Ida Vitale: "¡No me imaginaba que el día comenzaría tan complicado!"

Por: Leonel García

Cinco Sentidos

15/11/2018 13:32

Ida Vitale: "¡No me imaginaba que el día comenzaría tan complicado!"

EFE

A sus 95 años, la poeta ganó el Premio Cervantes de Literatura, la quinta mujer en ganarlo y el segundo uruguayo tras Juan Carlos Onetti.

La voz en el teléfono suena risueña y a la vez pausada, emocionada aun en la calma. Es la voz de una mujer de 95 años que pocas horas atrás, a las 9.30 de Uruguay, tras una "discreta llamada" desde España, se enteró que había ganado el principal premio que puede obtener un literato en castellano en el mundo. Es Ida Vitale.

"Fue realmente una sorpresa, yo pensé que estaba muy cumplida con los premios", dice Vitale a ECOS. Por segunda vez en la historia, el Premio de LIteratura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes va a parar a las manos de un artista uruguayo. Este jueves se anunció que la ganadora de la edición 2018 es ella. Es el mismo premio, otorgado por el Ministerio de Cultura de España a instancias de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que en 1980 ganó Juan Carlos Onetti.

También es la quinta vez que una mujer gana este premio, considerado el Nobel de Literatura en castellano, que fue entregado por primera vez en 1976; María Zambrano (España, 1988) , Dulce María Loynaz (Cuba, 1992), Ana María Matute (España, 2010) y Elena Poniatowska (México, 2013) fueron sus antecesoras.

Además de la elevada distinción, este premio significa para su ganador una cifra de 125 mil euros.

"España ha sido muy generosa conmigo. Me llamaron del ABC... no sé de qué otro diario, ¡ya estoy mareada! (ríe). Aproveché a mandar un saludo a mi editor en España (de editorial Pretexto), que me ha editado dos trabajos... Ahora que hay una tendencia mundial en que las editoriales grandes se comen a las pequeñas", añade.

España ha sido generosa. México también. Hace muy poco, en setiembre, ganó el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2018. En esa ocasión también saludó a ese país. Esa distinción, fue muy especial para ella. Ahí debió exiliarse en 1973, cuando sobrevino el Golpe de Estado, junto a su marido, Enrique Fierro. En ese momento trabajaba como profesora de Literatura, tarea que combinaba con la de poeta, crítica, traductora y periodista.

Este jueves, Vitale tenía previsto ir a Punta del Este. Es que iba a hablar durante la inauguración la 16ª edición de la Feria del Libro de Maldonado, a las 19 horas en el paseo San Fernando. Por decisión del destino, ese evento será abierto por una ganadora del Cervantes.

"Lo de Maldonado estaba prevista de antes. Yo ya me consideraba retirada y ya muy cumplida. No esperaba el Cervantes, sobre todo porque ese premio se ha dado a novelistas. No es como el Reina Sofía, que está más inclinado hacia la poesía", explica. Por supuesto, ella ganó el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2015.

Además, en el Cervantes hay una suerte de regla no escrita que dice que el premio se alterna, año tras año, entre un latinoamericano y un español. "Y el año pasado se lo habían dado a (el nicaragüense Sergio) Ramírez… ¡si hubiera tenido la más remota idea!", ríe.

Venciendo a la alternancia y al predominio de la prosa, Vitale insiste en que fue una sorpresa. No lo esperaba nadie, ni ella. Está cayendo en la novedad con el teléfono que no para de sonar en su casa. "Agradezco esta 'solidaridad' con las llamadas... también me hace recordar que el tiempo corre, ¡no me imaginaba que el día comenzaría tan complicado! Pero, como más o menos decía Shakespeare, al menos en una traducción libre, todo termina más o menos bien", se vuelve a reír.

El primer pensamiento fue para su marido, Enrique Fierro, poeta como ella, fallecido en 2016. Tras enviudar volvió a Uruguay para radicarse definitivamente.

"Pensé en él... que más que un gran poeta era un generoso marido. Y que siempre se alegraba por todo lo que me pasaba a mi. Sí... pensé en él...". Tras una pausa se le adivina otra sonrisa, pide disculpas, saluda y sigue preparando su viaje a Maldonado.

Obra

La reseña de su obra, publicada este mismo jueves en el diario El País de Madrid, la destaca como "representante de la poesía esencialista", con una obra "caracterizada por poemas cortos, una búsqueda del sentido de las palabras y un carácter metaliterario". Justamente su lenguaje, "uno de los más reconocidos en español", es lo más valorado.

Y distinciones no le han faltado, a esta mujer nacida en Montevideo el 2 de noviembre de 1923 e integrante de la llamada "Generación del 45". En 2009 recibió el premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo; en 2014, el Alfonso Reyes; en 2015, el ya citado Reina Sofía; en 2016, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca 2016.

Ella y Eduardo Fierro regresaron a Uruguay con el renacimiento de la democracia. Ella dirigió la parte cultural del semanario Jaque. En 1989 se radicaron nuevamente en el extranjero, en Austin, Texas. Ahí vivió la poetisa hasta 2016, cuando decidió volver a Uruguay tras la muerte de Fierro.

Entrevistada por EFE luego de esta última distinción, en su casa en Montevideo repleta de libros, Vitale lamentó que la poesía, que ella consideraba "para todos", se haya visto relegada a un lugar menor en el mundo de la literatura. "Quizás" ello corresponda a que "la cultura no es homogénea" y a que "cuando las cosas bajan, baja todo", en relación con la degradación cultural de las sociedades, opinó.

En su bibliografía se destacan: "La luz de esta memoria" (1949), "Palabra dada" (1953), "Cada uno en su noche" (1960), "Paso a paso" (1963), "Oidor andante" (1972), Fieles (1976), "Elegías en otoño" (1982), "Sueños de la constancia" (1988), "Serie del sinsonte" (1992), "La luz de esta memoria" (1999), "Trema" (2005), la antología "Sobrevida" (2016) y la compilación "Poesía reunida" (2017).

TRES POEMAS DE VITALE



Agosto, Santa Rosa (1988)


Una lluvia de un día puede no acabar nunca,
puede en gotas,
en hojas de amarilla tristeza
irnos cambiando el cielo todo, el aire,
en torva inundación la luz,
triste, en silencio y negra,
como un mirlo mojado.
Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua
destrozándose en torre y pararrayos,
me sobreviene, se me viene sobre
mi altura tantas veces,
mojándome, mugiendo, compartiendo
mi ropa y mis zapatos,
también mi sola lágrima tan salida de madre.
Miro la tarde de hora en hora,
miro de buscarle la cara
con tierna proposición de acento,
miro de perderle pavor,
pero me da la espalda puesta ya a anochecer.
Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.
¡Qué fácil desalmarse,
ser con muy buenos modos de piedra,
quedar sola, gritando como un árbol,
por cada rama temporal,
muriéndome de agosto!

Exilios (1998)


"…tras tanto acá y allá yendo y viniendo".

(Francisco de Aldana)

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.

Penitencia (2002)

¿Mirar atrás será pasar
a ser de sal precaria estatua,
un perecer petrificado
preso en sí mismo, parte
del roto encanto de un paisaje
cuya música no logro más oír?

¿Debo matar lo que miré,
el mito que minuciosa
pliego y despliego,
grava para mi paso solo?
¿Ciega borrar lugares,
playas, vientos, el tiempo?

Sobre todas las cosas,
anular horas que se han vuelto inútiles
como lluvia que cae
sobre el mar implacable,
como mis propios pasos
si no son penitencia.