Coro Giraluna: cantaron y resistieron con Waters ante 40.000 personas

Publicado: 5/11/2018 17:12

"Yo no le entendía lo que él (Waters) me decía pero cuando me hablaba me pegaba en el pecho", expresó Gustavo, integrante del coro.

Ya no recordaban la cantidad de veces que su cabeza había sido tapada con una capucha, pero lo realizaban al menos desde hacía un mes y medio. Sabían que podían llegar a estar así pero en un contexto que ninguno se lo había imaginado nunca. Finalmente ese día llegó.

Más de dos minutos en la oscuridad, sin poder ver absolutamente nada, pero sintiendo mucho. La capucha era realmente muy negra. Fernanda sentía las luces en su espalda, también escuchaba la devoción de unas 40.000 personas que no paraban de gritar y aplaudir. Estaba compartiendo el escenario con el mítico Roger Waters. Sabía que no debía moverse pero no podía evitarlo. En unos segundos se sacaría la capucha y sus ojos registrarían aquello que ni siquiera era capaz de imaginar. Y justo en ese momento las luces apuntaron a ella, se quitó la capucha y comenzó a cantar: "We don´t need no education" (No necesitamos ninguna educación).

A su corta edad, lograr la concentración ante un espectáculo de tal magnitud era difícil y lo sabía. Pero ver a miles de personas cantando y sentir la energía que trasmitían le dieron las fuerzas que necesitaba para que sus preocupaciones desaparecieron y comenzara a disfrutar el momento, al igual que sus once compañeros del coro Giraluna.

Estaba cantando "Another Brick in the Wall", aquella canción clave de la banda Pink Floyd, que compuso el propio Waters en 1979 y que no ha parado de sonar desde entonces. Una letra reivindicativa y de protesta que retrata la rígida educación que recibían los niños ingleses.

La bronca, el enojo de la represión y la fuerza que tienen que tener los más pequeños para resistir, son sentimientos que trasmite esta canción. Eso era lo que Fernanda y los demás niños debían representar en el escenario.

Justamente de resistir estos chiquilines saben muchos porque es lo que hacen todos los días. La frustración, la bronca y el no poder son sentimientos que cachetean su vida constantemente.

Giraluna es un proyecto del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (Inau), que trabaja con chicos en situación de vulnerabilidad, que viven en asentamientos de Nuevo París. En el centro trabajan todos estos aspectos y buscan inculcarle a los más pequeños que con esfuerzo los sueños sí se pueden alcanzar. Y de eso el coro de Giraluna, que ya tiene dos discos y dos premios Graffiti, sabe mucho.

Después de haberse bajado del escenario, los niños no pudieron contener su felicidad. No hubo muchas palabras de por medio, gritos de euforia, lágrimas de algunos y muchos abrazos fueron un fiel reflejo de sus sentimientos.

Los niños, como todos los artistas del espectáculo, bajaron del escenario y fueron a los camarines. Allí intercambiaron un sinfín de abrazos con Waters. Si bien el artista les admitió a los niños que no sabía hablar español y que tenía como tarea pendiente aprender, igualmente pudieron disfrutar de estar con él: se sacaron fotos y le pidieron autógrafos.

"Yo no le entendía lo que él me decía pero cuando me hablaba me pegaba en el pecho", le dijo Gustavo a la directora de Giraluna, Ana Campoleoni, luego del encuentro.

Campoleoni explica que es difícil que los chiquilines magnifiquen a través de palabras su participación, ni siquiera ahora que ya pasaron casi 48 horas. "Son niños", recuerda. "No sé lo que esperaban, sí sé lo que nosotros esperábamos cómo adultos y lo que esperaba el público y cumplieron", expresa sin ocultar el orgullo que siente.

"Se fueron aplaudiendo y saltando", cuenta la directora y asegura que, en situaciones como estas, sobran las palabras. "Es una cosa excepcional, una maravilla, un regalo increíble del universo pero todos los días para ellos el regalo es la vida", comenta.

A los integrantes del coro la producción les regaló las remeras negras que decían en blanco y grande "Resist" (resistir) que utilizaron en la actuación. Este lunes la directora vio a varios de ellos llegar a Giraluna con la remera puesta.