Lucas Sugo y la búsqueda incesante de otro gol de chilena

Por: César Bianchi

Cinco Sentidos

13/04/2017 05:41

Lucas Sugo y la búsqueda incesante de otro gol de chilena

El cantautor, ídolo en el interior con su charanga, conquistó a todo el país y ahora quiere convertirse en artista internacional.

Hace rato que este artista, nacido en Tacuarembó y riverense por adopción, se ganó el corazón de los uruguayos, basado en su repertorio y en la imagen que proyectó de hombre sencillo, del norte del país, que nunca se la creyó. Le costó un tiempo pero dejó de ser "el de Cinco minutos"; ahora ya todos conocen su sensibilidad artística.

A un día de tocar en la Criolla del Prado, previo a su cumpleaños 39, Sugo le confiesa a ECOS que tras conquistar el interior argentino y al público boliviano, ahora va por más: va por todo. Y sabe que va a llegar, dice.

-¿Por dónde te van a ver los uruguayos en esta Semana de Turismo?

-Mañana viernes14 voy a tocar en la Criolla del Prado, pero también voy a andar por los pueblos del interior, como a mí me gusta. Tocar en un pueblito del interior como es Polanco, voy a estar en Vichadero, Tacuarembó, me encanta poder llevar mi música a todo el país, a los festivales grandes y a lugares más chicos de pueblos remotos. Estuve en la Patria Gaucha y la semana pasada en Minas y Abril. Lo de la Criolla del Prado, ahí en Montevideo, va a estar muy bueno porque es un día antes de mi cumpleaños, así que va a estar muy bueno festejarlo con toda esa gente. Me pierdo el festival del Olimar en Treinta y Tres porque es netamente folclórico, es uno de los que tengo en el debe, ¿sabés? Ese y el festival del parque Andresito son los dos que tengo en el debe, pero si Dios quiere, algún día se va a dar.

-En la última edición de Minas y Abril, además, sirvió para ayudar al hospital minuano...

-Exactamente, fue un show totalmente solidario y eso está buenísimo. Cuando nos tocó el tiempo no ayudó, llovió mucho, y nosotros tomamos la decisión de donar nuestro caché por una causa tan noble como lo es ayudar al hospital de Minas. Ahí me entregaron una plaqueta como reconocimiento y me puse muy contento porque está muy bueno. Para mí es una obligación moral tratar de retribuir así a la población tanto cariño.

-Richard Mattos, de Banda Zeta, una banda de Florida que está cosechando éxito internacional, ha dicho que llegaron a Bolivia y se sentían como los Rolling Stones, porque ni bien pisaron el aeropuerto los esperaban 15 cámaras de televisión. ¿Dónde te sentís vos cómo los Stones?

-¡En el interior! En el interior de donde provengo, de donde soy. También están pasando cosas muy lindas en el interior de Argentina, y cuando fuimos a Bolivia también. Yo sé diferenciar los distintos tipos de laburo. Ir a tocar a Argentina o Bolivia es ver que pasan cosas muy fuertes y contundentes, acá en Uruguay también pasan cosas fuertes y contundentes. Ahora, la gira que hicimos por España, Estados Unidos o Canadá es mucho más reducido porque vamos a tocar para las colonias de uruguayos. Pero todos son especiales. Y aprovecho para decir que cuando fui a Bolivia escuché mucho la canción "Agua helada" de Banda Zeta y eso me pone muy feliz. Pero cuando voy a Bolivia o al interior de Argentina voy a tocar para los bolivianos y argentinos, que conocen mis canciones.

-¿Y por qué crees que tu música pegó en Argentina y en Bolivia y no en Paraguay, Perú, Chile o Venezuela?

-Creo que es un trabajo gradual, se van dando las cosas. Estamos apuntando a todo el mercado sudamericano, pero lo mío no es un fenómeno masivo inmediato. Lo mismo había sucedido en Uruguay: mi zona de incidencia era el interior y en la capital yo no era conocido, después sí llegué a la capital. Lo mismo me está pasando en Argentina: voy mucho a las provincias y están pasando cosas muy lindas, pero todavía en el interior de Argentina. Si seguimos trabajando así, creo que vamos a llegar a Buenos Aires. Y como viene la mano, vamos a apuntar a Chile, a Perú y Paraguay también entre este año y el año que viene. Primero hacer un poco de prensa y difundir mi trabajo, para después empezar con los shows.

-¿"Cinco Minutos" te abrió las puertas del exterior?

-Sí, claro. Te voy a confesar a tí y a los lectores: las primeras veces que yo fui a Argentina o cuando fui a Bolivia yo no era Lucas Sugo, era el cantante de "Cinco minutos". Me dio la posibilidad de llegar y presentarme como un artista, pero primero llegó el hit, entonces está la gratitud a esa canción que tanto me dio en mi país, y la posibilidad de conocer otros lugares. Todo fue gracias a "Cinco minutos", pero yo llegaba y decía: "Hola, me llamo Lucas, soy el que canta 'Cinco minutos', pero además hago estas otras canciones...".

-¿Qué fue lo más loco que pasó gracias a esa canción, de tu autoría?

