Matusalén, la tendencia de revivir desde lo antiguo

Publicado: 18/06/2016 10:57
Matusalén, la tendencia de revivir desde lo antiguo
Pereira considera que la gente cada vez se anima más a integrar objetos restaurados en sus hogares.

Una mujer emprendedora que se animó a entrar al mundo de la restauración. Sabrina Pereira, de 28 años, nos cuenta su experiencia

Por Selene Cardarello

Siempre le apasionó la decoración y la restauración, el arte de darle nueva vida a lo antiguo. Se sentaba con la computadora a estudiar para la facultad y cuando quería acordar tenía 50 pestañas abiertas de casas de decoración. “Veía películas y en vez de prestar atención a la historia me detenía en los muebles de la escenografía, los colores, las tendencias, cosas que cualquier otra persona ni se percata”.

Sabrina Pereira, de 28 años, directora de Matusalén, confiesa que después de haber pasado por diferentes facultades decidió dejar la carrera y arriesgarse a “cortar con las barreras y con todo lo que está predeterminado”.

Recordando algún tiempo atrás, comenta que pasaba horas mirando revistas de decoración, programas de televisión, que entraba a páginas de Estados Unidos y decía “yo quiero ser como esta mina” aunque pensaba que había cosas que solo pasaba en las películas.

“Mi padre que es carpintero y le gusta todo el tema del arte, me ayudó a dar el paso y decidirme; me impulsó a hacer algún curso, algún taller, a contactarme con diseñadores, arquitectos, a entrar en una zona que en parte era desconocida”.

Con muchas dudas y con algunos miedos, con cuestionamientos profundos sobre su vida personal y sobre su vocación, pero al mismo tiempo con inmensas ganas de probar, de jugársela y vivir de lo que ama y le apasiona, empezó a complementar con estudios lo que ya su padre le había enseñado y fue haciendo de su vocación su profesión.

“Pasó de ser un hobby a ser todo. Me puse a estudiar la paleta de color, la historia del mueble, los ambientes, los cortinados. Arriesgarse a hacer decoración o restauración de muebles, o hacer algo relacionado al arte, siempre te da un poco de miedo. No sé si me imaginaba emprendiendo tan rápido”.

- ¿Cómo surge Matusalén?

- Surge haciendo unas cosas para mí y para algunos amigos, me fueron haciendo pedidos chiquitos y pensé que podría estar bueno tomarlo como un trabajo, algo que aparte de vocacional pudiera ser redituable.

El detonante fue cuando viajé a Europa con un fin que no tenía nada que ver, pero hice un click. Me di cuenta que el arte era lo mío, la decoración, la restauración.

Matusalén empezó en el 2013, pero empezó ahí, tenía momentos de incertidumbre porque yo estaba pasando por un momento personal también de dudas, entonces tenía momentos en que sí quería Matusalén a toda costa y al otro día quería seguir con la facultad y era como una pelea interna.

El viaje fue en el 2014, después de ahí sí empecé de a poquito pero decidida y el año pasado, en el 2015, le puse todas las fichas y aposté a todo.

Al principio el fuerte fue todo lo de restauración, ahora unimos todo lo que es decoración, artículos de casa, basar, almohadones.

Dentro de Matusalén está restauración y la parte de decó. Empecé exponiendo en ferias, después siguieron los trabajos particulares. Le fuimos dando vida a Matusalén en las redes sociales y sobre todo con el boca a boca cada vez los pedidos fueron más.
Tener un emprendimiento es como un hijo, depende 100% de vos.

- Recientemente se inauguró el primer local al público.

- Sí, en junio inauguramos local en Casa Donka, (Rivera y Luis Alberto de Herrera). Es un espacio que promueve el diseño independiente y de autor. Es compartido, hay accesorios, ropa, zapatos.

Sigo teniendo clientes particulares que encargan cosas, hago que las retiren ahí, o las llevo a domicilio en Montevideo o en el interior.

- ¿Cómo te definís vos?

- Una loca. No paro, nunca paro. Mi día tendría que tener 48 horas. Estoy todo el día contestándole a los clientes, sábados 2 de la mañana, domingo 3 de la tarde, constantemente… Tener un emprendimiento es como tener un hijo que depende 100% de vos.

Tenés que estar al tanto, siempre pendiente de todo. Me defino como un soldadito de guerra, siempre puesta, no bajo los brazos, siempre para adelante. Obviamente hay momentos de incertidumbre, momentos que decís ayy ¿y esto gustará, saldrá?.
Se restauran muchos muebles de abuelos, tíos. Eso antes no lo veías

A la hora de entregar un producto es importante lo monetario porque obviamente es un trabajo, pero la mayor satisfacción es cuando un cliente te dice “me encanta, está buenísimo”.

Trabajamos con cosas que van a ser únicas, no se van a repetir y eso te genera adrenalina. Cada entrega es un mundo diferente y eso es lo que tratamos de buscar.

- ¿Qué diferencial tiene Matusalén?

- Restaurar un mueble no te digo que lo puede hacer cualquier persona, pero pintar y lijar es básico, el tema es la preparación de ese mueble, cómo llega ese mueble al cliente al final del proceso.

El que hace la restauración es mi padre, yo confío netamente, sé que detrás hay alguien que realmente sabe.

El trabajo que hacemos en Matusalén es de equipo, es un combo de carpintería con fuerte trabajo artesanal, con decoración, estética, restauración. Con cada producto nos sentamos, no es agarrar una mesita de luz, pintarla de blanco y que dentro de un mes le empiecen a salir manchas. Realmente damos un trabajo de calidad, lindo y garantido.
Ser emprendedora y mujer con todo lo que conlleva ambas cosas, es complicado

- ¿Cómo ves al público uruguayo frente a este tipo de emprendimientos? ¿Cómo responde?

- Responde bien, hace mucha restauración, se animan a los cambios. Restauran muchos muebles de abuelos, tíos. Van a remates, hay clientes que estando ahí nos llaman, nos mandan fotos para que los asesoremos y les digamos si están en buen estado o no. Yo trabajo con un público que es bastante selecto, es un público que le gusta la decoración por temporada.

Esto antes no lo veías y ahora lo ves. Vienen a buscar un mueble y terminás asesorando el diseño de toda la casa. Cada vez más a la gente le gusta tener casas de revista, como digo yo.

- ¿Qué trabas y qué impulsos encontrás en este camino de emprender?

- Todo lo que es el desarrollo para los emprendedores es muy lento. Yo estoy en OMEU que es la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay, las socias somos muy pocas.

Ser emprendedora y mujer con todo lo que conlleva ambas cosas, es complicado. Faltan muchísimos espacios, por más que se está tratando de ampliar el abanico en pila cosas, se trata de fomentar el emprendedurismo y el Estado por ejemplo te da facilidades para que abras una Pymes, faltan cosas de raíz, universidades.

No hay lugares de formación que te atrapen, entonces siempre terminás buscando el exterior.

- ¿Cuál es el futuro de Matusalén?

- Incierto. A corto plazo es tener más puntos de venta. Me imagino algo más grande a muy largo plazo. Pero a fines del año pasado no me imaginaba que en junio Matusalén iba a ser todo lo que ahora es.

Uno imagina cosas y cuando no las esperás ya están ahí, están pasando y te das cuenta después de que pasó. Se da todo tan rápido que no lo pensás y cuando te sentás y parás un segundo, caés.