"Nunca supe de alguien que saliera a matar mujeres por ser mujeres"

Publicado: 27/06/2017 18:56
"Nunca supe de alguien que saliera a matar mujeres por ser mujeres"
ECOS

Para el Instituto de Derecho Penal de la UDELAR, lo único que logrará la tipificación de femicidio es tener "más reclusos por más tiempo".

"Nunca supe de un caso, ni siquiera a nivel mediático, en que alguien haya salido a matar mujeres por el hecho de serlo, o a varones por ser varones. No he sabido nunca".

Así lo expresó ante la Parlamento Germán Aller, director del Instituto de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.

"Lo que ocurre con frecuencia es que una persona mata a otra porque la odia, por múltiples razones. De índole sexual, económica u otras, pero no que se haya matado a una mujer sólo por serlo", señaló.

Junto a él, otros 70 integrantes se expresaron en forma negativa sobre el proyecto de ley que propone agravar las penas en los casos de femicidio.

"Escuchamos a todos y nadie alzó la voz para decir que le parecía aceptable", aseguró al exponer su posición ante la Comisión de Constitución y Códigos de Diputados, que analiza la iniciativa.

Aller cuestionó en especial que el agravante esté planteado en parte por una eventual relación de "afectividad" e "intimidad" entre la víctima y el victimario. "En este campo no entra el amor, sino también los afectos entre compañeros de estudio o de trabajo. La relación de afecto es inmensa y hay muchos espacios", reflexionó.

En ese marco, señaló que el hecho de agravar porque hubo un vínculo de ese tipo, le hace pensar que en la gran mayoría de los homicidios existe una relación previa entre las personas. "El homicidio completamente aislado ocurre, pero no es la regla. Entonces, prácticamente todos caerían en este agravante", dijo.

El director del IDP ratificó así el informe que la Cátedra de Derecho Penal de la Facultad de Derecho elevó el año pasado en el que, mientras aprobaba la ley integral contra la Violencia de Género, rechazaba el capítulo referido al agravamiento de las penas.

Para Aller, se trata de una norma imposible de aceptar en un sistema jurídico, porque así Uruguay pasaría a la categoría de países en los que todos los homicidios estarán especialmente agravados.

"¿Nos podemos sentir orgullosos de incrementar permanentemente las penas ‑en este caso, las que estamos discutiendo en el día de hoy‑ sabiendo cómo son nuestras cárceles y que la reclusión en Uruguay, como pasa en muchas partes del mundo, es una gran fábrica de delitos?", se preguntó.

El catedrático dijo estar lejos de defender la conducta de un homicida, pero advirtió sobre los posibles efectos del proyecto.

"Puede darse una situación en la que haya existido legítima defensa incompleta y que efectivamente se mate habiendo existido antes una relación de afectividad. El varón mata a la mujer y entonces es femicidio, con un mínimo de 15 años de reclusión", dijo.

Advirtió que, de consagrarse la ley, lo que se asegurará es tener más reclusos por mucho más tiempo, colocados en "verdaderos depósitos de resquicios humanos".

Al especialista le llamó la atención que, a diferencia de las cátedras, el Senado respaldara en forma unánime un proyecto que desde el punto de vista penal es simbólico y que legisla con una perspectiva de género "contra el enemigo".

En ese sentido y citando a su colega Juan Carlos Fernández Lecchini, Aller sostuvo que la ley sería discriminatoria hacia los varones, al violar el principio de igualdad jurídica de las personas consagrado en la Constitución.

Lógica consecuencia

El catedrático se expresó también sobre el proyecto que plantea agravar las penas cuando las víctimas de homicidios sean niños o niñas menores de 13 años. Aller consideró que es una "lógica" consecuencia de la iniciativa de femicidio.

"Supongo que después podrían venir un proyecto de delito contra ancianos, después otro contra personas vulnerables por estar bajo los efectos de drogas, otro para algún tipo de ejercicio físico. Cualquiera que se encuentre en una situación de minusvalía o indefensión tendría que tener una ley propia", ironizó.

"Se trata de disposiciones que, en la eventualidad de que se transformen en ley quedan como mensajes sociales. Quizá como tales no sean malos, pero son ajenos al derecho penal", sentenció.