Sus compañeros de generación le dicen adiós a Renzo Teflón

Por: Leonel García

Cinco Sentidos

25/04/2018 07:06

Sus compañeros de generación le dicen adiós a Renzo Teflón

Captura YouTube

Leonardo Baroncini, Roberto Musso, Eduardo Rivero, Gabriel Peluffo y Jorge Nasser evocan al primer rockstar uruguayo luego de la dictadura.

Pionero. Desfachatado. Único. Exquisito. Sensible. Rupturista. Incomprendido. Solidario. Son muchos los adjetivos que en estas horas se le endosan a Renzo Guridi, Renzo Teflón para todo el mundo. Este músico y artesano de 55 años, versado en electrónica y computación, hijo de un militante del MLN y exyerno de otro militante del MLN, falleció el lunes en el Hospital Maciel luego de una larga batalla contra un cáncer. Llevaba semanas dando la última pelea en el Hospital Español.

Para los que tienen menos de 30 años, es bueno saber que Renzo Teflón, flaco, alto, con los pelos parados y oculto detrás de lentes negros, así estampado para siempre en la memoria ochentosa, fue algo así como el primer rockstar que tuvo Uruguay en la reapertura democrática. Como resumen de vida, se puede decir que Teflón (Guridi) deja dos discos con Los Tontos, trío del cuál fue cantante y bajista, un par de proyectos musicales que no salieron del underground, dos trabajos solistas con tres años de distancia entre uno y otro, y también una hija. Los mayores sienten que parte de su infancia o adolescencia se ha hecho puré. Y varios que fueron sus compañeros de ruta en los años en que hizo bailar y agitar a un país aún gris, herido y resentido aceptaron rememorarlo para ECOS. Sus palabras y recuerdos son la mejor semblanza.

Baroncini: el abrazo que quedó pendiente

Bajo el alias de Trevor Podargo, Leonardo Baroncini fue el baterista de Los Tontos. Como era uno de los mejores y más versátiles bateros de Uruguay en los ’80, también se sentó tras los bombos en El Cuarteto de Nos y Los Estómagos. Formó el grupo con Renzo en 1984 y lo completó con Fernando "Calvin" Rodríguez en 1985. Es uno de los compositores del “Himno de los conductores imprudentes”, quizá el tema de más difusión de la banda. La disolución del grupo, en 1988, por factores que nunca se hicieron demasiado públicos y que ahora ya no importan tanto, dejó lugar a una distancia que recién pudo acortarse, para siempre, en los últimos días.

“Son muchas las cosas que se me vienen a la mente. Renzo fue una figura consular en mi carrera musical y en mi vida”, dice Baroncini desde Indianápolis, Estados Unidos, donde reside. “Lamentablemente, tuvimos un alejamiento cuando nos separamos de Los Tontos. Por treinta años nos hablamos muy poco y nunca en buenos términos. Por suerte hace dos viernes (refiere al viernes 13) nos llamamos, hablamos, nos amigamos y nos prometimos un abrazo para cuando vuelva a Uruguay. El abrazo tendrá que esperar hasta que nos encontremos de nuevo…”, el baterista se emociona.

De Renzo destaca su “humor ácido”, “lucidez”, “cultura” y velocidad para las respuestas en las entrevistas. En esa época, todo rockero era visto como un bicho “raro” (y eso, en los años ’80, podía significar tanto ser agresivo como corto de entendederas, drogadicto e incluso homosexual), y “los periodistas solo buscaban fallas”. Los Tontos tenían mucha visibilidad porque había alcanzado un disco de oro y sus trabajos se publicaban en Argentina y Chile. Un periodista de ese país los abordó en la propia escalera del avión y les preguntó a quemarropa: “¿cuál es su opinión sobre la situación del país?”.

“Eran los tiempos de Augusto Pinochet, nunca jamás podíamos decir algo bueno. Pero tampoco podíamos meternos en un problema ni bien pisábamos tierra. Renzo fue rapidísimo: ‘Flaco, recién llegamos, ¡no rompas las pelotas!’ Y nos fuimos por el costado”, recuerda el baterista.

“Él tenía una personalidad difícil y yo también... Por eso, teníamos muchos choques. Pero había un cariño y una admiración mutua. Y por pavadas… por egos… por diferencias musicales terminamos perdiéndonos tres décadas de amistad. Y no había un por qué”, concluye.

“Leo, te mando un abrazo con fractura de costillas”, fue el último saludo de Renzo a su viejo socio de juventud, desde miles de kilómetros al sur, por teléfono y un viernes 13 de abril de 2018.

