterotipados de los protagonistas también coadyuvaron. Uno de los imputados relata un juego previo en el que participó la niña, sus primos y en algún momento él mismo.
“Ya jugábamos por acá, desde que ella se mudó. Jugaban a papá y mamá. Unos quedaban de padres y otros de hijos. El marido sale, vuelve y está con la mujer. Yo solo los miraba jugar. Ellos (mis primos) me enseñaron a jugar así”. Los varones eran los papás y las niñas las mamás.

El texto de acusación indica: “Se trata de un relato cargado de estereotipos tales como que la mujer mamá se queda en casa con hijos y el hombre papá sale a trabajar y cuando regresa tiene sexo con la mamá”.

Pericias psicológicas

Según la pericia psicológica que se le practicó, para Y.C. toda mujer, incluso una niña, era vista como una prostituta, indica el documento. Sus visiones sobre las relaciones sexuales están escindidas de la posibilidad de tener un vínculo afectivo con mujeres.

“De su relato y posición subjetiva se destaca perturbación en el contacto con mujeres que aparece con componentes distorsionados en su concepción que revelan un conflicto interno, en concomitancia con una con una concepción de la sexualidad y su ejercicio con características de violencia”, indica el texto de acusación.

Al coautor del crimen J.D.L.S., por su lado, le detectaron psicológicamente “características paranoicas, esquizoides y perversas que le generan dificultades para relacionarse en forma socialmente aceptada”. No tiene capacidad de empatía y sí frialdad afectiva. Tiene un enorme déficit social: ante la Justicia manifestó “nunca haber tenido pareja así como relaciones sexuales”.

Deshecho

"El menosprecio a la condición de mujer de la víctima alcanza un grado tal, que se la jerarquizó en la lógica femicida, a la baja de la valía de un animal, lo que explica la deshumanización, cosificación, uso y deshecho posterior", reitera el texto de la fiscal Bujarín.

La acusación explica que tras el abuso sexual, los atacantes podrían haber asumido la consecuencia jurídica de haber violado a una niña, pero ante la amenaza deidieron matarla. Eso "forma parte de la lógica de un femicidio sexual, en el cual posteriormente al uso de lo que se considera una cosa,
se procede al deshecho".

La escena descrita a continuación es espeluznante: uno de ellos mata a la niña golpeando su cabeza contra una superficie de piedras mientras el otro se masturbaba "porque la escena le excitaba sexualmente". La puesta en escena posterior -ambos participaron por tres días de la búsqueda de una niña desaparecida, ayudando a la familia- es otro elemento que refuerza lo patológico.