Alumnos de Derecho tras la acción judicial por presos desnutridos

Sociedad

28/06/2017 11:56

Alumnos de Derecho tras la acción judicial por presos desnutridos

Así funciona la Clínica de Litigio Estratégico de Facultad de Derecho donde 20 alumnos impulsaron el recurso de amparo por los reclusos.

Un caso impactó a la opinión pública uruguaya en los últimos días: siete reclusos de la cárcel de Santiago Vázquez presentaban severos casos de desnutrición. La imagen de sus cuerpos desgarbados recorrió los medios y las redes sociales y el caso llegó a la Justicia, que condenó al Ministerio del Interior a diseñar un plan especial para esa situación. Pero no fueron abogados quienes impulsaron las acciones, sino los alumnos de la Clínica de Litigio Estratégico de la Facultad de Derecho.

Creada en 2015, la Clínica es una materia opcional de la carrera de abogacía, que dura un semestre y tiene, en promedio, una participación de unos 20 alumnos. Ellos, liderados por el docente Juan Ceretta y trabajando en el marco de un convenio firmado con el comisionado parlamentario para el sistema carcelario, fueron los que idearon e impulsaron esta acción presentada por medio de un recurso de amparo.

Ceretta contó a ECOS que la clínica nació como un apéndice del Consultorio Jurídico de la Facultad, que existe desde hace más de 60 años y tiene a más de 70 docentes trabajando, con una participación de más de 700 estudiantes al año. Allí se atienden unos 3.000 casos anuales y tiene sedes en Montevideo, Maldonado, Salto, Bella Unión, Paysandú. El consultorio es una materia obligatoria para los alumnos de sexto.

“El Consultorio siempre estuvo dedicado a casos individuales, pero en 2015 entendimos que para algunas acciones esa metodología de trabajo no era la más adecuada. Sobre todo, en aquellas que tienen repercusiones más allá del caso concreto, que tienden a impactar en las políticas públicas o que generan que a partir de ese juicio otros ciudadanos puedan acceder al mismo derecho”, explicó Ceretta.

En ese marco fue que nació la Clínica de Litigio Estratégico y desde allí han llevado adelante casos en general vinculados a derechos humanos, sobre todo los denominados de segunda generación, que son los derechos Económicos, Sociales y Culturales.

“En la Clínica no se atiende a demanda, como en el consultorio, donde hay una ventanilla a la que la gente acude a pedir una consulta. Aquí nosotros elegimos los casos y muchas veces los vamos a buscar. Elegimos casos paradigmáticos, cuya resolución impactará en políticas públicas”, dijo el docente. Entre esos casos, destacó especialmente las acciones realizadas por acceso a medicamentos de alto costo, además de una campaña realizada en 2015 para que en la Ley de Presupuesto no se incluyera un artículo que restringía las acciones de amparo.

“Nos involucramos también con cosas más generales, como por ejemplo: en lo vinculado al acceso a medicamentos, vimos que se repetían casos de pacientes con esclerosis múltiple, entonces abordamos acciones colectivas, de modo que el resultado favorezca no solo a quién lo inició, sino al conjunto de los que sufren esa patología”, agregó.

Para todo esto, afirma Ceretta, en el consultorio no hay tiempo ni recursos.

Dado que la asistencia de los alumnos a la Clínica es semestral, el docente contó que muchas veces les ocurre que en los meses de clase preparan el caso, discuten sobre la estrategia, obtienen la información necesaria para llevarlo adelante y procesan, pero no llegan a presentarse ante la Justicia. Entonces, se espera a los estudiantes del siguiente semestre, que cumplirán con esa instancia.

Ceretta aclaró que si bien son los estudiantes los que realizan todo el trabajo, es un abogado titulado el que firma por ellos ante la presentación judicial.

“Nos pasa que llega el fin de cursos y hay alumnos que piden por favor para seguir concurriendo, porque hay casos que les generan interés y compromiso. Y continúan viniendo como voluntarios u oyentes y son muy útiles porque transmiten su experiencia a los nuevos”, dijo el docente.

Además, el escaso tiempo que tiene la Clínica para presentar los casos genera que, situaciones urgentes queden “colgadas” entre un semestre y otro. Para eso, dijo Ceretta, se creó un grupo con docentes que tienen mayor carga horaria y se encargan de esos casos en los períodos de receso. Además, hay un estudiante en régimen de pasantía remunerada, que ingresó a ese puesto por concurso.

Caso de los presos desnutridos del Módulo 8 del Comcar

En la Clínica los alumnos proponen temas y muchas veces evalúan informes de organismos internacionales que hacen llamados de atención a Uruguay, generalmente por temas de derechos humanos. “Y nos ponemos a trabajar en cómo impactar judicialmente en ellos”, dijo Ceretta.

Así fue que llegaron a encontrar una serie de cuestiones que Uruguay no cumplía, como por ejemplo las llamadas “Reglas Mandela”, vinculadas al respeto de los derechos humanos de las personas privadas de libertad. “Empezamos a trabajar en casos de mujeres presas con hijos y para eso contactamos con el comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Juan Miguel Petit, lo invitamos a clase y estudiamos sus informes”, contó.

En ese intercambio fue que surgió la posibilidad de hacer un convenio para trabajar con él, que ya está en marcha y es a largo plazo.

“El mismo nos dijo que en su informe había situaciones incluso mucho más dramáticas que la que nosotros habíamos tomado, y fue cuando aparecieron los presos del módulo 8, realidades que nos impactaron y decidimos comenzar con eso”, agregó.

El trabajo se aborda desde la perspectiva del litigio estratégico, “que tiene la particularidad de que no se arranca así nomás, sino que se planifican bien las acciones, se hace un mapeo de actores involucrados, y cuando se decide el alcance del juicio ya más o menos tiene estudiadas las repercusiones que puede causar, ya sea en éxito o fracaso”, explicó Ceretta.

En esta área, señaló el docente, se puede encarar un caso incluso sabiendo de antemano que se va a perder, ya que “una de las características de la clínica es que en litigio estratégico una sentencia desfavorable también puede representar un llamado de atención”. Como ejemplo mencionó un caso de un abogado argentino que no podía concurrir a trabajar porque estaba en silla de ruedas y los juzgados no eran accesibles.

“Presentó demanda y perdió. Apeló y la sentencia se mantuvo, llegó a la corte y se mantuvo. Pero el manejo público del tema por el escándalo que representaba que una persona debía dejar su profesión porque no estaban dadas las condiciones para que fuera a trabajar fue más grande que si hubiera ganado y finalmente se instalaron las rampas necesarias para que pudiera concurrir a los juzgados. Ahí perder significó ganar y fue un caso ganado no solo para esa persona, sino para todos los que tenían su misma incapacidad”, finalizó.