Música, yoga y sueño cumplido en cárcel: recluso sacó su disco de rap

Por: Patricia Vicente

Cinco Sentidos

6/07/2017 13:40

Video: ESPACIO OMBIJAM

“Desahogo cultural” es el primer álbum de Federico González, interno de Punta de Rieles, que tuvo apoyo del grupo Yoga y Valores en Cárceles

"Por querer dedicarme a conseguir dinero fácil creí que sabía todo, arruiné mi vida, ahora busco mejorarla, ampliar conocimientos, aprender de lo que vivo y crecer con lo que tengo”.

Ese es el estribillo de “My life”, uno de los cortes de difusión de “Desahogo cultural”, el primer disco del rapero uruguayo Federico González. El álbum incluye 10 temas, fue producido por Sebastián Peralta, quien trabajó, entre otros, con No te va gustar. El proceso de producción y grabación insumió un año y la remasterización se hizo en estudios de primera línea en Chile.

Los 10 temas que componen el disco fueron escritos por Federico en una celda de la Unidad Nº6 de Punta de Rieles, donde cumple su condena hace una década. Tiene 30 años, le quedan al menos cuatro para salir y toda su vida soñó con sacar un disco, pero no pudo hasta que, como dice su canción, hizo un click.

“Me hizo un click, decidí cambiar, no podía concluir mi vida en este lugar”.

Ese cambio se vio influido por su contacto con el programa Yoga y Valores en Cárceles, que trabaja desde hace tres años en Punta de Rieles brindando clases de esa disciplina y buscando fortalecer las “herramientas intrínsecas” de los reclusos. “Puede ser desde manualidades, carpintería, estudios o, como en este caso, el canto. Los estimulamos para que se generen un proyecto de vida”, explicó a ECOS Pamela Martínez, coordinadora de la iniciativa.

“Cuando empezamos, lo que pretendíamos era grabar un tema, pero nos entusiasmamos y llegamos a tener un CD”, agregó Martínez y contó que todo lo pudieron hacer gracias al trabajo de voluntarios que se fueron sumando.
Entre ellos estuvo Peralta, reconocido productor del ambiente musical uruguayo, además de Álvaro García que produjo el video y por intermedio de ellos se llegó a masterizar el disco en Chile.

Durante ese año hubo que pedir permisos especiales para que Federico pudiera salir del centro de reclusión al estudio para grabar los temas. Todo estuvo a cargo del grupo Yoga y Valores en Cárceles, que además organizó la presentación del álbum en la sede de Agadu, donde el artista recibió su carné de socio, el primero que se otorga a un privado de libertad.


“Fue un momento muy emocionante, allí acompañaron a Federico sus amigos, su abuela, sus padres, su hijo, al que no veía hacía medio año. Queríamos que tuviera la posibilidad de hacer esta presentación rodeado de sus afectos, porque lo va a necesitar. Sabemos que esto es un proceso, esta fue una parte muy alta, pero las cosas van a bajar ahora”, explicó Martínez.

Se hizo una pequeña edición del CD, que está a la venta por medio de la página de Facebook de Yoga y Valores en Cárceles. Para esto contaron con apoyo económico del Ministerio de Educación y Cultura, ya que por ahora no encontraron un sello discográfico interesado.

Trabajo con reclusos, operadores y familias

La obra que lleva adelante grupo Yoga y Valores en Cárceles es honoraria e incluye clases de yoga a reclusos, pero además un trabajo con las familias, para las que reúnen alimentos y ropa de abrigo por medio de donaciones.

Actualmente, están trabajando en la construcción de una escuela dentro de Punta de Rieles, en un terreno que les fue cedido. Para ello están recibiendo ya algunos materiales que les permitirán comenzar la obra y apuntan ahora a conseguir el equipamiento.

“Va a ser la primera escuela de transformación de la conciencia que se construye dentro de una unidad. Allí van a poder participar todos juntos de las actividades, internos, familias y también operadores”, dijo Martínez.

Además, este mes lanzaron un “banco laboral”, que apunta a la generación de puestos de trabajo para los reclusos que forman parte del programa y que salen en libertad. Es impulsado junto a la Cámara Oficial Española de Comercio.

Por otra parte, el grupo está trabajando para tener una sede y así tener un espacio propio donde recibir las donaciones y seguir trabajando en los talleres.

"En esos talleres nosotros trabajamos en la alfabetización de las emociones, la transformación de la conciencia y la reeducación de hábitos. Abordamos emoción, pensamiento y acción y en estos tres años vaya si hemos visto buenos resultados. Eso, justamente, es lo que nos impulsa a seguir trabajando desde el voluntariado", explicó Martínez.