Senadores aprueban proyecto trabado por uso de lenguaje inclusivo

Publicado: 22/10/2018 20:16
Senadores aprueban proyecto trabado por uso de lenguaje inclusivo
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Hubo consenso para eliminar del nuevo Estatuto del Funcionario Exterior cualquier referencia que no incorpore una mirada de género.

La decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de incluir el uso del lenguaje inclusivo en el proyecto de ley que modifica el Estatuto del Funcionario del Servicio Exterior motivó, en los últimos dos meses, un áspero debate en el Senado y llevó que la aprobación final de la iniciativa de demorara varios meses.

Recién la semana pasada, luego de un intenso intercambio, los integrantes de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara Alta lograron acercar posiciones y consensuar una alternativa.

Así, la redacción de los artículos estará adaptada al criterio propuesto por la senadora Constanza Moreira (Casa Grande), adecuándola para que no exista ninguna referencia que no incorpore la mirada de género.

De esa forma, términos como "funcionarios diplomáticos", serán sustituidos por "personal diplomático".

El acuerdo definitivo para la redacción fue refrendado luego de haber discutido todo y aprobado el articulado, pero dejando para el final, justamente, la definición de la forma de describir determinados cargos sin hacer alusión a uno u otro género.

La discusión se había generado a partir de una consulta efectuada por el senador colorado Pedro Bordaberry a partir de un aspecto que, advirtió, se repite en casi todo el proyecto de ley original.

Se refería a la utilización de la expresión "Tercer Secretario/a", algo que, señaló, no se usa. Bordaberry dijo comprender que algunos plantean utilizar en la redacción "Secretarie" o "Secretarix", pese a que "no es lo que la Real Academia sugiere que se use en una redacción", sostuvo.

Más allá de las chanzas y bromas que generó el hecho, el problema se repetía en casi todo el articulado. Por ejemplo, en determinados pasajes se utiliza el término "ciudadanas y ciudadanos", pero en otros se opta solo por el "ciudadanos". Un detalles que, para Pablo Mieres (Partido Independiente), carecía de sentido.

"Creo que deberíamos tener un criterio único", afirmó. A su juicio, debería el de seguir utilizando términos genéricos. "De lo contrario, vamos a tener un problema permanente", había advertido.

El planteo había generado una respuesta desde el Frente Amplio. Para la senadora Constanza Moreira (Casa Grande) lo que quiso hacer Cancillería fue mostrar la voluntad de usar el lenguaje inclusivo, especialmente a la hora de hablar de cargos, dando a entender que también pueden ser ocupados por mujeres.

"Me impacienta que cuando estamos discutiendo un proyecto que modifica el estatuto del funcionario del servicio exterior, que tiene una cantidad de artículos y que no se cambia desde 1974, nos enredemos en una discusión sobre el lenguaje inclusivo", había señalado.

Bordaberry retomó el ejemplo dado por Mieres y sostuvo que, jurídicamente, era más peligroso de lo imaginable. "En un artículo no podemos decir ciudadanos y ciudadanas y en el inciso siguiente decir ciudadanos. Cuando la ley se apruebe, quien la interpreta podrá decir que las mujeres no están incluidas en el término "ciudadanos", dijo.

En apoyo de esta postura también se había expresado el nacionalista Luis Lacalle Pou (Todos). "A mí no me hace sentir ni más ni menos inclusivo. Simplemente, los textos legales tienen que ser prolijos", sostuvo.

El legislador dijo entender "la lucha, la batalla y muchas otras cosas, pero tengo todo el derecho a decir que esto es una desprolijidad que va a dar lugar a malas interpretaciones. Terminará sucediendo lo que se quiere evitar: la discriminación", afirmó.

Bordaberry, en tanto, insistió. "La Real Academia Española, que es la autoridad máxima del idioma castellano, ya se ha pronunciado en forma categórica", recordó. "No se le puede pedir al lenguaje funciones que no son de él".

"El lenguaje construye cosas, señor senador", le respondió Moreira. "Hay decenas de libros de filosofía analítica destinados a demostrar que eso es así", afirmó.

La senadora recordó una situación similar que se vivió cuando el Senado discutió el agravamiento de penas para el delito de femicidio y las conclusiones de la Real Academa. "Como soy republicana, de lo que es real quiero poco", ironizó. "El lenguaje es una sustancia viva y se construye en forma cotidiana sobre los usos y costumbres de los pueblos", expresó.

En ese sentido, señaló que la construcción de un lenguaje inclusivo es parte de la lucha por la discriminación. "Esto es muy serio, no es para tomarlo a la ligera", dijo. "Por algo las mujeres estamos acá defendiendo el lenguaje inclusivo. No es casualidad".

Moreira llamó entonces a escuchar propuestas para resolver la situación. "Quiero que me ayuden a seguir trabajando con menos ansiedad y menos neurosis en un proyecto que tiene que ser aprobado con prontitud", pidió.