"Old green": el ricachón que se creía intocable y abusaba de menores

Por: Leonel García
Publicado: 18/09/2017 16:46
"Old green": el ricachón que se creía intocable y abusaba de menores
Intendencia de Paysandú
Paysandú en la noche

Una estancia en Paysandú escondía un infierno de explotación sexual a menores. Justicia indagó a 14 adolescentes. Fue por denuncia del INAU.

“Un ricachón que con plata encandilaba a las gurisas”. Así definió a este portal el comisario general Luis Mendoza, jefe de Policía de Paysandú, a Martín Montanaro. Este es un argentino de 67 años, separado, con antecedentes penales por receptación y amenazas, que el viernes fue procesado con prisión por varios casos de explotación sexual a menores, todas ellas en situación de vulnerabilidad. Cuando las autoridades lo fueron a buscar a su estancia, a unos 20 kilómetros de la capital departamental, estaba con una joven de 16 años.

“Si la Policía llegaba media hora antes encontraba a dos gurisas más, que recién se habían ido”, le dijo a ECOS la jueza que lo mandó a la cárcel, Elsa Montín.

Dos de los hijos de Montanaro –encontrados según Mendoza “en otra habitación, atrás” -, de 34 y 28 años, también fueron procesados pero sin prisión, por “almacenamiento de sustancias estupefacientes”: exactamente 8,205 kilos de cogollo. Querían montar un club cannábico, pero aún no había terminado los trámites ante el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca).

También fue detenido ahí un peón, luego puesto en libertad. “Los hijos no tenían nada que ver con la prostitución de adolescentes”, afirmó la jueza. “Y el peón se encerraba”, agregó. “Ninguna de las jóvenes lo nombró”.

Esa estancia estaba cerca de la desembocadura del arroyo San Fernando en el río Uruguay. Tenía embarcadero y yates. Las fotos en manos de los investigadores no dejan mentir: es un lugar paradisíaco que escondía un infierno para varias adolescentes. Por este caso, Montín tomó declaración a 14 jóvenes de entre 14 y 17 años. Otras diez chicas también podrían estar involucradas, agregó.

Hacia dos meses que las autoridades locales del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) se habían reunido con Mendoza para llevarle una denuncia. “Vinieron personalmente a decirme que tenían información sobre una gurisa que se fugaba siempre y que ingería drogas”, señaló el jerarca. “De inmediato comenzamos a investigar y surgió el tema de la explotación sexual”. Comenzaba así la operación “Old Green”, traducción literal de “viejo verde”.

Intocable

El ahora procesado con prisión llevaba años –“por lo menos, entre cuatro y seis”, señaló Montín- teniendo sexo con menores a cambio de dinero o drogas, marihuana o cocaína. Esta investigación terminó arrojando que muchas mujeres que hoy se dedican a la prostitución comenzaron, siendo menores, con él. De hecho, su nombre apareció durante las investigaciones por el sonado caso de La Casita del Parque, que en 2013 le costó la libertad y el puesto al entonces secretario general de la Intendencia de Paysandú, Horacio de los Santos. Ese episodio, que a muchos les hizo desayunar lo arraigada y naturalizada que estaba la explotación sexual en menores en Paysandú, también lo tuvo como protagonista lateral. Quizá muy lateral.
Traeme a dos, que le pago dos mil a cada una

“En la actas de La Casita del Parque, una de las chiquilinas dijo que ‘salían’ con ‘Fulano’ o ‘Mengano’, o sino ‘con el viejo Martín’. Ahí se investigó, pero no surgió prueba alguna. Es que muchas de esas chicas no abrieron luego la boca”, dijo la jueza.

El “viejo Martín” se sentía “impune, intocable”, añadió Montín. Casi en forma diaria iba a buscar menores a las que recogía en la zona de la terminal de ómnibus o en las afueras de supermercados. La jueza incluso habló de otro hijo del procesado que se mudó de la estancia: "No quería ver más lo que estaba viendo".

El cuadro cumplía con todos los perfiles característicos de abusador y abusada, que ya los había descrito en enero para ECOS el sociólogo Luis Purtscher, presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia de Uruguay (Conapees) del INAU: el primero suele ser un hombre mayor 30 años, que muchas veces está en una posición de poder ya sea social como económica; la segunda, las segundas, en su mayoría son pobres, con escasa escolarización o en situación de abandono.

