Hallaron el cuerpo sin vida de Brissa González en balneario Las Vegas

Por: Leonel García
Publicado: 23/11/2017 14:55
Hallaron el cuerpo sin vida de Brissa González en balneario Las Vegas
ECOS

El peor de los desenlaces: la pequeña de 12 años que había desaparecido el lunes fue encontrada sin vida luego de tres días de búsqueda.

Al igual que la semana pasada, en Rivera y con la niña Valentina Walter, el peor de los desenlaces se terminó de hacer realidad este jueves. Temprano en la tarde, en el balneario Las Vegas, fue hallado el cuerpo de Brissa González, de 12 años. A las 14.30, el fiscal Juan Gómez salía apurado, sin hacer declaraciones y con el rostro demacrado, de la sede de Cerrito y Misiones y se subía a un auto. Enseguida, la madre de la niña, Ana Paula Gérez, que ya tenía encima una desesperante espera de más de tres días, salía por una puerta lateral en un patrullero.

Minutos después llegaría la peor de las confirmaciones. El cuerpo hallado en Las Vegas, adonde Gómez se dirigía, era el de Brissa. Había sido encontrada, enterrada, en este pequeño balneario pegado al arroyo Solís Chico, luego de Parque del Plata, a trece kilómetros de Marindia.

En Marindia vive el principal sospechoso de la desaparición de Brissa. Este fue detenido el miércoles en su casa. Su auto, un Renault color bordeaux, fue captado por las cámaras de seguridad en la zona de Villa Española, en el último registro que se tuvo de la niña, dando marcha atrás en dirección hacia ella. El hombre, de 40 años, con dos denuncias anteriores por atentado violento al pudor, negó toda implicación. La Policía y el fiscal pensaban muy distinto. El auto tenía indicios de haber sido lavado recientemente.

Fuentes policiales no dudan que el sospechoso es el responsable de la muerte de la niña. Esto estaría avalado además por un video de una cámara de seguridad en que se muestra a Brissa, dentro del vehículo Renault bordeaux.

Un auto de esas características, como el de este hombre, había sido mencionado días atrás como sospechoso en un audio de whatsapp –al que accedió ECOS- que circuló entre grupos de padres de colegios y escuelas de la costa de Canelones. Según ese audio, habría intentado raptar a una niña en una escuela entre Parque del Plata y Las Toscas.

Una publicación local, Diario de Arena, dio cuenta de un intento de secuestro por ese mismo auto, pero entre Costa Azul y La Floresta.

Este mismo hecho fue mencionado este jueves en la mañana por un montón de vecinos, en su gran mayoría madres, que se sumaron a lo que todavía era una búsqueda en Marindia y alrededores. Un total de 80 efectivos policiales, incluyendo funcionarios de Montevideo y Canelones, de Prefectura, perros, helicópteros y drones, comenzaron a rastrillar la costa canaria ni bien se supo que ahí vivía el principal sospechoso y hasta ahora único detenido.

Brissa había sido vista por última vez a las 7.30 del lunes 20. Había salido de su casa, en el barrio Pérez Castellanos, y se había dirigido a su escuela, la 89 del barrio Villa Española. Jamás llegó.

La búsqueda comenzó en Montevideo y, luego que el sospechoso fuera detenido, se mudó a Marindia, primero en el predio del camping ubicado tres cuadras hacia la costa, desde la casa del individuo. Luego se fue extendiendo a los balnearios cercanos: Salinas, Fortín de Santa Rosa, Villa Argentina, Atlántida.

Esta mañana, un vehículo del Grupo de Respuesta Táctica (GRT) del Ministerio del Interior y otro de la Seccional 22 de Salinas estaban estacionados en las afueras de la casa del hombre. Según fuentes policiales, se habían encontrado ahí ropa de niño, en un inmueble donde no vivía ningún chico. La ropa no sería de Brissa.

"Todos los vecinos estamos comunicados y en contacto con la policía", dijo Romina, una habitante de Marindia de 25 años, que dirigía un improvisado grupo de cuatro mujeres que esta mañana dijo haber estado “en todos lados”: montes, cañaverales, casas abandonadas, sin más ayuda que unos palos tipo cañas. “Somos madres. Nos ponemos en lugar de la madre de la niña”. Como ella, había más personas; sobre todo, más madres.

Del vecino detenido decían saber poco y nada.

En toda la zona eran visibles los grupos de vecinos voluntariosos, dispuestos a meterse en bosques y matorrales absolutamente impenetrables para el común de la gente. También se veían motos y vehículos policiales por doquier. Se palpaba la tensión y la angustia en el ambiente. Se esperaba lo peor. “Espero equivocarme… pero a esta altura lo que estamos buscando es un cuerpo”, le reconoció a ECOS uno de los oficiales que participaba en la búsqueda.

Aferrarse a algo

Quien por entonces mantenía la esperanza era Ana Paula Gérez, la madre de la niña. Poco antes del mediodía, estaba recuperando fuerzas en el Club Marindia, sobre la costa. Los lentes de sol le ocultaban los ojos enrojecidos de vigilia y dolor. A la angustia de no saber nada de su hija se le sumaba haber tenido que soportar varias llamadas de gente aportando datos falsos, ofreciendo información a cambio de dinero, molestando.

“Tengo la esperanza que mi hija esté viva”, dijo esta mañana, rodeada de familiares y allegados. Entre el miércoles y el jueves recorrieron toda la zona cercana, dijo. Un policía se le acercó y le mostró la imagen de una mochila y una calza de niña. Ella miró y contestó que no eran de su hija.

“De todos lados me llega información, inclusive de videntes, que me dicen que mi hija está viva”, dijo la madre. Esos videntes eran, en plena desesperación, un refugio. “Yo tengo que aferrarme a algo", agregó como justificando.

A las 12.00 un agente le avisa que la tiene que llevar a la sede de Fiscalía, en la Ciudad Vieja, a unos 40 kilómetros. “Andá con fe”, le dice Sofía, su hija de 23 años, hermana mayor de Brissa. Una madre fue a esperar noticias a Montevideo. Una hermana se quedó esperando por esas mismas noticias, con el resto de su gente, en el camping de Marindia. Recibieron las peores que se podían recibir.