Musso: aquellas charlas de boliche

Roberto Musso es voz, guitarrista, cantante y compositor de El Cuarteto de Nos, hoy una de las bandas uruguayas de mayor éxito dentro y fuera de fronteras. En la década del ’80 cumplía la misma función en la misma banda, solo que para un público sumamente minoritario que no alcanzaba a entender del todo su propuesta. Por el contrario, Los Tontos estaban en la cresta de la ola. Eso no impedía que ambos grupos se sentaran a la misma mesa de un bar. Había un músico y amigo en común: Baroncini.

“Tengo un sentimiento de mucha tristeza. Creo que es el mismo que embarga a todos los que empezamos a hacer música, siendo jóvenes, en la década de 1980. La nuestra fue una generación de una efervescencia creativa increíble, de vivir la adolescencia en dictadura y luego hacerte adulto en democracia. Esa es una marca indeleble muy difícil de transmitir”, cuenta.

Hay más nexos entre una banda y otra. El primer recital de Los Tontos fue en octubre de 1984, organizado por el Taller Uruguayo de Música Popular (TUMP). Fue una formación de emergencia y una presentación ensayada de apuro, entre Renzo –que además de cantar tocaba la guitarra-, Baroncini y Santiago Tavella, quien además de ser el bajista del Cuarteto, fue el primer bajista de Los Tontos. “Y Leo (Baroncini) grabó en nuestro primer disco. El nexo era muy fuerte a nivel personal y de propuesta; no éramos lo mismo pero también jugábamos con el humor y la ironía”.

Más que cruzarse en algún evento –Los Tontos eran muy populares; el Cuarteto, no-, solían juntarse en bares: el de Bulevar Artigas y Ana Monterroso, el de Rivera y Paullier. “Mis charlas con Renzo eran más de boliche, en épocas donde había lugares para eso, para charlar y encontrarse. Leo era muy amigo de Riki (Ricardo Musso, exguitarrista del Cuarteto, hermano menor de Roberto) y venía con Renzo. Era un tipo súper ingenioso y carismático”.

Rivero: mejor no hablar de ciertas cosas

Fue en un disco de Eduardo Rivero, músico y periodista, que se produjo una de las pocas intervenciones musicales de Renzo en los años ’90 en el mundo que podría llamarse "industrial". El exTontos aportó coros a “Las chusmas” un tema del disco “Debes esforzarte más”, de Lavanda Elástica, el grupo de Rivero, de 1996. Por esa época, este comunicador tenía un programa en CX26 al que invitó a entrevistar a Teflón.

Él le puso solo una condición: “Preguntame lo que quieras, menos lo que pasó en el Franzini”.

Renzo refería a Montevideo Rock II, el festival que se realizó en el estadio Luis Franzini a fines de febrero de 1988. Un grupo minúsculo de intolerantes atacó a monedazos a Los Tontos –la banda uruguaya más popular, la que había logrado un disco de oro, la que tenía un programa de televisión- y no los dejó hacer ni dos temas. No son pocos los que piensan que ese episodio fue el canto del cisne para esa generación del rock nacional.

“Estoy muy afectado. Se terminaron desencadenando un montón de cosas que no debieron pasar en un talento como Renzo, una persona exquisita, culta, leída, ultrasensible. Era una estrella acá, en Uruguay, ¡firmaba autógrafos en la calle! Luego se desarrollaron unas circunstancias… ¿por qué fueron apedreados en Montevideo Rock II? ¿Por qué tenían un programa de televisión donde pasó medio mundo del rock?”. Se refiere a “La cueva del rock”, emitido por Canal 4 en el segundo semestre de 1987.

“Eso lo destrozó anímicamente. Nunca se pudo recobrar de eso”, afirma Rivero.

Tan triste como eso es, señala, que se vaya a los 55 años “cuando aún tenía mucho para dar”. Rivero no oculta su fastidio cuando dice que recién cuando se supo que estaba internado, y que varios allegados estaban haciendo movidas para ayudarlo económicamente, muchos se acordaron de él.

“Muchos de Los Tontos se acuerdan de ‘El puré’ ('Himno de los conductores imprudentes'), pero esa canción la hicieron Baroncini y Mandrake Wolf. Pero Renzo hizo obras maestras del rock uruguayo como ‘El gerontocida’, ‘Ana, la del quinto’, ‘El guatercló azul’… ¡Escribió ‘El guatercló azul’ (una parodia a ‘El unicornio azul’) en épocas en que Silvio Rodríguez era intocable para el público, lo querían matar! Y tenía una propuesta bailable, festiva, que apelaba al humor y a la ironía en momentos que en el rock uruguayo eran todos dark, con caras de mal, ¡esa era la valentía que tenía!”, concluye el músico y periodista.

Peluffo: la coraza que escondía un tipo afectuoso

Gabriel Peluffo es pediatra y subdirector del Hospital Pereira Rossell. Pero en los años ’80 fue el front-man de Los Estómagos, otra de las locomotoras del rock uruguayo postdictadura. Antes de probar con el tango, logró un segundo estrellato al frente de los Buitres. Fue testigo de la llegada al estrellato de Los Tontos y también de su declive.