Las víctimas de la operación “Old Green” provenían de contextos socioeconómicos muy bajos. Muchas de ellas, incluso, ya eran madres. En declaraciones a la sede, casi ninguna parecía tener cabal conciencia de que era abusada: era una forma de obtener dinero y ya. “Solo una se puso a llorar, insistía en que necesitaba plata, y tuvimos que parar (el interrogatorio)… para no castigarla más”, dijo la jueza.

Tres estaban vinculadas al INAU. Eso, sostiene Montín, fue lo que precipitó su captura. “Si no hubiera sido una gurisa del INAU, no saltaba nada”.

A partir de escuchas telefónicas a través del sistema El Guardián, comenzadas con el aparato de la chica que se fugaba, comenzó a cerrarse el cerco sobre este hombre. Tenía 20 chips distintos, lo que dificultó en un momento la investigación. Los mensajes interceptados comenzaban a ser cada vez más evidentes: “Te espero”, “Vamos”, “Quiero otra”, “No quiero a esa, quiero otra”.

Uno de los últimos fue el detonante para precipitar el allanamiento y la detención, pedida por la jueza Montín y el fiscal Carlos Mota: “Traeme a dos, que le pago dos mil a cada una”, escribió Montanaro.

La carátula por la que fue a prisión reza que fue imputado “por la presunta comisión de reiterados delitos de retribución o promesa de retribución a personas menores de edad o incapaces para que ejecuten actos sexuales o eróticos de cualquier tipo en concurrencia fuera de la reiteración con reiterados delitos de entrega de sustancias estupefacientes en calidad de autor”. Había sido procesado sin prisión anteriormente por receptación y “por sacar a tiros a unos cazadores que estaban en su campo”, señaló Mendoza.

Zona vulnerable

Paysandú es un departamento particularmente permeable a la explotación sexual de menores. Según el sociólogo Luís Purtscher, si bien esto pasa en todo el país, en todas las zonas fronterizas –aunque sea frontera húmeda, caso Paysandú- “hay características que las hacen más vulnerables, como el tránsito”. No en vano Conapees tiene personal técnico en ese departamento. Para la jueza Montín, quien asegura que en cada turno suyo debe atender “por lo menos un caso” de abuso a menores, las drogas juegan un papel protagónico.

Tanto el comisario Mendoza como Andrea Tuana, trabajadora social y directora de El Paso, ONG que tiene un convenio con el INAU para trabajar en el litoral del país, coinciden en un aspecto: sí, se conocen más casos de explotación sexual a menores en Paysandú que en otros lugares, pero la Policía también investiga más.

“Hay casos de abuso constante en la zona rural, como un ‘hábito mal adquirido’ que hace que madres, padres y abuelos exploten a sus niños. Eso pasa mucho en campaña profunda”, aseguró Mendoza. En octubre de 2016 el país se estremeció con la noticia de que una abuela que obligaba a sus seis nietas, de entre 8 y 17 años, a tener sexo con hombres a cambio de dinero en El Eucalipto, a 80 kilómetros de la capital departamental; este caso también estuvo a cargo de la jueza Montín. “Pero es otra cosa, un hombre de mucho dinero, con barco y campo a orillas del San Francisco”, agregó el jefe de Policía.
Entre 2007 y 2009 Conapees recibió 20 denuncias que treparon a 333 en 2016. Este año habrá más.

“Para nuestra cultura, la explotación del cuerpo de las niñas es algo invisibilizado y naturalizado. Cuando nos presentamos, hace años, decían que esto era algo que acá no pasaba”, le dijo Purtscher a ECOS. Pero algo está cambiando: si entre 2007 y 2009, en tres años, Conapees recibió solo 20 denuncias, en 2016 esa cifra creció a 333. Su presidente aseguró a este portal que el año próximo ese número será aún mayor.

Este martes 19 a las 15.30, en la sede del INAU en Paysandú, autoridades del Instituto brindarán una conferencia de prensa respecto a este episodio. No se descarta que este caso tenga más ramificaciones.