-Lo más loco... Creo que fue cuando el "Cebolla" (Cristian) Rodríguez subió a un escenario en una plaza de Madrid, tras haber ganado una copa con el Atlético Madrid, y sonó "Cinco minutos"....

-Subió con "Cinco minutos" y la bandera de Peñarol...

-De los colores de esa bandera no me acordaba, pero del hecho de que subió con mi canción sí, jaja. ¡Yo conocí a los jugadores de la selección gracias a esa canción! Se viralizó que Cavani entrenaba en su casa escuchando esa canción. Muchos que son del interior conocían los temas de cuando yo estaba en Sonido Profesional como "Llueve lluvia llueve". Conocían los temas, pero gracias a "Cinco minutos" conocieron a Lucas Sugo. Y si hoy tengo buen vínculo y lazos de amistad con algunos de ellos es gracias a esa canción. Esa canción es bisagra, es un divisor de aguas en mi vida y en mi carrera.

-A fines del año pasado anduviste tocando por España y te fueron a ver Luis Suárez y Lionel Messi. ¿Messi conocía tus canciones?
Con Suárez y Messi en Barcelona
Con Suárez y Messi en Barcelona

-Fui a Madrid primero y ahí estuve con (Diego) Godín, Josema (Giménez) y llevaron al francés (Antoine) Griezmann, que fue tremenda sorpresa. Yo estaba cantando y lo vi, y viste cómo somos los uruguayos cuando vemos un cristiano del otro lado: "¡La pucha, este hombre está acá en el show!" Y cuando fuimos a camarines, estaban los tres y Griezmann me clavó la L (NdeR: con el pulgar y el anular formar la ele de Lucas es un gesto típico de sus fans). Y cuando fuimos a Barcelona, me comuniqué por WhatsApp con Suárez y me dijo que iba a ir con un amigo. Y ahí me quedó la duda de quién sería, y empecé a especular... Y cuando subí al escenario me di cuenta quién era el amigo y quedé como loco. Y te comento una anécdota: yo pensaba "me muero por una selfie con estos monstruos, pero si se me van antes de que termine, me los pierdo". Y cuando terminó el show, los uruguayos se acercaron a pedirme fotos y yo me quedé a atender a la gente. Dije "bueno, qué se le va hacer, me la perdí", y cuando llego al camarín, estaban ellos dos con sus respectivas esposas. Ahí ya no era el cantante, yo era un gurí chico... Después, yo les pedí de sacarnos una foto, pero salió de ellos hacer la L. Y ahí Suárez dijo "vamos arriba las tres L" y me cayó la ficha que tenía razón: Luis, Lionel y Lucas.

-Volviendo a "Cinco minutos", has dicho en otras entrevistas que también ese hit te despertó temores. ¿Cuáles?

-Ahora dejé de tenerlos, felizmente. Porque la canción es de 2014 y ya pasaron tres años. Ese año tuve una suerte de sobreexposición y pasaron cosas muy contundentes, pero pasó el tiempo y entró la incertidumbre. Vos que sos futbolero: yo hice un gol de chilena con ese hit, entonces la gente decía "voy a ver a Lucas Sugo que hace goles de chilena", pero vos sabés que no vas a hacer todos goles de chilena. Porque yo sé que no depende sólo de mí, yo le atribuyo esas cosas al vínculo que uno tiene con el de arriba. Los que componemos y escribimos canciones trabajamos todos los días y esperás que llegue ese momento de inspiración, pero también es injusto con tu carrera. Pero te decía de mi estado actual de tranquilidad: usé esa canción para mostrar mi trabajo artístico, buscando simpatía, afecto, seguidores y vigencia. Y lo encontré, porque vi que la gente se quedó con el Lucas Sugo y no solo con "Cinco minutos". Ojo, tranquilidad no significa que me tiro en el sofá y ya está todo hecho. Hay que seguir grabando, seguir generando propuestas artísticas y musicales para ese público que me sigue. Tengo un público fiel y que me hace el aguante, que sostiene toda esta historia.

-En "No quiero verte llorar" tocás un tema que vaya si está en boga en este luctuoso trimestre de 2017, la violencia de género. ¿Cómo nació esa inquietud?

-Nació porque fue una mochila que yo quise cargar, que van más allá de generar productos artísticamente redituables. Uno hace cosas y hay mucha gente pendiente de lo que uno dice. Y hay una posibilidad de usar esos productos para aportar un granito de arena y combatir esos flagelos que aquejan nuestras sociedades. O tenés la posibilidad de decir: "No, voy a seguir generando productos artísticos, exitosos en lo comercial" y vamo' arriba. Yo abrazo esa mochila de la responsabilidad social. Tiene que ver con mi proceder cotidiano, mi forma de ser, yo soy muy manso, no me codeo con los excesos, la gente no me vincula al mundo de las adicciones. Entonces quise aprovechar mi imagen para expresarme con contenido social desde mi música, como lo había hecho con "Cinco minutos". Y voy a seguir en esa faceta, porque me siento a gusto, me pone feliz conmigo mismo haciéndolo así.

