Peaky Blinders: la serie de culto británica que es sensación

Por: Jorge Sarasola

Cinco Sentidos

21/07/2018 11:08

Peaky Blinders: la serie de culto británica que es sensación

Un super-fan, David Hatfield, se tatuó a todos los personajes en su espalda, en una odisea que tomó sesenta horas y costo 4.000 libras.

La primera temporada se sitúa luego de la Primera Guerra Mundial (1919) en una Birmingham industrializada donde el humo de las fábricas, la pobreza en las calles y la pésima sanidad proliferan. En la escena inicial se ve a Thomas Shelby, montado sobre un caballo oscuro como la noche misma, y andando al paso ante la mirada aterrorizada de los citadinos. Rápidamente nos enteramos que Thomas (o Tommy, más bien) es el líder de los Peaky Blinders, una banda criminal de origen gitano que infunde un respeto sin parangón en dicha ciudad.

La BBC siempre ha estado enamorada de lo que se conoce en el mundo anglófono como “period dramas” – que podríamos traducir como dramas históricos. Pero si una crítica comúnmente elevada a estas producciones es que son lentas y artificiales, no es este el caso. El creador, Steven Knight, oriundo de Birmingham, basó el guion en las historias orales sobre los Peaky Blinders reales que escuchó de sus tíos y abuelos. La serie, entonces, se sitúa entre la realidad y la ficción, dándole una plataforma a las historias orales que tienden a ser relegadas.

La cinematografía y el diseño de vestuario son fusionadas para crear una estética de contrastes claroscuros, glamorosa, hiperbólica, con ocasionales brotes de violencia tarantinesca.

La serie también se beneficia de un presupuesto descomunal (entre 1 y 1.5 millones de libras por episodio), lo que ha atraído a actores superlativos. El magnético Tommy es interpretado por la figura del momento, el irlandés Cillian Murphy, actor predilecto de Christopher Nolan y presente en films como Batman, Inception o Dunkirk.

A pesar de que Tommy y sus hermanos – John y Arthur – son los protagonistas de la trama, el show se lo roba un personaje secundario. Alfie Solomons, interpretado por el infalible Tom Hardy, es el líder de la banda criminal judía en Londres. Este personaje oscila entre lo impredecible y lo sociópata, y algunas de las mejores líneas del guión son reservadas para él. Cuando Alfie quiere describir lo desagradable que es la mafia siciliana, no puede contenerse: “[Los sicilianos] se c*** a una cabra el día de su primer vello púbico.” El líder de la mafia siciliana en la última temporada es interpretado nada menos que por Adrien Brody.

Un mal que tradicionalmente aqueja al género gánster es la falta de personajes femeninos que despierten interés como sus homólogos masculinos. Knight parece tener esto en cuenta, ya que la siempre espectacular Helen McCroy realiza una performance delectable como la tía de los Shelbys, y tesorera de los negocios: “Los hombres no tienen la inteligencia estratégica como para conducir guerras entre familias”, es quizás su frase célebre.

A pesar de su inmensa popularidad (es la producción con mejores ratings en BBC 2), la serie no ha estado exenta de críticos. El Guardian, por ejemplo, cuestionó la pobreza del diálogo, y la exageración en la representación de la época, que hace que se parezca a un “comercial de John Lewis.”

Es cierto que el guión no es el fuerte, ya que es el tipo de serie donde la trama superviene sobre la calidad del diálogo. Pero la acusación de exageración es problemática, ya que Knight lo ha admitido en entrevistas: “La serie es casi como un comic-book, todo es exagerado”, ha dicho. De hecho, es esta misma exageración que funciona para recrear la época de forma tan vívida. Una crítica más acertada se referiría a las implausibles historias de amor entre Tommy y sus numerosas parejas. Este inevitable romanticismo de la trama sí deteriora cualquier vestigio de realismo.

Independientemente de los debates críticos, la popularidad del show ha derivado en una influencia tremenda entre el público. Los cortes de pelo de los personajes (rapado al costado, largo en la cima), basado en el estilo de la Primera Guerra Mundial para que los soldados no contrajeran piojos, es hegemónico entre la juventud británica de hoy. Un pub de los Peaky Blinders ya ha abierto en Londres y “Peaky Blinders Tours” bullen en Birmingham.

Un estudio sugiere que cuando una producción está al aire, explotan las búsquedas en Amazon por las características “flat caps” que usan los personajes. De hecho, la línea de ropa en base al show ya es una realidad. Un súper-fan, David Hatfield, se tatuó a todos los personajes en su espalda, en una odisea que tomó sesenta horas y costó 4.000 libras, según informó el Daiymail.

Ya hay rumores de que luego de la quinta y última temporada, Knight comenzará a trabajar en “Peaky Blinders – The Musical.” Esta serie ha generado una audiencia mundial luego de que el – hoy denostado – Harvey Weinstein comprara los derechos y los vendiera a Netflix. El ultimo fan en confesar su predilección por el show ha sido el presidente argentino, Mauricio Macri, según publicó La Nación.

El programa ha acaparado la atención de famosos como Steven Spielberg, Brad Pitt, Snoop Dog y David Bowie, quien se aseguró de arreglar que la serie pudiese utilizar una de sus canciones, “Lazarus”, antes de morir.

Este punto conduce a lo que es quizás la característica más distintiva del programa, su música. A pesar de transcurrir durante las primeras décadas del siglo XX, la serie utiliza sobretodo el progressive-punk-rock de finales de siglo como soundtrack, donde se destacan aportes de Radiohead, Iggy Pop, Arctic Monkeys, PJ Harvey y The White Stripes. El compositor de la última temporada – Anthony Genn – es nada menos que un ex-miembro de Pulp, la reconocida banda de Jarvis Cocker. Esta disonancia estética entre la música y el período histórico opera de forma magnífica, al revelar la continuidad entre el origen industrial del norte de Inglaterra y su influencia en las bandas más características de la región hacia finales de siglo.

A pesar de que es un programa en pos del entretenimiento y no iluminación filosófica, no se puede obviar que la narrativa sí trata temas serios sobre la historia del Reino Unido. El estrés post-traumático juega un rol preponderante entre estos personajes que han sido destruidos por el horror de la guerra, así como la adicción al alcohol y drogas. La serie recrea de forma fidedigna numerosos eventos decisivos en la historia del país, como los atentados del Ejército Republicano Irlandés, la evolución de los sindicatos y manifestaciones a favor del sufragio femenino.

Solo una advertencia: el acento “Brummy” es de los más difíciles de Gran Bretaña, así que los subtítulos sin duda ayudarán.

*Peaky Blinders tiene 4 temporadas, es producido por la BBC y distribuido por Netflix.