Petit: El Estado debería resarcir a familiares de presos asesinados

Publicado: 28/04/2017 07:18
Petit: El Estado debería resarcir a familiares de presos asesinados
Parlamento

El año pasado fue récord en homicidios y suicidios en las cárceles. Se llegó al máximo histórico de reclusos y volvió el hacinamiento.

“Diga usted los motivos por los que se infringió heridas cortantes en la muñeca derecha”.

“Porque me quería matar. Soy muy impulsiva y extraño mucho a mi familia. Me quiero tratar con psicólogo o alguien que me ayude a estar bien, y cuando salga poder trabajar y criar a mi hijo. Necesito mucho que me ayuden”.

Esto lo dijo Ana, una interna de la Unidad Penitenciaría 5, que en julio del año pasado había intentado autoeliminarse, al ser interrogada luego del hecho.

El tratamiento nunca llegó y Ana, trasladada a la Cárcel de Soriano, terminó suicidándose en febrero de este año.

La historia encabeza el informe que el comisionado parlamentario, Juan Miguel Petit, elevó este jueves al Poder Legislativo sobre el estado del Sistema Carcelario durante 2016.

El año pasado fue uno de los más violentos de los que se tenga registros. Hubo 44 muertes en las cárceles uruguayas. Del total, 31 fueron violentas, obedeciendo a homicidios o suicidios. Fue el año en que se registraron más crímenes fatales, que pasaron a ser la principal causa de muerte en las prisiones.

El año 2016 también registro el mayor número de suicidios de la última década. Y para Petit, en muchos casos, es evidente que las carencias existentes generan una indudable responsabilidad del Estado.

“Muchas de las muertes, en especial las violentas, no ocurrieron por un fatal designio, sino por carencias programáticas y de funcionamiento”, aseguró.

“Las familias que han perdido a un ser querido deberían ser resarcidas por el Estado, cuando ello ocurrió debido a una omisión pública de contar con centros penitenciarios acordes a las normas nacionales y los convenios
internacionales firmados por el país”, apuntó.

Una causa presentada en la Justicia pide, precisamente, procesar al presidente y al Ministerio del Interior por estas omisiones.

Las muertes violentas se concentraron en los “megapenales”. El Complejo Carcelario de Santiago Vázquez (Comcar) y el Penal de Libertad reunieron el 71% de los casos, y el 87% de todos los homicidios.

Las causas, según el informe, siguen incambiadas. Falta de programas de rehabilitación, una rutina diaria muy violenta y continuos casos de abusos hacia los presos o a sus familias.

“Estas situaciones se dan cuando el Estado no ofrece nada, cuando simplemente contiene y encierra”, lamentó Petit. Si no cambia, advirtió, el país tiene asegurada una fuente de violencia social permanente.

Así, mientras en el país en su conjunto hubo el año pasado una tasa de 7,6 asesinatos por cada 100.000 habitantes, esa cifra fue de 256 en el interior de las prisiones.

El Comcar registró a su vez el 77% de las muertes naturales, siendo que ese centro alberga solo el 30% de la población carcelaria total. Eso indica, según Petit, que allí existe un serio problema de atención a la salud general, que debe ser abordado de manera inmediata.

Aumento constante

La población penitenciaria sigue creciendo en Uruguay. Hay hoy en las cárceles 11.200 personas, lo que ubica al país entre los 30 con mayor población penitenciaria en el mundo en relación a sus habitantes.

“Es algo muy raro, porque esta no es la sociedad más insegura ni la más desigual”, dijo Petit.

Su argumento es que se decidió resolver determinados problemas sociales con la prisión. “Hay que pensar en alternativas”, sostuvo.

En promedio, Uruguay tiene 315 presos por cada cien mil habitantes.

Las cifras registran un aumento exponencial en las últimas tres décadas. En 1985 había 1890 personas privadas de libertad, que pasaron a ser 4400 en 2000. Para 2010, los presos eran 8800.

“Por encima de momentos de crisis o bonanza y más allá de administraciones, el aumento de personas presas se ha vuelto una constante”, observó Petit.

Cruel, degradante, inhumano

El informe indicó que cerca del 70% del sistema penitenciario presenta malas o muy malas condiciones de reclusión. El aislamiento es habitual, la convivencia es pobre y la oferta socioeducativa es casi inexistente.

Al respecto, Petit dividió al sistema en tres porciones. En el 33 % de las cárceles, el comisionado habla de “tratos crueles, degradantes e inhumanos”. Se observan en los celdarios I y II del Penal de Libertad, los módulos VIII, X, XI y XII del Comcar, los pisos 4 y 5 del Centro Femenino, el módulo II y la Celda Externa de la Cárcel de Canelones y el Sector A de Maldonado.

Otro 39% de las prisiones carecen de elementos suficientes para llevar adelante una correcta rehabilitación de los reclusos.

Como contracara, existen centros que han logrado muy buenos niveles de convivencia con un buen relacionamiento entre los internos, donde se implantan de manera sostenida diversas actividades. Alli se destacan, entre otras, las experiencias de la Chacra de Libertad, el Polo Industrial Femenino y la Unidad de Punta de Rieles. Estos casos representan el 28% del sistema.

Volvió el hacinamiento

El crecimiento de la población carcelaria terminó por provocar, luego de algunos años de baja, un nuevo aumento del hacinamiento en las cárceles.
Según el informe el promedio general es de 120%, el límite inferior de una superpoblación crítica.

La peor situación se vive en Tacuarembó, con un hacinamiento de 187%. Le siguen Salto (158), Canelones (151) y el Comcar (135). En contrapartida Domingo Arena, donde se alojan los condenados por violaciones a los derechos humanos, registra un índice de 75%.

Es tortura

En el Pabellón 12 del Comcar están alojados 20 presos en condición de confinamiento solitario. Llegaron en un momento a ser 40, en una situación que se arrastra desde hace un año y medio.

“Es una innegable tortura”, apuntó Petit. Cualquier preso, dijo, necesita un mínimo de dos horas diarias de contacto con otros seres humanos, según indica la doctrina internacional.

Se trata de personas que han cometido “delitos importantes” los cuales, más allá de su gravedad, “no dicen mucho sobre su personalidad, realidad o futuro”.

Para Petit, todos los presos deben ser tratados con dignidad, para que su recuperación de resultado. “El Estado no puede golpear a un golpeador, es una práctica que no debe existir”.

A cualquiera le pasa

Petit documentó el año pasado varios casos de corrupción de los funcionarios policiales que trabajan en las cárceles. El comisionado lo consideró natural, debido a las malas condiciones generales que se viven en las prisiones.

“Cualquiera que esté allí se degrada, pasa a ser un peor ser humano. Se deshumaniza, entra en un espiral de deterioro y degradación que afecta a todo el mundo”.