"Voy a seguir peleando por una izquierda menos hipócrita de lo que es"

Por: Leonel García

Cinco Sentidos

1/06/2017 18:07

"Voy a seguir peleando por una izquierda menos hipócrita de lo que es"
CAPTURA TENFIELD

La Falta y Resto homenajea a su espectáculo "Anarquía" en el Sodre. Su director, Raúl Castro, habla de murgas, anarquías y utopías varias.

“Cuando la murga uruguaya cumplió 100 años, decidimos hacer ‘Anarquía’. Eso fue en 2007. Y fue la primera vez en un siglo que un espectáculo de murga tenía todas sus músicas y letras inéditas, ¡a los cien años de fundado el género!”, le dice Raúl Castro a ECOS sin disimular ni un ápice el orgullo.

“Ese fue nuestro homenaje y mal no nos fue porque ahora, diez años después, estamos festejándolo”, añade del fundador, letrista y director de murga Falta y Resto.

El Auditorio Nacional del Sodre tiene asegurado casi un lleno total el 21 de junio. Ese día, a las 21 horas, Falta y Resto presentará su muy recordado espectáculo “Anarquía”, celebrando sus diez años. Por ahora, se realizará una sola función en Montevideo. Es que ni bien se supo que pensaban actuar su obra de 2007, un productor argentino los contactó y ya les consiguió fechas en Gualeguaychú, Rosario, Córdoba, Santa Fe, Concepción del Uruguay, Buenos Aires y La Plata. “Y después seguimos, no sé cuándo vamos a volver. Además, ¡tenemos que prepararnos para el Carnaval!”.

Buena noticia entonces: Falta y Resto quiere estar en el Carnaval 2018.

A dos puntas entre los diez años de “Anarquía” y los preparativos para el próximo febrero, y gozando de una recobrada salud que lo tuvo a mal traer el año pasado, Raúl Castro se tomó un tiempo para dialogar con ECOS.

- En su momento, “Anarquía” significó el regreso de la Falta, luego de un año de ausencia, ¿le sorprendió que pegara tanto? No fue un espectáculo que llegara muy alto en el Concurso Oficial, pero sí tuvo más sobrevida que otros que puntuaron mejor.

- Cuando arrancás un espectáculo, nunca sabés adonde puede llegar. Lo que nos pasó con “Anarquía” no nos ha sucedido muy seguido, te seré sincero. Por lo general los espectáculos sobreviven un rato luego del Carnaval y quedan algunas cosas, alguna canción. Siempre queda algo para el repertorio histórico. Pero en este caso concreto, lo que fue más evidente es que sorprendió la obra en general, la concepción total del espectáculo. Fue una historia muy interesante, simpática e ingeniosa. Filosófica y políticamente era muy fuerte. Cuando empezó a pegar ya no la paraban más.

- Es en base a una historia real, ¿qué cautivó más? ¿Qué pegó más en la gente?

- Primero, por las puteadas del Viruta (el protagonista). Ese fue el anzuelo más ingenioso, esos versos tipo Jaimito, tiernos pero utilizados para lograr el amor entre los hombres, que eso al final es la anarquía: el amor que va a permitir que no haya más violencia, más explotación del hombre por el hombre; que haya justicia y paz, la utopía. Por eso pelea Viruta y por eso debíamos pelear todos los artistas.

- Luego de ahí no salieron por tres años, ¿qué pasó?

- Y… “Anarquía”. La gente llamó a pedir el espectáculo. Hicimos varias giras. Incluso por Argentina donde ya estábamos. Eso nos impedía estar acá para preparar un buen carnaval para Montevideo.

- Ese año, 2007, salieron sextos. A raíz de lo que generó luego “Anarquía”, ¿te da bronca ese puesto?

- Lo que pasa es que… depende cuáles sean tus objetivos al hacer una murga. Si hacés una murga para ganar el carnaval, con esa lógica Falta y Resto no debería existir ya. En 37 años ganamos de trayectoria dos veces. Sin embargo, cuando nos planteamos la murga fue con el objetivo, primero, de ayudar a voltear a la dictadura. Cuando logramos ser parte de ese proceso para liberar Uruguay, nos dimos cuenta que teníamos entre manos un instrumento para hacer más rica y más fecunda la realidad, para cambiar para bien el mundo. Entonces cuando vos te proponés cambiar el mundo, el premio en un concurso no te toca ni las uñas de los pies. Capaz que un primer premio te ayuda más, pero más que nada por un tema de marketing y visualización. En realidad, lo que te ayuda a cambiar el mundo es un espectáculo como “Anarquía”.

- Recién mencionaste anarquía, utopía, resistencia a la dictadura. Siempre te definiste de izquierda, ¿te gusta cómo está la izquierda hoy en Uruguay?

- Mirá… pienso que la izquierda… se ha confundido bastante. Nos hemos confundido bastante. Yo sigo pensando que soy un hombre de izquierda. Pero una cosa ha sido estar en la oposición y otra es estar en el poder. Desde ese poder hemos cometido errores. Entre ellos, ser seducidos por el canto de las musas del consumismo. Veo a las jerarquías más importantes de la izquierda guardando la misma estética de vida que los burgueses, los capitalistas, los conservadores y la gente de derecha. Me pregunto, entonces: ¿hasta qué punto se ha sido sincero a lo largo de los años, con nuestras convicciones, con nuestra ideología, cuando adoptamos estos modos de vida? Cuando el Frente Amplio cumplió 40 años invitaron a la Falta al Palacio Peñarol. Antes ibas a un acto del FA y enfrente estaba lleno de puestos de chorizos, torta frita, banderas en la calle; ahora había puro auto cero kilómetro… La izquierda es una cosa desde lo ideológico y otra cosa desde lo concreto. Un soñador, un loco como yo, que se anima a subir a los tablados casi a los 70 años a gritar anarquía, va a seguir peleando por una izquierda que sea menos hipócrita de lo que es.

- ¿Y sentís que las murgas están más dóciles, más amaestradas, con la izquierda en el poder? Es un movimiento identificado con la izquierda.

- La murga nunca puede ser oficialista, si es murga. Siempre tiene que ser crítica, oposición, meter dedo en la llaga. Capaz hay un grupo de gente inscripta bajo el rótulo de una murga, cantando como una murga, pero que si es oficialista no es una murga. Para ser murga, se tiene que ser crítica, punzante, removedora, buscar nuevos caminos…