-Estás a cargo de todo: componés, grabás los instrumentos y te encargás de los arreglos. ¿Te cuesta delegar?

-No viene tanto por ese lado, sino más bien por la búsqueda de un estilo, la búsqueda de colores propios. Y la posibilidad que me dio la vida de transmitir lo que quiero ejecutando mis instrumentos, escribiendo una canción o cantándola. Entonces, yo me hacía cargo de la dirección musical, también por practicidad. Pero eso está cambiando, ¿sabés? Este año va a salir un DVD con composiciones de otros autores, y también con la participación de otros músicos, estoy llamando músicos de otros lados.

-De hecho, últimamente estás haciendo muchos duetos, muchas canciones compartidas con otros artistas.

-Sí, porque veo que es un momento en que el mercado te pide eso: la curiosidad de la gente de cómo quedará Fulano cantando con Mengano, y por otro lado, el gusto personal y profesional de cantar con personas que uno admira. Brevemente saldrá un FT (NdeR: feature, compartir la canción con otro artista) con el maestro Antonio Ríos, un legendario de la música tropical de Sudamérica. El 20 de abril sale una canción con Karina ("La Princesita") y en pocas semanas sale un FT con Sonido Caracol, que era otra cosa que tenía en el debe, compartir con otra banda que hacer charanga, la música del interior. También hice con Los Negroni y con los fenómenos de Larbanois-Carrero, con el grupo de cumbia pop Mola, con Super Hobby, con la banda argentina 18 Kilates. Hice unos cuántos y voy a seguir con esa propuesta. El otro día anduve por Montevideo y hablé con Mario (Carrero) y pensábamos en nuevos proyectos juntos. Ese tipo de mixturas y fusiones crean nuevas propuestas artísticas, que seducen al público y generan nuevos contenidos.

-Una amiga en común, riverense, me dijo que hacías esta música porque es exitosa en lo comercial, pero que el género que de verdad te apasiona es el tango. ¿Es verdad?

-Me considero un intérprete. Me gusta todo tipo de música, y más que cantante o compositor, lo mío es ser intérprete. Debo confesar que el intérprete, en casa, entre cuatro paredes, se siente muy a gusto cuando sale algún tanguito que otro. Y otra confesión: llegó un momento de mi adolescencia, cuando abracé esta profesión como mi sustento, que tuve dudas de para dónde arrancar, si para el lado del canto popular, del rock, de las baladas, del tango o de la música tropical. Y decidí este camino. Cuando yo tenía 14 o 15 años no conocía nada de la música tropical. Con el tiempo fui conociendo y aprendiendo, con los años fui un admirador y ahora soy un gran defensor del género. Me gusta el tango, sí, pero hoy por hoy hago música tropical y me siento cantante de música tropical.

-¿Ahora vas decididamente por el público internacional?

-Sí, son proyectos donde uno no se puede dejar estar. Lo de la consolidación en el plano internacional: yo estoy buscando mi lugar al sol, todavía no soy un artista internacional. He ido, como te dije, al interior de Argentina, a Bolivia y a otros países, pero noto que todavía no estoy consolidado. Pero estoy trabajando para ser un artista internacional, y si Dios quiere voy a llegar, soy porfiado en eso: si Dios quiere, voy a llegar. Y también quiero mi música, mi movimiento, a recintos donde nunca llegó la charanga, la música del interior, como el auditorio Adela Reta del Sodre o el Teatro Solís. Estoy trabajando con mucho ahínco para eso. Es romper un tabú, un prejuicio: llevar nuestra música a esos contextos.

-Cuando ves el éxito de Márama y Rombai a nivel internacional, con la mano en el corazón, ¿te da un poco de sana envidia?

-No, para nada. Primero, tengo buen vínculo con los gurises. Destaco que lograron cosas sin recurrir a esos manotazos de ahogado que son la apología a la droga o la violencia. Lo hicieron en buena ley. Destaco que son propuestas artísticas, las veo así. Los tipos llegaron a Viña del Mar y uno de mis grandes sueños es llegar a Viña del Mar. ¿Y qué hicieron los gurises? Abrieron una puerta. Y por esa puerta yo quiero entrar. Yo los veía en el escenario, cuando los ovacionaban, y yo saltaba de felicidad. Es importante que otros artistas estén apuntando la cosa y abran puertas, para allanar el camino y que otro artista pueda ir.

-¿Aprendiste a lidiar con la fama?

-(Piensa) Sí... Me he dado cuenta de algunas cosas. Pero tengo valores que no los pierdo, entonces sigo jugando al fútbol 5 con los mismos amigos de siempre, sigo comiendo asados y compartiendo guitarreadas con los mismos amigos de siempre y disfruto mucho mi vida, mis fines de semana, mi entorno. Yo sé que son muy fuertes las luces de las cosas lindas que me están pasando, pero no dejo que me encandilen. Tengo una vida tan mansa, tan tranquila... Yo soy recontra feliz, es muy fuerte todo lo que me ha pasado en poco tiempo, pero sigo siendo el mismo, quizás con un poco más de cachete nomás.