Caricaturistas uruguayos despiden a Hermenegildo Sábat

Cinco Sentidos

2/10/2018 14:43

Caricaturistas uruguayos despiden a Hermenegildo Sábat

EFE

Ombú: "Cada dibujo era una clase". Hogue: "Se debe saber que además era un gran tipo". Tunda: "Es una figura enorme". Y Arotxa lo dibuja.

La muerte en Argentina del caricaturista uruguayo Hermenegildo Sábat, a los 85 años, conmovió a sus colegas y compatriotas, consultados por ECOS, que lo tienen como un referente de la caricatura política y la expresión artística.

"Para mi, Sábat es uno de los grandes artistas que dio este país. Lo que más recuerdo es la libertad enorme que tenía para crear, no solo en los periódicos en los que trabajaba, sino también en sus proyectos paralelos", lo evoca Fermín Hontou, "Ombú".

"No solo fue un gran caricaturista de prensa sino que también fue un artista ejemplar. Editó mucho en Buenos Aires, sobre artistas que admiraba, como Onetti o Pessoa", dijo quien actualmente dibuja y escribe en el semanario Brecha.

Ombú aprendió mirándolo, más que relacionándose con él. "No fui amigo de él por una cuestión generacional, quizá también por su timidez. Cada dibujo suyo era una clase de dibujo".

Este caricaturista, así como el resto, no puede elegir un trabajo en particular de él. Sí destaca la serie que recuerda como la de las "viuditas caminando", al lado de exdictadores argentinos como Jorge Videla, Leopoldo Galtieri o Reynaldo Bignoni.

Horacio Guerriero, "Hogue", hoy en la revista Noticias, también tiene qué decir de "Menchi" Sábat. Lo conoce desde la década de 1980, cuando Hogue trabajaba en el diraio El Día.

"Es una gran pérdida, non solo desde el punto de vista profesional. Menchi era un gran tipo, generosos y eso es lo que duele. El artista es indiscutible, es lo que la gente ve. Pero está bueno que la gente sepa que además era un gran tipo", sostiene.
Hermenegildo "Menchi" Sábat, por Arotxa
Hermenegildo "Menchi" Sábat, por Arotxa

Hogue resalta la gran influencia que Sábat ha tenido sobre muchísimos dibujantes, lo que torna "inmortal" a su obra. Y de lo "muchísimo" que hizo, destaca sobre todo el texto "Monsieur Lautrec", sobre Toulouse-Lautrec, junto a Julio Cortázar.

Con Menchi, Luis "Tunda" Prada compartía dos pasiones: las artes plásticas y la música. Aún en shock -se enteró de la muerte de Sábat con la llamada de ECOS- no dudó en dejar sus impresiones. "Era una figura enorme en las artes; le gustaba el jazz, tocaba el clarinete. Desde que comenzó a trabajar sobresalió. Su carrera más importante la hizo en Argentina (adonde se radicó desde 1966) y quizá ahí lo consideran más. Fue un referente, una figura muy influyente en todos nosotros".

Como comunicador, Tunda entrevistó a Mechi en su programa "La mano que mira", emitido por TV Ciudad. "Cuando se enfrentaba a cosas donde estaba en juego su personalidad, se ponía un poco... tosco. No era así. Él hablaba y sonaba fuerte".

Tunda rescata los retratos de artistas, sobre todo la serie del jazz -"Una absoluta maravilla"- como lo que más le gustaba de su obra. Era la obra de un autodidacta: "Él era una persona muy intuitiva para trabajar, no se formó académicamente en ningún lado. 'Si me hubieran dicho a los 15 que el pincel se usaba así', me confesó una vez. Y lo que hacía era maravilloso".

Otro genio de los trazos, Rodolfo Arotxarena, "Arotxa", de El País, prefirió no hablar. En su lugar, envió una caricatura suya de su colega. No debe haber mejor forma de evocarlo.