Mucho antes, hubo una chance de que él mismo fuera el cantante de Los Tontos. Al menos, participó de unos ensayos.

“Yo tuve contacto con él ahora (en el Hospital Español) sobre el final de su vida. Todavía quedaba en Renzo esa luz que tenía de tipo afectuoso e inteligente. Ese sarcasmo que él tenía... Sí, era alguien muy afectuoso”, lo define Peluffo.

El cantante de los Buitres recuerda que, en los primeros encuentros, sí todos los integrantes de esa generación estaban bastante “a la defensiva”, Renzo estaba “a la ultra defensiva”: “Tenía una coraza muy fuerte, pero luego de que se ablandaba salía a relucir un tipo muy afectuoso”, insiste.

Estaba eso y su talento. El primero disco de Los Tontos, homónimo, de 1986, “es algo fantástico, sublime”. Fue el primer disco de oro de esa generación. El cantante de los Buitres recomienda –prácticamente exige- que los que piensen que se trata de un disco superficial y ligero, que le den una segunda escucha. “Las letras son sumamente inteligentes”.

Los Tontos y Los Estómagos, junto con Los Traidores, emergieron como la triple punta de lanza detrás de la cual se desarrolló todo el rock uruguayo de los ’80. Inevitablemente, surgieron las versiones de rivalidades. Peluffo dice que eso no ocurrió entre su banda y la de Renzo. “El único conflicto que hubo con ellos fue que no quisimos ir a su programa de televisión. Eso no les gustó. Pero eso no fue contra ellos, sino por una mala experiencia que habíamos tenido antes en la tele”, asegura.

¿El propio Peluffo podría haber sido el cantante de Los Tontos? Más de treinta años después, este médico cuenta que eso alguna vez estuvo arriba de la mesa. “Yo llegué a ensayar con ellos, ¡en un principio Renzo no quería cantar! Pero al final, entre todos, lo convencieron de que lo tenía que hacer”, se ríe.

El 25 de diciembre de 1985, en el Teatro de Verano, las bandas entonces emergentes que participaron de “Graffiti”, el disco compilado (“ensalada”, como se le decía entonces), actuaron en el Teatro de Verano. Entre ellas estaban Los Tontos y Los Estómagos. “Yo estuve ahí. Cinco mil personas los ovacionaron sin siquiera conocerlos”. Fue el punto de partida: nadie se resistía con "el puré".

El 28 de febrero de 1988, muy cerca, en el estadio Franzini, la intolerancia y agresividad de unos pocos truncó casi al inicio el show de Los Tontos, en el Montevideo Rock II. “Yo también estuve ahí”, recuerda Peluffo. “Fue un episodio indignante que además significó una genuflexión ante el rock argentino (N. de R. los artistas de ese país no solo recibieron una mejor acogida, sino un mejor tratamiento de los técnicos de sonido). Y yo fui a apoyarlos luego de lo que pasó. Los consideraba mis amigos”.

Nasser: un conocedor del juego

Jorge Nasser hoy es un solista que cabalga entre la música folklórica y el rock. Pero en los años ’80 volvía de Argentina para probar suerte con Níquel.

“Y la primera persona que nos dio un espacio para difundir lo que hacíamos fue él, en ‘La cueva del rock’. Así que lo primero que tengo con Renzo es agradecimiento. Esa era su impronta desde el desenfado: abrir caminos”.

Sobre lo que el destino le deparó a Renzo Teflón, a Nasser le merece una reflexión: “En Uruguay no se perdona el éxito; y tampoco se perdona que no estés en el candelero”. En todo caso, resalta él también su valentía: “Él conoció cómo era el juego, cómo era todo el tema del éxito, ese gran impostor… y decidió tomar otros caminos en su vida, volviéndose artesano, y volvió luego a la música desde una perspectiva independiente”.

Nasser reconoce una similitud entre Los Tontos y Níquel: ambas supieron ser las bandas de rock más populares de Uruguay en sus respectivos momentos; y ambas fueron atacados por eso. “Renzo me lo señaló alguna vez, me dijo que no diera bola. Me sentí muy apoyado por él en los años ’90. Es que él tenía muy claro cómo era el juego acá; quizá por eso muchos no se lo perdonaron…”.

Nasser encuentra ciertas similitudes también entre los finales de Renzo Teflón y Eduardo Mateo. Lamenta que la historia vuelva a repetirse. No le hace ninguna gracia que la frase de Horacio Buscaglia (“Qué sponsor la muerte”) pueda tener una renovada vigencia. “Definitivamente, deberíamos ser más gratos con nuestros artistas”.